Cómo hacer punto inglés a crochet: el canalé perfecto con un solo gancho
El punto inglés a crochet es uno de los puntos más clásicos y reconocibles del tejido, tradicionalmente asociado al tricot a dos agujas, pero que cuenta con una versión ganchillera extraordinariamente lograda. Esa versión imita el canalé esponjoso y elástico que vemos en puños, bajos de jerséis y cuellos, y se ha convertido en uno de los puntos más contemporáneos entre las tejedoras en redes sociales.
Lo que lo ha popularizado es precisamente esa apariencia de «punto de dos agujas» hecho con un solo gancho, ya que permite obtener un acabado muy profesional con una técnica accesible. No necesitas dos agujas, no necesitas una técnica compleja, solo tu ganchillo de siempre y ganas de tejer.
La gran ventaja frente al punto inglés a dos agujas es la estabilidad del tejido. El tricot tiene un problema muy común: se deforma con el uso y el lavado. Con el ganchillo ese problema desaparece, y se consigue un tejido igual de maravilloso, esponjoso y cálido, pero mucho más firme y duradero.
Esto lo hace especialmente indicado para prendas de otoño-invierno tejidas en lana, mientras que en primavera-verano puede trabajarse en algodón, lino u otras fibras más fresquitas que realcen el relieve del punto. La versatilidad es enorme.
El nivel de dificultad se considera bajo, aproximadamente un dos sobre cinco en la escala habitual de muestras de ganchillo. Es ideal para principiantes porque únicamente se necesita saber tejer dos puntos básicos:
- Punto cadeneta
- Punto deslizado (también llamado punto raso)
Con solo estos dos puntos, un gancho, un ovillo de lana o hilo y un poco de paciencia, cualquier persona puede tejer el punto inglés sin problemas.
Para comenzar se realiza una tira de cadenetas que servirá como base del punto. Esta cadeneta de montaje debe hacerse con una longitud acorde al ancho deseado: una tira corta si vas a tejer un puño o un gorro, una tira ancha si el proyecto es una manta, un cárdigan o una bufanda.
La cadeneta inicial es el cimiento sobre el que se construirá todo el canalé, por lo que conviene hacerla uniforme y sin torcerla antes de empezar la primera vuelta. Un montaje limpio es la clave para que el resultado final sea impecable.
La primera vuelta se comienza subiendo con un punto de cadeneta y tejiendo en el penúltimo punto de la base, tal y como marca el esquema clásico. La mecánica es la siguiente: se coge hebra, se desliza el ganchillo por el penúltimo punto de base, se coge nuevamente hebra formando una anilla, y esa anilla se desliza por dentro de las dos anillas anteriores, cerrando así el punto.
Esta operación, que combina una toma de hebra doble con un deslizamiento por dentro de las hebras previas, es la que crea el relieve característico del punto inglés. Una vez dominada esa secuencia, el resto es repetir y repetir hasta completar la fila.
Es importante mantener una tensión constante del hilo. El punto inglés se ve muy favorecido por una tensión uniforme: si los puntos quedan muy apretados, el canalé se estrecha; si quedan muy sueltos, pierde su efecto acanalado y esponjoso. La práctica con una muestra pequeña antes del proyecto grande ayuda muchísimo.
Al terminar la primera fila se obtiene una tira con el aspecto inconfundible del canalé de dos agujas, y esa sensación de «¡funciona!» es adictiva. El tejido crece rápido y el resultado sorprende a quien lo ve por primera vez.
“Subir con 1 cadeneta en vez de 2 produce un canalé más elástico, ideal para puños y gorros”
Dato clave