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como plantar judias, Judías de enrame creciendo sobre un tutor de cañas en forma de A en un huerto casero
naturaleza ·#1125 ·Lectura 11 min. · Redactor: Marta Garcia

¿Como plantar judias?

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Siembra directa cuando la tierra a 5 cm supere los 12-15 °C y no haya riesgo de helada. Escalona cada 2-3 semanas para cosechar durante meses.

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Cómo plantar judías: guía completa para el huerto

Las judías (Phaseolus vulgaris) son uno de los cultivos más agradecidos y versátiles que puedes tener en casa. Conocidas como frijoles, ejotes, chauchas, porotos o alubias según dónde vivas, pertenecen a la familia de las Fabáceas y crecen rápido, producen durante semanas y se adaptan tanto a huertos grandes como a una maceta en el balcón. Además de su riqueza en proteínas, fibra y minerales, fijan nitrógeno en el suelo gracias a la simbiosis con bacterias del género Rhizobium, mejorando la fertilidad de tu terreno de forma natural.

Antes de poner la primera semilla conviene entender qué tipo de judía quieres cultivar, porque hay dos grandes grupos según su porte:

  • Mata baja o enana: no superan los 30-60 cm, no necesitan tutores, producen antes y concentran la cosecha en tres o cuatro semanas. Ideales para bancales pequeños, macetas, siembras tardías y para escalonar la producción.
  • Enrame o mata alta: alcanzan los 2-3 metros, necesitan soportes verticales, dan algo más de trabajo al principio, pero producen durante más tiempo y suelen dar vainas más grandes.

Entre las variedades con tradición en huertos españoles destacan la Perona (vaina plana, carnosa y larga), la Helda (de enrame, muy productiva y resistente), la Garrafal Oro, la Buenos Aires, la Contender (enana, ciclo corto, vaina sin hilos), la Strike (vaina redonda y tierna, perfecta para maceta), la Maravilla de Venecia (vaina plana amarilla, muy tierna), la Rocquencourt, la Romano Bush y la Borlotto, con vaina jaspeada de rojo, más usada para seco. Para grano seco están las fabes (Granja asturiana), la Del Ganxet catalana o la alubia de Tolosa.

El clima manda. Las judías son claramente estivales: necesitan entre 18 y 25 °C para germinar y desarrollarse, evitan las heladas, no prosperan por debajo de 10 °C y con más de 30-32 °C y aire seco tiran las flores. Exigen luz solar directa al menos 6-8 horas diarias, un lugar aireado sin vientos fuertes constantes y una humedad atmosférica en torno al 65%.

El suelo ideal es suelto, profundo, rico en materia orgánica y muy bien drenado, con un pH entre 6 y 7,5. No toleran el encharcamiento prolongado ni los suelos calcáreos, que dificultan la germinación y provocan podredumbre. Son además de las hortalizas más sensibles a la salinidad: con agua muy salina las hojas se queman por los bordes. Para preparar el terreno conviene labrar y airear unos días antes; a nivel profesional se hace una labor semiprofunda a 25-30 cm con compost o humus de lombriz, seguida de dos labores superficiales de 15 cm que dejan la tierra desmenuzada y lista.

El momento de la siembra es clave. Se siembra directamente en el huerto cuando la tierra, a 5 cm de profundidad, supera los 12-15 °C y ya no hay riesgo de helada. Si no tienes termómetro, espera a que las mínimas nocturnas pasen de 10 °C varios días seguidos. En suelo frío y húmedo la semilla se pudre antes de nacer, así que no conviene tener prisa: sembrar demasiado pronto suele dar peores resultados que esperar unos días más. En la mayoría de zonas la siembra va desde mediados de primavera hasta comienzos del verano, escalonando cada 15 días o cada 2-3 semanas para alargar la cosecha.

Las fechas varían según la zona:
  • Litoral mediterráneo: de mediados de marzo a principios de agosto, cosechando de mayo a noviembre.
  • Sureste semiárido: de febrero a abril y de agosto a septiembre.
  • Interior cálido del sur: de marzo a abril y primeros de agosto.
  • Meseta: de mediados de mayo a principios de julio.
  • Meseta fría: de finales de mayo a mediados de junio.
  • Valle del Ebro y cornisa atlántica: de mayo a julio.
  • Canarias: casi todo el año, siendo mejores septiembre-noviembre y febrero-abril.
En el sur y el sureste se evita que la floración coincida con julio porque el calor tira las flores, por lo que allí hay una siembra de primavera y otra de final de verano.

La siembra directa es el método recomendado, ya que la judía no soporta bien el trasplante por tener la raíz muy sensible. Se hace con el suelo al "tempero", húmedo pero suelto, que se desmenuce en la mano; si está seco conviene regar el día anterior o incluso 3-4 días antes. La profundidad es de 2-5 cm (según fuentes), depositando 2-4 semillas por hueco y cubriendo con una capa fina de tierra suelta. Emplea siempre semilla certificada y sana.

“El momento crítico del riego es floración y cuajado: sin agua ahí, caen las flores y las vainas salen cortas y fibrosas.”

Dato clave
como plantar judias, Vainas de judía verde recién cosechadas en una cesta sobre mesa de cocina
Imagen

Vainas de judía verde recién cosechadas en una cesta sobre mesa de cocina

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De la semilla a la cosecha, todo lo que necesitas saber

El marco de plantación varía según el tipo:

TipoSeparación entre líneasDentro de la hilera
Mata baja30-50 cmSemilla cada 5-10 cm, o huecos cada 35-40 cm con 2-4 semillas
Enrame60-100 cmGolpes de 4-5 semillas al pie del tutor, separados 40-50 cm entre golpes

Tras sembrar se riega suavemente para asentar el suelo. La germinación llega en 5-10 días con temperaturas del suelo entre 18 y 25 °C y ambiente entre 18 y 30 °C, con el suelo húmedo pero nunca encharcado. Hasta que nazcan las plantas basta con que la superficie no se seque. Un remojo previo de 8-12 horas puede acelerar la nascencia en suelos secos, aunque un remojo muy largo daña la semilla.

Los tutores para judías de enrame deben colocarse antes de sembrar o en el mismo momento, para no dañar las raíces después. Las estructuras más habituales son:
  • Cañas en "A": dos hileras de cañas de 2-2,5 m inclinadas y atadas por arriba, con una caña horizontal que las une. La más estable.
  • Tipi: 4-6 cañas atadas en la punta con un golpe de semillas al pie de cada una. Perfecto para bancales pequeños.
  • Malla de entutorado tensada entre postes firmes.
  • Enrejados o pérgolas.
Las plantas se enroscan solas, aunque a veces hay que guiar los primeros brotes. En zonas ventosas conviene reforzar bien la estructura porque cargada de hojas hace de vela. La tradición de cultivar judías de grano subiendo por el maíz sigue funcionando: se siembra el maíz 2-3 semanas antes para que saque ventaja.

El abonado debe ser moderado. Las judías fijan parte del nitrógeno que necesitan gracias a las bacterias de sus raíces, así que normalmente basta con aprovechar el abonado del cultivo anterior. En tierras pobres se incorporan unos 2 kg de compost bien descompuesto por m² unas semanas antes de sembrar. Evita el estiércol fresco (atrae la mosca de la siembra) y el exceso de nitrógeno (produce mucha hoja y pocas vainas). En desarrollo avanzado se agradece un abono bajo en nitrógeno y rico en potasio. Una señal de que la fijación funciona son los pequeños nódulos rosados en las raíces.

El riego es uno de los factores críticos. Durante la germinación, suelo ligeramente húmedo sin encharcar. Después de la nascencia, poca humedad, y se aumenta el riego poco antes de la floración. El momento crítico es la floración y el cuajado: la falta de agua hace caer las flores y da vainas cortas y fibrosas; los altibajos bruscos de humedad también provocan caída floral. En verano convienen 2-3 riegos semanales en suelos francos y más en arenosos. Se riega al pie, mejor por goteo, sin mojar las hojas, porque la humedad sobre el follaje favorece roya, antracnosis y grasa. Un acolchado de paja u hojas secas mantiene el suelo fresco, conserva la humedad, reduce riegos a la mitad y frena malas hierbas. En plantas enanas, arrimar tierra al pie cuando miden 15-20 cm (aporcado) las afianza frente al viento.

El mantenimiento incluye escardas superficiales al inicio para airear sin dañar raíces, buena ventilación evitando plantaciones tupidas para prevenir hongos, y podar no hace falta. Si notas poco vigor, un abono líquido equilibrado durante el riego ayuda. Las judías también se cultivan en macetas de mínimo 30-40 litros de sustrato, eligiendo variedades enanas, con sustrato rico y buen drenaje.

Entre las plagas más frecuentes están: pulgón negro y verde (chorro de agua, jabón potásico, aceite de neem, mariquitas), araña roja (aumento de humedad, jabón potásico en el envés), mosca blanca (trampas cromáticas amarillas), mosca de la siembra (sembrar con suelo templado y sin estiércol fresco), orugas (Bacillus thuringiensis), trips (trampas azules y neem) y caracoles en plántulas jóvenes. Para grano seco almacenado, el gorgojo se previene congelando el grano 3-4 días antes de guardarlo.

Las enfermedades más habituales, favorecidas por exceso de humedad y falta de aireación, son la roya, antracnosis, grasa o bacteriosis, mildiu, oídio y podredumbre de raíz. Medidas preventivas: semilla certificada, rotar cultivos sin repetir leguminosas 2-4 años, regar al suelo sin mojar hojas, espaciar bien, no trabajar entre plantas mojadas, retirar restos vegetales, usar variedades resistentes y aplicar preventivos ecológicos como cola de caballo, azufre o Bacillus subtilis. Si la afectación es grave, se arrancan y eliminan las plantas.

La cosecha de judía verde se hace cuando las vainas están tiernas, lisas y se parten con un chasquido, antes de que se marquen los granos por fuera. Pasa por el bancal cada 2-3 días: si dejas vainas madurar, la planta deja de florecer. Sujeta la rama con una mano y tira con la otra, o corta con tijera, para no desgarrar. Regar tras la cosecha ayuda a mantener la producción. Para grano seco se deja que las vainas se sequen completamente en la planta hasta que estén apergaminadas y los granos suenen dentro; se arrancan las plantas enteras, se terminan de secar colgadas bajo techo o al sol, se desgranan y se guardan en tarros en lugar seco y oscuro.

La judía verde aguanta 4-5 días en la nevera; para excedente se escalda 2-3 minutos y se congela. Nunca se comen judías crudas, contienen faseolina y lectinas que solo se destruyen con cocción. Para guardar semilla propia se eligen vainas de las plantas más sanas; la judía se autopoliniza casi siempre, así que la variedad se mantiene bastante fiel.

Como leguminosa, la judía deja el suelo más rico en nitrógeno: detrás va bien col, acelga o lechuga, y no conviene repetir leguminosas antes de 3-4 años. Sus buenas vecinas son maíz (tutor vivo), calabaza, lechugas, zanahorias, pepinos, rabanitos, repollo, fresa, perejil y patata. La asociación precolombina de "las Tres Hermanas" combina maíz, judías y calabaza: el maíz tutora, la calabaza cubre el suelo y la judía fija nitrógeno. Se desaconseja sembrarlas junto a ajos, cebollas, puerros e hinojos, porque pueden inhibir su desarrollo.

Conclusión:

¿como plantar judias?

Plantar judías es una de esas cosas que, una vez pruebas, no sueltas. Con un suelo suelto, algo de compost, un tutor si toca, y ojo al riego en floración, tienes cosecha asegurada durante semanas. Empieza con una variedad enana en maceta si el espacio es corto, o con una fila de Perona en enrame si tienes bancal: ambas responden bien y te van a enseñar más de lo que imaginas sobre cómo funciona un huerto vivo.

Redacción: Marta Garcia · Actualizado en: 23/10/2026
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