Cómo hacer punto de cadeneta en tela: guía práctica de bordado
El punto de cadeneta es uno de los puntos de bordado y costura más antiguos y versátiles que existen. Su estructura consiste en una serie de pequeños bucles de hilo conectados entre sí, formando un patrón continuo que imita una cadena. Esa flexibilidad lo convierte en una puntada ideal para coser curvas, espirales y líneas rectas, lo que permite usarlo tanto para rellenar formas como para trazar contornos, letras, monogramas, bordes decorativos y adornos en prendas o textiles del hogar.
Para empezar a bordar conviene preparar bien la tela. Dibuja un patrón lineal con un rotulador de fricción o un boli soluble en agua, que desaparece con el calor o al mojar. Tensa la tela en un bastidor apretando el tornillo, y si es posible usa un soporte de bastidor para ganar estabilidad y comodidad durante largas sesiones de trabajo.
Los materiales básicos que necesitas son:
- Aguja de bordar de punta roma o con ojal alargado
- Hilo de bordar: perlé, mouliné de seis hebras, algodón perlé o hilo fino de ganchillo
- Tijeras pequeñas de punta fina
- Dedal para proteger el dedo que empuja la aguja
- Buena luz, preferiblemente natural
El movimiento esencial es muy simple. La aguja sube a través de la tela y vuelve a bajar por el mismo agujero, de forma que la parte enrollada del hilo queda atrapada en la siguiente puntada al volver a subir. Antes de extraer la aguja se pasa la hebra por debajo de la punta para formar la argolla de la cadena, y esa argolla es la que se ancla con la puntada siguiente. Al terminar la línea, realiza una pequeña puntada de sujeción en la última cadena para que no se deshaga.
El modo clásico se trabaja en sentido vertical, de arriba hacia abajo, en un único movimiento continuo. Se saca la aguja en el punto 1, se introduce en el punto 2 y se vuelve a sacar en el punto 3. Ese espacio que se deja en la tela debe ser siempre el mismo en todas las puntadas. Antes de sacar la aguja se pasa el hilo por debajo de ella, y después se tira suavemente de la aguja y del hilo hasta que el círculo formado quede ligeramente alargado.
Un consejo clave para que el resultado sea limpio: todos los óvalos deben tener la misma distancia. La aguja debe introducirse en la tela dejando siempre el mismo recorrido en milímetros. No estires demasiado el hilo, porque si se aprieta en exceso la tela se arruga, especialmente en líneas curvas. El hilo de trabajo se mantiene siempre a la derecha y por debajo de la aguja, lo que facilita que se forme el bucle sin enredos.
Para el bordado a mano se emplean habitualmente tres hebras de hilo de algodón. Como tejidos conviene usar lino, algodón o un tejido mixto con un elevado número de hilos. Un hilo más borroso o grueso produce un eslabón que parece más sólido, mientras que un algodón perlé permite una apariencia más abierta.
La elección del hilo influye mucho en el aspecto final. Los eslabones se pueden dejar sueltos para un efecto más ligero o apretarlos para conseguir una línea más sólida y definida.
El punto de cadeneta fue la puntada estándar de las primeras máquinas de coser, hoy sustituida por el punto cadena mecánico por ser más fiable, aunque algunas máquinas modernas siguen manteniendo la opción. El punto tambor ofrece una cadena similar, cosida con un gancho fino en un marco, más rápido pero de acabado más uniforme y menos artesanal.
En cuanto a su uso decorativo, la cadeneta sirve para delimitar contornos, hacer líneas, separar partes del dibujo y funciona muy bien en letras, rellenos y diseños de bordes. Combinada con pespunte, punto de tallo o nudos franceses, el bordado gana mucha riqueza visual sin volverse confuso.
Al terminar la labor, puedes lavar y planchar: la plancha caliente elimina las marcas del boli de fricción y el agua disuelve la tinta soluble o el estabilizador utilizado para dibujar el patrón.
“Para la cadeneta simple se emplean 3 hebras de algodón perlé sobre lino o tejido mixto de alto gramaje”
Dato clave