Cómo se fabrica el yeso: del mineral a la obra
El yeso que utilizamos en construcción no es un material que se 'inventa' en fábrica, sino que se obtiene mediante un proceso físico-químico relativamente sencillo a partir de una roca natural: el sulfato de calcio dihidratado (CaSO₄·2H₂O), conocido como yeso mineral o anhidrita hidratada. Este mineral se extrae de canteras y minas en todo el mundo, siendo España uno de los mayores productores europeos gracias a yacimientos en Galicia, Castilla-La Mancha y Aragón.
La primera etapa es la extracción y trituración. En la cantera, la roca de yeso se extrae mediante voladura o corte mecánico. Una vez en planta, se tritura con martillos neumáticos y chancadoras de mandíbula hasta obtener fragmentos de unos 20-50 mm. Después pasa por un molino de barras o de bolas que lo reduce a partículas de 1-3 mm, tamaño adecuado para la siguiente fase.
El corazón del proceso es la calcificación o tueste. Los granos de yeso se introducen en un horno industrial (horno rotativo, lecho fluidizado o secador de tambor) donde se calienta a temperaturas entre 107 °C y 170 °C. A estas temperaturas se produce la reacción de deshidratación parcial: CaSO₄·2H₂O → CaSO₄·½H₂O + 1½H₂O. Es decir, se elimina parte del agua de cristalización y se obtiene el llamado yeso quemado o hemihidrato de yeso (yeso de París en su forma pura). Si la temperatura supera los 200 °C se obtiene anhidrato (CaSO₄), que ya no es útil para construcción.
Tras el tueste, el material pasa por un molino de molienda fina (molino vertical de rodillos o molino de bolas) para reducirlo a un polvo de granulometría muy fina, típicamente entre 20 y 80 micras. Esta finura es crucial: determina la velocidad de fraguado, la trabajabilidad y el acabado superficial del revestimiento.
En la fase de formulación se añaden los aditivos que convierten el hemihidrato puro en un producto de obra. Los más comunes son: retardadores (almíbar, gelatina) para alargar el tiempo de trabajo, aceleradores (cloruro cálcico, cloruro de magnesio) para encofrados, hidrofugantes para resistir la humedad, y enyesos con aditivos de autolimpieza o resistencia a moho. Para yesos de mayor resistencia se incorpora arena fina, perlita expandida o fibra de vidrio.
Existen dos grandes familias de producto final: el yeso en polvo (para masas, revestimientos proyectados y placas) y las placas de yeso laminado (carton-yeso), donde la mezcla se vierte entre dos capas de cartón prensado en una línea continua a unos 120-160 °C en el interior de la placa para eliminar el agua residual del fraguado.
El control de calidad es estricto: se mide el tiempo de inicio y fin de fraguado (UNE-EN 13279), la resistencia a flexión y compresión, la solubilidad en agua, la retención de agua y la ausencia de anhidrato libre. Cada lote se ensaya antes de salir a planta.
Finalmente, el producto se envasa en sacos de 25, 30 o 40 kg (yeso en polvo) o se corta en placas de 120×260 cm con espesores de 6, 9, 12, 15 y 18 mm. Los sacos se palletizan y se almacenan en lugares secos, ya que el hemihidrato absorbe humedad del ambiente y precocida antes de tiempo.Etapas Equipo principal Temperatura / Parámetro Trituración Chancadora de mandíbula Fragmentos 20-50 mm Molienda gruesa Molino de barras Partículas 1-3 mm Calcinación Horno rotativo / lecho fluidizado 107-170 °C Molienda fina Molino vertical de rodillos 20-80 μm Formulación y envasado Mezclador en V + dosificador Según receta
El yeso es uno de los pocos materiales de construcción con huella de carbono negativa neta: reabsorbe CO₂ durante el fraguado y es 100 % reciclable.
Dato clave