Cómo se fabrica la gasolina: del petróleo crudo al depósito
La gasolina, también conocida como nafta ligera o combustible de automoción, es un producto derivado del petróleo crudo que se obtiene mediante un conjunto de procesos fisicoquímicos en las refinerías. No existe una única ruta, sino una combinación de unidades de procesamiento que se encadenan para transformar el crudo en un líquido volátil, inflamable y adecuado para motores de combustión interna de cuatro tiempos. El primer paso es la extracción del petróleo crudo mediante perforación en yacimientos terrestres o marinos. El crudo extraído, que es una mezcla compleja de hidrocarburos de distinta cadena (de 1 a más de 60 átomos de carbono), se transporta por oleoductos o buques petroleros hasta las refinerías, donde se somete a un tratamiento inicial de desalación y deshidratación. Una vez en la refinería, el crudo pasa por la torre de destilación fraccionada (también llamada columna de atmósfera y vacío). En esta torre, el crudo se calienta a temperaturas superiores a los 400 °C y se separa en fracciones según su punto de ebullición. La gasolina cruda (nafta atmosférica) se obtiene en la parte superior de la torre, donde ebulle entre los 30 °C y los 200 °C aproximadamente. Sin embargo, esta nafta tiene un número de octano relativamente bajo y no es suficiente para cubrir toda la demanda de combustible. Para aumentar el volumen y mejorar la calidad, se emplean procesos de conversión. El más importante es el craqueo catalítico (FCC, Fluid Catalytic Cracking), donde moléculas pesadas de gasóleo se rompen en presencia de una zeolita a unos 500 °C, generando nafta ligera de mayor octanaje. El hidrocraqueo opera a presiones elevadas (hasta 200 atm) con hidrógeno y un catalizador de níquel-molibdeno sobre alúmina, rompiendo moléculas largas en condiciones más suaves y produciendo nafta saturada de alta calidad. Otra unidad clave es la reforma catalítica, donde la nafta ligera (rica en parafinas y naftenos) se somete a temperaturas de 480-520 °C sobre un catalizador de platino-reinio, transformando los anillos de seis miembros en aromáticos (benceno, tolueno, xilenos) y generando hidrógeno como subproducto. Este proceso eleva el octano de forma drástica, pasando de ~60 a más de 95 RON. La alquilarización complementa el proceso combinando isobutano con olefinas ligeras (buteno, penteno) en presencia de ácido sulfúrico o resinas de intercambio iónico, produciendo isoparrafínicos de alto octano (isooctanos e isodecanos) que son componentes ideales de la gasolina por su estabilidad y baja tendencia a formar depósitos.
| Unidad de proceso | Temperatura aprox. | Producto principal |
|---|---|---|
| Destilación fraccionada | 200-400 °C | Nafta atmosférica (octano bajo) |
| Craqueo catalítico (FCC) | ~500 °C | Nafta ligera de octano medio-alto |
| Reforma catalítica | 480-520 °C | Nafta reformada rica en aromáticos |
| Alquilarización | 60-90 °C | Isoparrafínicos de octano muy alto |
La especificación EN 20200 limita el azufre en la gasolina a solo 10 ppm, lo que exige una hidrodesulfuración previa al blending final.
Dato clave