Cómo Hacer el Punto Vainilla en Tela: El Tejido Ondulado Más Sencillo
El punto vainilla es una de las puntadas más clásicas y reconocibles dentro del tejido a dos agujas, también llamado punto de media o punto de palitos. Su nombre viene de la forma que adopta la labor: unas ondas o hendiduras verticales que recuerdan a la vaina de la vainilla, esa legumbre alargada de la planta tropical. Se trata de un punto calado muy sencillo, construido combinando vueltas de punto derecho (punto bobo, punto musgo, punto santa Clara) con una vuelta especial en la que se enroscan varias hebras de lana alrededor de cada lazada antes de soltarlas.
Lo que produce esa acción es un efecto visual muy particular: unos puntos alargados y ondulados que dan relieve, textura y un calado ligero al tejido. No es un punto rebuscado, no exige diagramas complicados ni conteos imposibles. Es, de hecho, uno de los primeros puntos calados que una tejedora aprende, porque la mayor parte del trabajo es puro punto derecho repetitivo.
Para comenzar necesitas montar un número de puntos cómodo. En los tutoriales clásicos se parte de 47 puntos, aunque el punto admite cualquier cantidad. No requiere puntos de orillo ni equilibrio especial entre el número inicial y final, así que puedes adaptar el montaje al ancho de tu labor sin miedo.
Las primeras vueltas son puro punto derecho, entre cuatro y seis hileras lisas, que sirven como base antes de empezar a formar las vainillas propiamente dichas. Esa banda lisa separa una vainilla de la siguiente y le da al tejido su aspecto de franjas alternas: una banda lisa, una banda calada y ondulada, otra lisa, otra calada.
El número de vueltas lisas es totalmente libre. Puedes tejer cuatro, seis, ocho o las que quieras entre vainilla y vainilla. Esto te permite personalizar la proporción entre zona lisa y zona calada según el efecto decorativo que busques.
La vainilla en sí se completa en dos vueltas. En la primera vuelta tejes un punto del derecho y, sin sacarlo de la aguja izquierda, cogen alrededor de él varias hebras (normalmente cuatro), enrollando el hilo alrededor de la aguja para formar un pequeño collarín de vueltas de lana. Repites la operación punto a punto: un derecho, enroscar, otro derecho, enroscar, hasta el final de la fila.
Un detalle fundamental que suele dar respeto a quien lo hace por primera vez: el enroscado se queda en la aguja y nunca se suelta mientras avanzas. El enrosque permanece sujeto al palito mientras tejes el siguiente punto derecho. Al terminar la vuelta, toda la fila queda con puntos "vestidos" con varias vueltas de hilo alrededor. Este es el paso clave de todo el punto.
La segunda vuelta es la que forma el dibujo visible. Tejes el primer punto del derecho y al hacerlo dejas caer las hebras enroscadas del punto anterior. Esas hebras sueltas caen, se alargan y forman la onda característica. Tejes el siguiente punto derecho y jalas suavemente del hilo para que el enroscado quede firme y uniforme. Repites un derecho y soltar el enroscado hasta completar la vuelta.
En la versión de cuatro hileras popularizada por DROPS Design, la secuencia es: montar puntos, tejer una hilera del derecho, y repetir cuatro hileras. Primera hilera por el lado derecho alternando un punto derecho con dos hebras. Segunda hilera por el revés, toda del derecho dejando caer las hebras. Tercera y cuarta hileras, todas del derecho, cerrando el ciclo.
Un truco esencial para que el resultado quede perfecto: empieza la vainilla siempre en el mismo lado de la labor. Si en una sección la vainilla comienza por el derecho y en la siguiente por el revés, el dibujo se descuadra y las ondas quedan irregulares. Respetando el mismo punto de inicio, el punto resulta mucho más fácil de tejer y de contar, porque sabes en todo momento en qué vuelta del ciclo te encuentras.
“El punto vainilla reversible es conocido internacionalmente como 'sea foam stitch', ideal con lanas multicolor.”
Dato clave