Qué hicieron los Republicanos durante la Guerra Civil Española
El bando republicano, defensor de la legítima República Española proclamada en 1931, asumió el papel de gobierno legal durante la Guerra Civil (1936-1939). Dirigido sucesivamente por figuras como Manuel Azaña, Juan Negrín y antes Juan José de Antuñano o Léon Blum en el plano internacional, el gobierno republicano operó desde Valladolid, Barcelona y finalmente Girona, mientras el territorio bajo su control se reducía progresivamente ante el avance de las tropas sublevadas.
En el ámbito militar, los Republicanos libraron algunas de las batallas más decisivas del conflicto: la defensa de Madrid (noviembre-diciembre de 1936), considerada clave por su simbolismo; la Batalla del Jarama (febrero-marzo de 1937); la Batalla de Guadalajara (abril de 1937), donde las Brigadas Internacionales frenaron al ejército italiano; la ofensiva de Brunete (julio-agosto de 1937); la Batalla de Belchite (marzo-abril de 1938) y la gran ofensiva del Ebro (julio-octubre de 1938), que consumió las últimas reservas militares republicanas. La guerra acabó con la caída de Barcelona en enero de 1939 y la rendición final en abril de ese año.
En el terreno político e institucional, el bando republicano mantuvo la estructura de la II República: Cortes, ministerios, sistema judicial y administración territorial. Se aprobó una reforma agraria que redistribuyó tierras, se nacionalizaron bancos e industrias clave y se impulsó la colectivización, especialmente en Cataluña y Aragón bajo influencia anarcosindicalista (CNT-FAI) y comunista (PSUC). Se avanzó en derechos de las mujeres, campañas de alfabetización y secularización de la educación.
La coalición interna fue heterogénea y a menudo conflictiva: socialistas (PSOE/UGT), comunistas (PCE/PSUC), anarcosindicalistas (CNT-FAI), nacionalistas vascos (PNV) y catalanes (ERC, Esquerra Republicana), republicanos de izquierda (Partido Radical de Azaña) y fuerzas de extrema izquierda (POUM). Las tensiones internas, especialmente entre anarquistas y comunistas tras los hechos de Mayo de 1937 en Barcelona, debilitaron gravemente la cohesión del bando.
En el ámbito internacional, los Republicanos contaron con el apoyo de la URSS (armamento, asesores militares soviéticos y la creación de las Brigadas Internacionales) y de una red de intelectuales y artistas exiliados que difundieron la causa republicana. La política de no intervención impulsada por Francia y Reino Unido limitó enormemente el apoyo occidental, mientras Alemania e Italia (con la Legión Cóndor y la División Littorio) apoyaron abiertamente a Franco.
La vía cultural y educativa fue otro frente: se crearon las Escuelas del Pueblo, se promovió el teatro de agitación, la radio republicana (Radio Madrid) y se fomentó la creación artística. Intelectuales como Miguel Hernández, Ramón Gómez de la Serna y numerosos artistas fueron voz del bando.
La guerra dejó al bando republicano una hemorragia demográfica enorme: cientos de miles de muertos en combate, más de un millón de exiliados (muchos hacia Francia, México y América Latina) y una diáspora intelectual que marcó la cultura hispana durante décadas.
Más de un millón de personas exiliadas huyeron tras la derrota republicana en 1939, la mayor diáspora forzada de España en el siglo XX.
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