Cómo se fabrica el gas licuado del petróleo: procesos, rutas y composición
El gas licuado del petróleo, conocido como GLP o LPG, es una mezcla de gases que a temperatura y presión ambientales se comportan como gas, pero que resultan muy fáciles de licuar, de ahí su nombre. Sus componentes principales son el propano (C3H8) y el butano (C4H10), registrados bajo el número CAS 68476-85-7. Es importante entender que el GLP no se crea en una fábrica: se separa durante el procesamiento de hidrocarburos, es decir, existe de manera natural y simplemente se aísla y acondiciona.
La producción se divide en dos grandes rutas:
- Extracción directa (60%): el gas sale de los pozos de petróleo y gas natural como una mezcla que incluye metano, propano, butano y otros hidrocarburos.
- Refinado del crudo (40%): se obtiene como subproducto durante el procesamiento del petróleo en refinerías, sobre todo por destilación fraccionada catalítica (FCC).
En las refinerías, el petróleo crudo llega desde los pozos a una refinación primaria. Se calienta a temperaturas muy altas dentro de una torre de destilación atmosférica y, a medida que los componentes ascienden, se van separando por densidad. Los más pesados, como el asfalto y el diésel, quedan en la parte inferior; los medianos, como la gasolina y el queroseno, se sitúan a media altura; y los más ligeros, entre ellos el gas LP, suben hasta la parte superior, donde se condensan a presión. Los gasóleos de vacío obtenidos en esa primera etapa son la materia prima para los procesos de craqueo catalítico que generan el GLP.
El proceso arranca cuando esos gasóleos se llevan a una planta FCC, donde un reactor primario con un catalizador a alta temperatura convierte esas corrientes en GLP, gasolinas y otros productos más pesados. Esa mezcla resultante se separa después en trenes de destilación para aislar cada componente. Además del craqueo catalítico, el GLP también puede generarse como subproducto en otros procesos de conversión como el reformado catalítico, el craqueo térmico y el hidrocraqueo. La composición final depende de la configuración de cada refinería, por lo que el producto terminado incluye propano, butano, isobutano y otros componentes adicionales.
En la ruta del gas natural, el gas sale de los pozos como una mezcla donde el metano es el componente mayoritario. En la planta procesadora se separan los componentes pesados del metano mediante procesos de enfriamiento y condensación. Se emplean refrigeración o turboexpansores para alcanzar temperaturas inferiores a los -40 °C, necesarias para recuperar el propano. Esos líquidos recuperados se someten a purificación usando trenes de destilación, habitualmente un desetanizador y un debutanizador, que aíslan las mezclas de propano y butano que componen el GLP o producen ambos por separado. La fracción líquida obtenida es la mezcla de propano (60-80%) y butano (20-40%) que llega al consumidor final.
| Ruta de producción | Porcentaje | Método principal |
|---|---|---|
| Extracción de gas natural y petróleo | ~60% | Enfriamiento, condensación, turboexpansores |
| Refinado del crudo de petróleo | ~40% | Destilación atmosférica + FCC / Craqueo catalítico |
El GLP se caracteriza por su expansibilidad, es decir, su tendencia a ocupar totalmente el espacio encerrado. En estado puro no tiene olor ni color, por lo que para facilitar su aprovechamiento y permitir la detección de fugas se le añade un odorizante, generalmente mercaptano, una sustancia de consistencia aceitosa que se diluye fácilmente en el gas y aporta un olor característico similar al de los huevos podridos. Esta medida de seguridad es obligatoria en la práctica totalidad de los países productores.
“Un litro de gas LP líquido equivale a unos 270 litros de gas en estado gaseoso, lo que permite almacenarlo y transportarlo sin tuberías.”
Dato clave