Cómo hacer punto X en tela: guía completa para principiantes y avanzados
El punto de cruz, conocido popularmente como punto X, es uno de los bordados de puntos contados más populares y practicados del mundo. Su atractivo radica en que comienza siendo una labor muy sencilla y termina convirtiéndose en una auténtica adicción para quien lo practica. Aprender a realizarlo es fácil, ya que únicamente hace falta tener los materiales preparados y ganas de ponerse manos a la obra.
Se trata de un clásico de la costura que se utiliza para embellecer los trabajos y darles un acabado preciso, y puede emplearse tanto en prendas de vestir como en artículos para el hogar, habiéndose realizado durante miles de años. Su nombre viene de la forma geométrica que dibuja cada puntada: una X perfecta sobre la trama del tejido.
Antes de empezar, conviene elegir el método adecuado según el nivel de experiencia. Existen tres métodos sencillos para aprender a realizar el punto de cruz, válidos tanto para principiantes como para personas avanzadas en la costura:
- Método 1 – Nudo en el extremo: especialmente recomendado para quienes se inician y para el desarrollo de nuevos trabajos. Se hace un nudo al extremo del hilo y se lleva la aguja desde el principio hasta el final, aproximadamente a tres centímetros del punto de inicio, colocando el hilo sobre la misma línea. Después hay que subir la aguja hasta el frente de la tela, situándola en el punto de inicio del primer punto de cruz, y empezar a bordar en dirección hacia el nudo, asegurándose de cruzar sobre el hilo trasero en cada puntada. Cuando la puntada llega hasta el nudo, se sube este y se corta cerca de la tela.
- Método 2 – Nudo alejado: permite obtener un revés más limpio. Se hace un nudo en el extremo del hilo y se lleva la aguja desde el frente hasta el dorso a unos centímetros del punto de inicio. Se empieza a bordar, se sube el nudo y se corta. Después se da la vuelta al trabajo, se enhebra la aguja con el hilo restante y se teje para asegurarlo, quedando el inicio perfectamente sujeto.
- Método 3 – Coser por encima del hilo: permite asegurar el hilo sin nudos visibles. Se lleva la aguja al frente de la tela dejando tres centímetros de hilo en el dorso. Se sujeta el extremo contra el dorso en la dirección en la que se piensa bordar y se realizan las primeras cuatro puntadas por encima para asegurar que el hilo no se mueva. Es necesario comprobar la cara trasera para confirmar que las puntadas cubren el hilo y cortar cualquier extremo sobrante antes de seguir bordando.
Un consejo general muy recomendable es empezar a bordar desde el centro de la tela y trabajar hacia los extremos, de manera que se evita el posible error de cálculo de quedarse sin tela. En todos los gráficos de punto de cruz suelen aparecer unas líneas de un color marcado —rojo, azul o negro, igual que el resto pero más gruesas— que indican el centro del dibujo. Ese centro puede marcarse en la tela con un rotulador que se borra con agua o calor, con un lápiz o incluso cosiendo unas marcas, y es importantísimo porque desde ahí se comenzará a trabajar.
Para calcular el centro sin tener que contar cuadritos existe un truco muy práctico: una vez que se tiene el trozo de tela calculado y cortado, se dobla por la mitad y luego otra vez. Como suele tratarse de una tela bastante gruesa, si se aprietan los pliegues estos quedan marcados, de forma que al desdoblar la tela se puede pintar el centro directamente. Es fundamental buscar siempre el centro de la tela y conocer las medidas exactas del patrón para no quedarse corto, cortando la tela con margen suficiente para poder enmarcarla o colocarla en un bastidor y cerrarlo por detrás.
En cuanto al cálculo de dimensiones en una tela que no sea la habitual Aida de 14, hay que contar el número de hilos por centímetro del tejido utilizado. Teniendo en cuenta que un punto se borda normalmente sobre dos hilos, basta con dividir el número de hilos entre dos para obtener el número de puntos que se pueden bordar sobre ese espacio, lo que permite adaptar cualquier diseño a cualquier tejido.
El enhebrado de la aguja es sencillo porque las agujas de punto de cruz tienen una cabeza grande. Se juntan las dos puntas del hilo —recordando que se trabaja con dos hebras de hilo mouliné— y se introducen en el ojo de la aguja. Con la aguja enhebrada comienza la ejecución propiamente dicha de la puntada en forma de X.
La puntada básica se hace sacando la aguja por la esquina inferior izquierda, en un cuadrado del tejido de la tela Aida, y clavándola en la diagonal de la parte superior, formando así la primera barra diagonal. Se repite la operación para completar la segunda diagonal que cruza la primera, dando lugar a la característica X que da nombre a la técnica. El movimiento es siempre de un cuadro al siguiente, insertando el hilo a través de la tela para formar las diagonales y las cruces.
Para avanzar con mayor rapidez y calidad se pueden bordar hileras de cruces, algo muy fácil que permite dos cosas: ahorrar hilo y que el revés de la tela quede bonito y pulido. Para bordar hileras se trabaja en filas de ida y vuelta, comenzando la primera fila de izquierda a derecha. Se coge la aguja y se empiezan a hacer diagonales saliendo por la parte inferior, repitiendo la operación tantas veces como sea necesario; una vez terminada la fila, se vuelve bordando los puntos en diagonales sobre los anteriores, completando así todas las cruces de la hilera.
“La fórmula: puntos por cm = hilos por cm del tejido ÷ 2. Adapta cualquier diseño a cualquier tela con este cálculo.”
Dato clave