Cómo hacer punto relleno en bordado: la guía definitiva
El punto relleno, también conocido como punto satén o punto raso, es una de las puntadas más importantes y versátiles del bordado a mano. Se trata de una puntada recta que consiste en coser líneas paralelas, una pegada a la siguiente, para cubrir por completo un diseño sobre la tela. Su origen se pierde en los siglos, y desde los motivos más sencillos hasta composiciones elaboradas de flores, animales, letras o figuras geométricas, este punto es la base de la cobertura decorativa.
Existen dos grandes familias dentro del relleno: la puntada plana y la puntada en relieve. La satinada básica cubre áreas pequeñas con puntadas cerradas que quedan planas sobre la tela, mientras que la variante larga y corta, la satén acolchada, la delineada y la sombreada añaden dimensión y textura al trabajo. Elegir entre una u otra depende del tamaño de la zona y del efecto visual que quieras lograr.
La clave del éxito está en que las líneas permanezcan juntas, sin espacios ni vacíos, para crear una superficie brillante e ininterrumpida. Es un punto muy accesible para principiantes, aunque conviene empezar por diseños simples antes de abordar curvas complejas o figuras con múltiples colores.
Para bordar el punto relleno, lo primero es transferir el diseño a la tela. Una vez marcado el contorno, se introduce la aguja por la parte superior de la tela y se saca por la inferior, haciendo varias líneas seguidas sin dejar huecos. Si la figura es circular, se recomienda empezar en el centro y trabajar hacia afuera. Si es un cuadrado, se comienza por los lados y se avanza siguiendo la continuidad de la forma.
Un método muy eficaz consiste en levantar la aguja desde atrás del aro, a lo largo de la línea del patrón, y comenzar en el medio de la forma para trabajar hacia cada extremo. Abarcar el diámetro primero resulta mucho más fácil que intentar empezar por el borde exterior. Después se inserta la aguja directamente frente al último punto de salida, tirando del hilo hasta el final para completar la primera puntada.
El paso crucial que muchas personas pasan por alto es que la siguiente puntada comience al otro lado, no al lado, del final de la anterior. Si intentas que la próxima puntada quede justo al lado del final de la anterior, no habrá suficiente tela en el medio y quedará un pequeño hueco entre puntada y puntada. Con esta técnica, la parte posterior de la tela se verá igual que el frente, lo cual es señal de un trabajo bien ejecutado.
Para rellenar círculos, lo ideal es hacer primero una mitad y luego la otra, empezando por el centro para conseguir un acabado perfecto. Para un cuadrado, se empieza por los lados y se continúa hasta completar el diseño. Al terminar, se remata por la espalda recordando que los nudos deben quedar siempre ocultos. Rematar bien ayuda a evitar enganches y realza el estilo final.
Al trabajar curvas, hay que ajustar la ubicación de las puntadas de manera incremental. Algunas formas requieren una aproximación distinta a la esperada: al coser el extremo de un óvalo, por ejemplo, los extremos son planos, y eso es precisamente lo que hace que la forma se vea bien. Los espacios diseñados para las puntadas pueden crear un efecto escalonado, así que conviene ir corrigiendo sobre la marcha.
El punto raso, también llamado punto damasco, se trabaja en hileras estrechas y paralelas, pasando el hilo a través de la forma y volviendo por debajo del material junto a la puntada realizada. Las puntadas pueden hacerse en cualquier dirección y variar de tamaño, algo especialmente útil al rellenar hojas, pétalos o corazones donde se busca un efecto natural.
La puntada larga y corta es otra técnica muy popular, conocida como pintura del hilo, sombreado de seda o puntada de sombra. Se colocan puntadas rectas de varias longitudes para cubrir uniformemente la superficie. Es muy usada en bordado a mano alzada moderno para sombrear pétalos, pájaros y animales, y en bordado jacobeo para elementos botánicos de mayor tamaño. La fluidez de las puntadas y la mezcla gradual de colores permiten crear imágenes casi fotorrealistas.
Para rellenos sólidos con cobertura impecable se recomiendan la puntada satinada, la puntada larga y corta y la puntada de ladrillo. La de ladrillo se borda con hileras de pespunte desplazadas entre sí, como una pared de ladrillos, y rellena mejor formas cuadradas o líneas rectas. Para rellenos estructurados y decorativos, los nudos franceses producen textura en relieve parecida a guijarros, el relleno de punto de cadeneta forma hileras de anillas entrelazadas, y el punto de trama imita el tejido creando sarga, cesta o satén.
Si se desea un relleno ligero y abierto que deje entrever la tela, existen opciones como los puntos corridos (efecto de línea de puntos, ideal para minimalismo), la puntada de semillas o punto arroz (puntadas diminutas dispersas con textura moteada) y el relleno de punto de manta. Estas puntadas se cosen rápido, usan menos hilo y son perfectas para fondos, sombreados y grandes superficies con un aire relajado.
“El tejido vagonite es la mejor tela para principiantes por su trama definida que guía cada puntada”
Dato clave