En el lenguaje coloquial, muchas personas creen que existen dos tipos de aves distintas llamadas búho y lechuza, pero la realidad científica es mucho más simple y, a la vez, fascinante.
Técnicamente, todas las lechuzas son búhos, pero no todos los búhos se llaman comúnmente lechuzas. El término búho proviene del latín buo, mientras que lechuzo viene de lucius (luz), referido a su visión nocturna. Sin embargo, en la taxonomía moderna, ambos términos se usan como sinónimos para referirse a los miembros del orden Strigiformes.
La confusión surge porque en español solemos llamar lechuzas a las especies que tienen una cara redonda y ojos frontales, mientras que reservamos el nombre de búhos para aquellas con una cara más angulosa o para especies específicas como el Búho Real. Pero biológicamente, son la misma familia de aves rapaces nocturnas.
Las diferencias reales que a veces se citan en mitos populares suelen basarse en características físicas sutiles entre subórdenes.
Existen dos subórdenes principales: los Strigiones (con cara redonda, como la Lechuza Común) y los Tytones (con cara más ovalada o angulosa, como el Búho Real). Algunos dicen que los búhos tienen una mirada más penetrante o facialmente distinta, pero esto varía enormemente entre especies.
Un dato importante es que en otros idiomas, como el inglés, la distinción se hace de otra manera: owls para las Strigiones y eared owls para algunas otras, sin una separación clara de nombres común. Por lo tanto, si alguien te dice que un búho no es una lechuza, está usando una convención lingüística local, no una clasificación científica válida.
En conclusión, no existe una diferencia biológica fundamental entre un búho y una lechuza; son simplemente dos nombres para el mismo grupo de aves. La elección del término depende más de la tradición regional y las características faciales específicas de cada especie que de una clasificación científica estricta.