Punto arroz a dos agujas: el tejido granulada perfecto para principiantes
El punto arroz es uno de los puntos más nobles y recomendables para quien se inicia en el tejido. Se arma alternando puntos derechos y puntos revés dentro de la misma vuelta y desplazando esa alternancia en la vuelta siguiente, lo que produce una textura granulada parecida a granitos de arroz, de ahí su nombre. Es un punto básico, muy sencillo de tejer, que solo requiere dominar dos técnicas: el punto del derecho y el punto del revés, además de saber montar puntos.
Su principal ventaja es que la propia trama del tejido sirve de guía para no equivocarse. No hace falta ir contando puntos ni memorizar qué punto toca tejer en cada momento si se aprende a tejer los puntos tal como se presentan. Esa capacidad de autogestión lo convierte en un compañero ideal para las primeras piezas.
Para empezar solo se necesitan dos elementos: un ovillo de lana o algodón de grosor medio, ideal una lana tipo worsted, y unas agujas acordes al grosor del hilo, siguiendo la recomendación que figura en la etiqueta del ovillo. El punto arroz funciona con cualquier cantidad de puntos, tanto pares como impares, aunque conviene contar el nudo corredizo como el primer punto montado.
Si se diseña el proyecto propio, pueden usarse agujas circulares, que permiten tejer tanto en plano como en redondo, y los cables de distintas longitudes ayudan cuando la labor tiene anchuras diferentes. Esto abre la puerta a bufandas, cuellos infinitos, chales y hasta jerséis oversize sin cambiar de herramienta.
El patrón clásico se teje así: se monta el número de puntos necesario en la aguja y se teje la primera vuelta alternando *1 punto del derecho, 1 punto del revés*, repitiendo de asterisco a asterisco hasta terminar la vuelta. En la segunda vuelta se teje al revés de cómo se presentan los puntos: donde se ve un punto del derecho se teje un punto del revés, y donde se ve un punto del revés se teje un punto del derecho.
A partir de ahí se repite esa segunda vuelta, siempre tejiendo lo contrario a lo que se visualiza en la aguja, hasta alcanzar la largura deseada. Esa es la esencia del punto: desplazar la alternancia en cada pasada.
Si se ha montado un número par de puntos, el esquema se describe por hileras:
- Hilera 1: 1 derecho, 1 revés repitiendo hasta el final de la fila.
- Hilera 2: 1 revés, 1 derecho repitiendo hasta el final.
Con número impar la secuencia se repite igual en todas las vueltas y el desplazamiento se produce solo, porque la vuelta termina siempre en punto derecho, lo que hace que los derechos caigan siempre sobre los revés de la vuelta anterior. Es la versión más automática del punto.
Si ya se ha montado un número par de puntos y no se quiere destejer, también se puede tejer la versión automática: se teje *1 derecho, 1 revés* toda la vuelta y en la vuelta siguiente se arranca con 1 revés en vez de 1 derecho, invirtiendo la secuencia. Es algo menos automático que la versión impar, pero el resultado final es idéntico.
La clave del punto está en el desfase. Si en la segunda fila se tejiera igual que en la primera, derecho sobre derecho y revés sobre revés, se obtendrían columnas verticales de derechos y revés, es decir, un punto elástico 1x1. El punto arroz rompe esa continuidad: donde el punto presenta una forma de V se teje del revés, y donde presenta una barrita horizontal o una pequeña protuberancia se teje del derecho. Ese constante cambio de dirección es el que crea la superficie granulada, rica y táctil característica del punto.
“Con número impar de puntos la secuencia se repite igual en todas las vueltas sin necesidad de cambiar instrucciones.”
Dato clave