Guía Completa para Sembrar Kiwi en Casa: Del Corte a la Cosecha
Antes de dar el primer paso, es fundamental comprender que el kiwi no es una planta cualquiera, sino una enredadera perenne de gran porte que requiere condiciones específicas para prosperar en un entorno doméstico. La primera decisión crucial es elegir la variedad adecuada: el Actinidia deliciosa, conocido como kiwi Hayward, es el más común pero exige mucho espacio, mientras que el Actinidia arguta, o kiwi sin pelar, es de menor tamaño y más adecuado para patios pequeños. Dado que las plantas son dioicas, necesitarás dos ejemplares: una hembra y un macho, o bien una variedad autógama como el kiwi Bruno, aunque su producción suele ser menor. Para la siembra, si optas por macetas, estas deben ser de gran profundidad, al menos 60 centímetros, con agujeros de drenaje abundantes, ya que las raíces son sensibles a la asfixia. El sustrato ideal debe ser ácido, con un pH entre 5 y 6.5, rico en materia orgánica y con excelente drenaje; puedes mezclar tierra de jardín, perlita y compost para lograr esta estructura. Al plantar, asegúrate de que la corona de la raíz quede al mismo nivel que estaba en el contenedor original y riega abundantemente para asentar la tierra.
“La poda en invierno y el sistema de espaldera en forma de T son vitales para el control del crecimiento.”
Dato clave