Qué hicieron los egipcios a Moisés: la historia según la Biblia
La historia de Moisés y los egipcios es una de las narrativas más conocidas del Antiguo Testamento y del Éxodo en la Torá. Según el relato bíblico, el Faraón de Egipto, temeroso del crecimiento de la población hebrea, ordenó que todos los niños varones hebreos recién nacidos fueran arrojados al río Nilo. Fue en este contexto que la madre de Moisés lo escondió en una cesta de juncos y lo depositó en el río, donde fue rescatado por la hija del Faraón.
Moisés creció en el palacio egipcio, educado como príncipe, pero al descubrir sus orígenes hebreos, mató a un capataz egipcio que maltrataba a un esclavo israelita y huyó a Madián. Ahí, tras cuarenta años de exilio, Dios se le manifestó en la zarza ardiente y le encargó volver a Egipto para exigir al Faraón la liberación de su pueblo.
Al presentarse ante Faraón, Moisés le pidió: "Deja ir a mi pueblo". El Faraón se negó rotundamente, y como castigo, Dios envió las diez plagas sobre Egipto: sangre en el Nilo, ranas, pulgas, moscas, muerte de ganado, úlceras, granizo, langostas y, finalmente, la muerte de los primogénitos egipcios. Fue esta última plaga la que rompió la resistencia del Faraón.
Aun así, tras dejar partir a los hebreos, Faraón cambió de opinión y persiguió al pueblo con su ejército. En el Mar de los Juncos (o Mar Rojo), Dios partió las aguas y los hebreos cruzaron a pie seco. Cuando el ejército egipcio los siguió, las aguas se cerraron y los ejércitos de Faraón fueron anegados.
Es importante contextualizar que la figura de Moisés y el éxodo son eventos religiosos y teológicos en su núcleo. La arqueología ha encontrado referencias a poblaciones semíticas en Egipto (los hapiru o shasu), pero la identificación exacta con los hebreos bíblicos sigue siendo debatida entre historiadores.
En el relato, los egipcios no solo esclavizaron a los hebreos durante 210 años aproximadamente, sino que impusieron trabajos forzados en la construcción de ciudades de almacén como Pitón y Ramses. Moisés fue la figura elegida para poner fin a esa dominación.
La relación entre Moisés y Egipto no fue unidireccional: Moisés había recibido educación egipcia, conocía la lengua y las costumbres del imperio, y en el relato deuterocanónico de Sabiduría de Salomón se menciona que Faraón le ofreció regresar al trono tras la huida.
El conflicto culminó con la destrucción militar total del ejército faraónico en las aguas, lo que convirtió a Moisés en el liberador definitivo de Israel y marcó el inicio de la vida nómada en el desierto del Sinaí.
En resumen, lo que los egipcios hicieron a Moisés y a su pueblo fue: esclavizarlos durante generaciones, intentar exterminar a sus hijos, negarse a liberarlos, enviar las plagas sobre su propio territorio y, finalmente, perseguirlos hasta la aniquilación de sus tropas en el mar.
El ejército de Faraón fue anegado en el Mar de los Juncos tras perseguir a los hebreos que acababan de ser liberados.
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