Qué hicieron los americanos con Hawái: del derrocamiento a la anexión
La relación entre Estados Unidos y Hawái tiene su origen en la intervención militar y política de finales del siglo XIX, un proceso que transformó radicalmente el destino de las islas y de su pueblo nativo. Para entender qué hicieron los americanos con Hawái, hay que remontarse a la década de 1890, cuando un pequeño reino pacífico en el Pacífico Norte se convirtió en objetivo de ambiciones comerciales y estratégicas. En enero de 1893, un grupo de ciudadanos estadounidenses residentes en las islas, liderados por el conde William Sanford Dole y respaldados por el cónsul estadounidense John L. Stevens, organizó un golpe de Estado contra la reina Liliʻuokalani, la última monarca de la dinastía Kamehameha. La reina había intentado restaurar la soberanía política de los nativos hawaianos mediante una nueva constitución, lo que amenazaba los intereses de las plantaciones de azúcar y de banano propiedad de estadounidenses y británicos. Para garantizar el éxito del golpe, el cónsul Stevens ordenó el desembarco de unos 1.600 marines en la ciudad de Honolulu sin autorización del gobierno hawaiano. La presencia militar estadounidense intimidó a las tropas leales a la reina, que acabaron disolviéndose. Liliʻuokalani fue detenida en el palacio real Iolani y, ante la presión, abdicó. Este evento es recordado por los nativos hawaianos como el derrocamiento ilegal de su gobierno legítimo. Tras el golpe, se proclamó la República de Hawái en julio de 1894, con Sanford Dole como presidente. Sin embargo, la anexión formal a Estados Unidos no se produjo de inmediato. Hubo un periodo de negociación y presión diplomática que duró varios años, durante los cuales el Tratado de Anexión de 1895 fue rechazado por el Senado estadounidense. El momento decisivo llegó en agosto de 1898, en plena guerra hispano-estadounidense. Con el Senado ocupado en los asuntos de Cuba y Filipinas, se aprobó la Resolución Newlands, que anexionó Hawái como territorio federal. No fue un tratado negociado con un gobierno soberano, sino una resolución unilateral de un solo Congreso, lo cual ha sido objeto de debate jurídico hasta el día de hoy. La anexión convirtió a Hawái en territorio estadounidense en 1900, y los nativos hawaianos pasaron de ser ciudadanos de un reino independiente a ser residentes de un territorio colonial sin representación plena en Washington. Sus tierras fueron expropiadas mediante la Land Commission de 1899, que despojó a miles de familias hawaianas de sus parcelas de cultivo, consolidando la concentración de la propiedad en manos de un pequeño grupo de compañías, conocidas como las Big Five. Durante décadas, la cultura hawaiana fue marginalizada y estigmatizada: el idioma hawaiano fue prohibido en las escuelas, las prácticas religiosas tradicionales fueron reprimidas y la identidad nativa fue sistemáticamente deslegitimada. No fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando surgieron movimientos de reconstrucción cultural y política. El 30 de junio de 1959, mediante la aprobación de la Hawaii Statehood Act firmada por el presidente Dwight D. Eisenhower, Hawái se convirtió en el 50.º estado de la Unión. Fue el primer estado sin territorio continental y su capital, Honolulu, es la única capital estatal ubicada en un hemisferio diferente al de Washington D.C. En 1993, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Resolución Pública 103 (Apology Resolution), en la que se reconocía oficialmente que el derrocamiento de 1893 se llevó a cabo con la participación del gobierno de EE.UU. y que el pueblo nativo hawaiano nunca cedió soberanía sobre sus tierras de forma libre e informada. El presidente Bill Clinton firmó la resolución, aunque esta no tiene fuerza vinculante para revertir la situación legal actual. A día de hoy, la cuestión hawaiana sigue siendo un tema sensible: organizaciones nativas exigen reparaciones, autonomía y reconocimiento de su derecho a la autodeterminación, mientras que el gobierno federal mantiene que Hawái es un estado plenamente integrado en la Unión.
En 1993, el Congreso de EE.UU. aprobó la Apology Resolution (Resolución 103) reconociendo su responsabilidad en el derrocamiento ilegal del Reino de Hawái.
Dato clave