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naturaleza · hibernación
que animal inverna, Marmota alpina hibernando en su madriguera subterránea cerrada con heno
naturaleza ·#154 ·Lectura 8 min. · Redactor: Marta Garcia

¿Que animal inverna?

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La marmota alpina baja su temperatura de 33 °C a −15 °C y reduce su corazón a solo 3-4 latidos por minuto durante 8 meses.

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Qué animal inverna: los protagonistas del letargo invernal

La hibernación es mucho más que un simple sueño largo. Es un estado de letargo profundo en el que el organismo del animal reduce drásticamente su metabolismo, su temperatura corporal y su frecuencia respiratoria hasta niveles extremadamente bajos. Durante ese periodo, el animal no come, no bebe, no defeca y apenas respira, sobreviviendo exclusivamente de las reservas de grasa acumuladas durante los meses cálidos. Es un mecanismo de supervivencia brillante, un enigma biológico que la ciencia sigue desentrañando.


En términos generales, los animales que invernan comparten una característica común: habitan en ambientes templados con un invierno muy marcado, en las latitudes altas de ambos hemisferios. La escasez de alimento y el frío extremo les obligan a suspender toda actividad biológica temporal, un proceso que en biología se denomina dormancia o dormición. Durante la hibernación, el animal ni crece, ni se desarrolla, ni realiza ninguna actividad física; su único objetivo es conservar energía.


Existe una distinción importante entre la hibernación de animales de sangre caliente (homeotermos) y la de animales de sangre fría (poiquilotermos). Los primeros, como osos, marmotas y murciélagos, experimentan un descenso térmico notable con cambios fisiológicos profundos. Los segundos, insectos, caracoles, peces o ranas, presentan respuestas metabólicas similares, aunque con mecanismos distintos.


Entre los hibernadores obligados, aquellos que entran en letargo de forma espontánea y anual independientemente de la temperatura o el alimento, encontramos ardillas terrestres, lirones, hámsteres, jerbos, erizos europeos, lémures ratón, algunos marsupiales como las zarigüeyas e incluso ciertos monotrematas. Su temporada invernal se caracteriza por periodos de letargo interrumpidos por breves excursiones en las que recuperan temperatura y frecuencia cardíaca normales.


Un caso fascinante es el de los suslic árticos, capaces de mantener temperaturas abdominales bajo cero, concretamente tan bajas como −2,9 °C, durante más de tres semanas seguidas, mientras cabeza y cuello se mantienen en 0 °C o superiores. La ciencia aún debate por qué estos animales se despiertan periódicamente: una hipótesis apunta a una «deuda de sueño» que necesitan saldar, otra sugiere que esos breves calentamientos restauran fuentes de energía o activan la respuesta inmunitaria.


El oso pardo es el ejemplo más popular de hibernación, aunque muchos especialistas lo denominan «sueño invernal» porque su temperatura corporal solo baja unos pocos grados. Osas preñadas son las primeras en entrar en letargo y las últimas en salir, acompañadas de sus cachorros. Los machos, más activos, permanecen despiertos más tiempo. En inviernos suaves con alimento abundante, algunos osos ni siquiera hibernan.


Las marmotas alpinas (Marmota marmota) representan uno de los casos más extremos: hibernan hasta ocho meses, con una frecuencia cardíaca que cae a 3-4 latidos por minuto y una temperatura que desciende de 33 °C a −15 °C. Cierran su madriguera con heno y pasto cada octubre, y solo se despiertan una vez cada 10 días para evitar la congelación. Se alimentan intensamente toda la primavera y el verano para acumular reservas.


Los murciélagos (Chiroptera) son el único grupo de mamíferos pequeños con longevidad extraordinaria, hasta 30 años, posible gracias a su hibernación. Su letargo puede durar 183 días, motivado tanto por el frío como por la escasez de insectos. A diferencia del resto, no disminuyen mucho su temperatura por sus altas tasas metabólicas, y se agrupan en cuevas con miles o millones de individuos.


Las ardillas acumulan bellotas y frutos secos en sus madrigueras para consumirlos periódicamente durante el letargo. Los erizos comunes reducen su frecuencia cardíaca hasta un 90% y pueden estivar si el clima es cálido y seco. Las tortugas de caja hibernan entre tres y cinco meses, reduciendo su corazón a 5-10 latidos por minuto y absorbiendo oxígeno por la piel al dejar de respirar.


Las ranas llevan la hibernación al extremo: dejan de respirar, el corazón se detiene por completo y se forman cristales de hielo en su sangre. Se refugian en troncos, madrigueras o montones de hojas hasta que llega el verano y se calientan de nuevo. Las serpientes de liga hibernan de forma grupal, cientos o miles de individuos compartiendo una guarida. Los caracoles sellan su concha con moco para conservar humedad, y los abejorros dejan morir a machos y obreras, quedando solo la reina que funda una nueva colonia en primavera.

“Las ranas invernan con el corazón completamente parado y cristales de hielo formándose en su sangre.”

Dato clave
que animal inverna, Serpientes de liga hibernando en grupo en una guarida subterránea compartida
Imagen

Serpientes de liga hibernando en grupo en una guarida subterránea compartida

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Cómo funciona la hibernación y qué especies la practican

La hibernación no es el único tipo de dormancia en el reino animal. Los científicos distinguen cuatro formas de suspensión temporal de la actividad biológica:


  • Hibernación: respuesta al frío invernal, con letargo prolongado. Osos, marmotas, murciélagos, erizos, ardillas.
  • Diapausa: proceso genéticamente predeterminado, muy común en insectos. También se da en el ciervo rojo europeo (Cervus elaphus) como diapausa embrionaria, retrasando la implantación del embrión hasta condiciones favorables.
  • Estivación: el proceso inverso a la hibernación. Invertebrados como caracoles del género Helix, lombrices de tierra y peces pulmonados la practican ante sequías o calor extremo.
  • Brumación: propia de reptiles ectotermos, similar a la hibernación pero con regulación metabólica distinta. Necesitan despertar para ingerir agua y pequeñas cantidades de comida, y pueden tolerar subcongelación en sangre y fluidos.

En el caso de las aves, pocas especies verdaderamente invernan. El chotacabras pachuca (Phalaenoptilus nuttallii), habitante nocturno de América del Norte, sí realiza una hibernación auténtica en condiciones muy frías, muy cálidas (estivación) o cuando la comida escasea, aprovechando incluso para incubar sus huevos. Otras aves entran en letargo nocturno breve, pero eso no se considera hibernación real.


Existen animales que no hibernan verdaderamente pero sí pasan los periodos fríos en un sopor profundo de hasta tres semanas, como las mofetas y los tejones, cuando la nieve es muy espesa. La diferencia radica en que su ritmo cardíaco no desciende de forma extrema, por lo que no entran en letargo completo.


La preparación interna para la hibernación comienza varias semanas antes. En los animales homeotermos, cuando la temperatura atmosférica desciende a un umbral crítico, el individuo se duerme: la frecuencia cardíaca baja radicalmente, las respiraciones se reducen de forma proporcional y la temperatura orgánica cae notablemente. El aspecto es tan similar a la muerte que se puede manipular al animal con brusquedad sin que despierte, y su piel resulta fría al tacto.


Al salir del letargo en primavera, estos animales retoman su temperatura corporal habitual y vuelven a la actividad normal, aunque con una fuerte pérdida de peso y escasos de energía. Los que hibernan en cuevas o madrigueras han agotado casi por completo sus reservas lipídicas acumuladas meses atrás.


En el mundo marino, la tortuga boba (Caretta caretta) realiza una forma de hibernación en aguas profundas, donde puede permanecer semanas sin subir a la superficie a respirar. Es un animal solitario y migratorio que aprovecha las corrientes oceánicas para desplazarse, presente en todos los mares del planeta.


La hibernación es, en definitiva, un mecanismo de defensa evolutivo frente a temperaturas extremas y escasez alimenticia. Su estudio ha inspirado propuestas científicas sobre hibernación humana aplicada a viajes espaciales de larga duración, algo recurrente en la ciencia ficción pero con bases biológicas reales.


EspecieDuración letargoCuriosidad
Marmota alpinaHasta 8 mesesCorazón a 3-4 lat/min
MurciélagoHasta 183 díasVive hasta 30 años
Tortuga de caja3-5 mesesRespira por la piel
RanaTodo el inviernoSangre con cristales de hielo
Erizo europeoSemanas a mesesCorazón baja un 90%
Oso pardoOctubre a diciembre«Sueño invernal», no hibernación pura

Conclusión:

¿que animal inverna?

La próxima vez que camines por un bosque en febrero y pises una madriguera vacía, piensa que bajo tus pies hay un animal cuyo corazón late tres veces por minuto, cuya sangre casi se congela y que lleva meses sobreviviendo a base de grasa acumulada en verano. La hibernación nos recuerda que la naturaleza tiene respuestas para todo, incluso para el frío más cruel.

Fuentes: 1º 1º es.wikipedia.org,2º 2º fundacionaquae.org,3º 3º ecologiaverde.elperiodico.com,4º 4º nationalgeographicla.com
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Redacción: Marta Garcia · Actualizado en: 19/10/2026
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