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como plantar judias verdes, Manos sembrando judías verdes en surco de tierra suelta con tutor guía
naturaleza ·#1119 ·Lectura 10 min. · Redactor: Marta Garcia

¿Como plantar judias verdes?

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Siembra directa cuando el suelo a 5 cm supere los 12-15 °C y no haya riesgo de helada

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Cómo plantar judías verdes en tu huerto

Las judías verdes (Phaseolus vulgaris) son leguminosas de la familia Fabáceas que se han ganado un lugar privilegiado en cualquier huerto doméstico. Se las conoce también como ejotes, chauchas, porotos o frijoles, y su atractivo es difícil de resistir: crecen rápido, producen durante buena parte del año, son ricas en proteínas, fibra y minerales, y permiten una siembra escalonada que te regala cosechas casi sin parar.

El primer punto que debes tener muy claro es la temperatura, porque aquí está gran parte del éxito. La planta de judía no resiste las heladas y por debajo de los 10 °C la semilla simplemente no germina. Se trata, por tanto, de un cultivo netamente primaveral y veraniego. La siembra directa conviene hacerla cuando la tierra, a unos 5 cm de profundidad, supera los 12-15 °C y ya no existe riesgo de helada. Si no dispones de termómetro de suelo, una orientación práctica es esperar a que las mínimas nocturnas superen los 10 °C varios días seguidos. En suelo frío y húmedo la semilla se pudre antes de asomar, así que merece la pena no tener prisa.

La ventana de siembra varía mucho según la zona climática:

ZonaÉpoca de siembra directaCosecha aproximada
Zonas templadasDesde marzoMayo a septiembre
Zonas fríasPrincipios de mayoJulio a octubre
Costa mediterráneaMediados de marzo a principios de agosto (escalonada)Mayo a noviembre
Sureste semiáridoFebrero a abril y agosto a septiembreMayo a junio, octubre a noviembre
Interior cálido del surMarzo a abril y primeros de agostoMayo a junio, septiembre a octubre
MesetaMediados de mayo a principios de julioJulio a septiembre
Meseta fríaFinales de mayo a mediados de junioAgosto a octubre
Valle del Ebro y cornisa cantábricaMayo a julioJulio a septiembre
CanariasCasi todo el año (mejores: sep-nov y feb-abril)Prácticamente continuo

En el sur y sureste peninsular hay que procurar que la floración no coincida con julio, porque por encima de 30-32 °C con aire seco la planta tira las flores; por eso allí se hace una siembra de primavera y otra a final de verano. La temperatura óptima de germinación está entre 18 y 25 °C, y las plántulas asoman en unos 7 a 10 días, aunque la germinación puede prolongarse hasta 20 días.

Conviene hacer siembras escalonadas, dejando entre 20 y 30 días entre tandas, para no recoger toda la cosecha de golpe. Para tener producción todo el verano se siembra en varias tandas y se recoge cada 2-3 días.

Existen dos grandes tipos de judía según su forma de crecimiento, y elegir uno u otro condiciona todo el manejo posterior:
CaracterísticaMata baja (enana)De enrame (trepadora)
Altura30-60 cm2-3 metros
EntutoradoNo necesarioImprescindible
Ciclo a vaina verde50-60 días60-75 días
ProducciónConcentrada en 3-4 semanasMás prolongada
Tamaño de vainaAlgo menorMás grande
Ideal paraBancales pequeños, espacios reducidosAprovechar espacio vertical

Entre las variedades con tradición en huertos españoles destacan Helda y Garrafal Oro (enrame, vaina plana y ancha), Perona (vaina plana y carnosa), Buenos Aires (clásica de verdeo, enana y de enrame), Contender (enana, vaina redonda, ciclo corto) y Maravilla de Venecia (enrame, vaina plana amarilla, muy tierna). Para grano se cultivan la Granja asturiana (fabes), la Del Ganxet en Cataluña o la alubia de Tolosa, todas de enrame y ciclo largo.

“La judía verde se cosecha a los 50-60 días (enana) o 60-75 días (enrame)”

Dato clave
como plantar judias verdes, Judías verdes trepando por tutor de cañas con vainas tiernas en huerto soleado
Imagen

Judías verdes trepando por tutor de cañas con vainas tiernas en huerto soleado

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De la semilla a la vaina tierna, sin complicaciones

El emplazamiento es clave: busca una zona de pleno sol, bien expuesta a la luz, pero protegida del viento, porque las plantas de judía son frágiles y se estropean si el viento las azota. Les conviene un suelo suelto, profundo y bien drenado, de textura ligera silíceo-limosa y rico en humus, aunque sin restos de materia orgánica fresca. Antes de sembrar, remueve la tierra con una azada para dejarla suelta y que drene bien el agua. El pH óptimo oscila entre 6 y 7,5.

Un detalle importante: las judías son de las hortalizas más sensibles a la salinidad, tanto del suelo como del agua de riego. Con agua muy salina las hojas se queman por los bordes. Si tienes que cultivarlas en esas condiciones, conviene aportar calcio y magnesio para que se desarrollen y produzcan adecuadamente.

En cuanto a nutrición, las judías, como el resto de leguminosas, obtienen parte del nitrógeno gracias a bacterias que residen en sus raíces y fijan el nitrógeno atmosférico. Si arrancas una planta y ves pequeños nódulos rosados en las raíces, esas bacterias están haciendo su trabajo. Por eso normalmente no requieren abonado, e incluso conviene evitar excesos de nitrógeno, que producen mucha hoja y pocas vainas. Si el suelo es muy pobre, incorpora compost bien hecho, humus de lombriz o estiércol bien descompuesto (unos 2 kg/m²) unas semanas o un mes antes de la siembra, bien mezclado con la tierra. Evita siempre el estiércol fresco, que atrae a la mosca de la siembra y daña las raíces.

La judía no soporta bien el trasplante, así que siembra directamente en el sitio definitivo. El proceso empieza limpiando el terreno: extrae las malas hierbas desde la raíz y los restos de cultivos anteriores. Humedece la tierra para que acoja mejor las semillas; si está seca, riega el día anterior buscando una tierra con tempero, húmeda pero suelta, que se desmenuce en la mano.

No hace falta remojar la semilla, aunque en tierra algo seca un remojo de unas horas acelera la nascencia. Los surcos se abren a unos 2-3 cm de profundidad (algo más en suelos arenosos, menos en arcillosos). Para que queden rectos, clava dos postes cortos en los extremos y ata una cuerda como guía. Las líneas de mata baja se separan unos 40-50 cm, y las de enrame entre 60 y 100 cm.

En mata baja coloca una semilla cada 5-10 cm, o golpes de 3-4 semillas cada 30-40 cm. En enrame pon golpes de 4-5 semillas al pie de cada tutor, separados 40-50 cm, dejando luego las 2-3 plantas más fuertes. Cubre con tierra sin apelmazar y riega abundantemente sin dejar charcos.

Hasta que nazcan no hay que encharcar: basta con que la superficie no se seque. Cuando las plantas echen las hojas verdaderas, aclarea dejando un máximo de tres plantas por golpe, cortando la débil a nivel de suelo sin tirar de ella para no dañar raíces vecinas.

El entutorado es imprescindible en variedades de enrame y se hace cuando las plantas miden un palmo de altura. Conviene colocar los tutores antes de sembrar o en el mismo momento, para no dañar raíces. El método clásico usa cañas o varas de 2 a 2,5 metros: se clavan a unos 3 cm de las plantas, ligeramente inclinadas, hasta 40 cm de profundidad (20-25 cm si hay dos surcos), y se atan en pareja a unos 2 metros formando una pirámide con una vara horizontal para dar solidez. Otras estructuras válidas son el tipi de 4-6 cañas atadas en la punta, ideal para bancales pequeños, y la malla o red tensada entre postes firmes. Las plantas se enroscan solas, aunque a veces hay que guiar los primeros brotes.

El riego es uno de los factores más exigentes. La tierra debe mantenerse húmeda porque las judías no soportan la sequía, pero un exceso puede perder la cosecha y favorecer enfermedades. Como referencia, en verano son necesarios 2-3 riegos por semana en suelos francos y más en arenosos. La humedad relativa óptima es del 60% en la primera fase y del 65-75% después. El momento crítico es la floración y el cuajado: la falta de agua hace caer las flores y da vainas cortas y fibrosas.

El riego debe hacerse al pie, mejor por goteo, sin mojar hojas ni tallos, porque la humedad sobre el follaje favorece roya, antracnosis y grasa bacteriana. Un acolchado de paja o restos de siega mantiene el suelo fresco, controla hierbas y en muchos casos reduce los riegos a la mitad.

Después del entutorado, cuando las plantas miden 15-20 cm, aporca cubriendo de tierra el pie hasta las primeras hojas. Conforme crecen, deshoja retirando hojas amarillas para mejorar ventilación y producción.

Las plagas más habituales son:

  • Pulgón negro: colonias en brotes y vainas; combatible con chorro de agua, jabón potásico y favoreciendo mariquitas.
  • Araña roja: hojas punteadas y telarañas finas; previene con humedad, trata con jabón potásico en el envés o neem.
  • Mosca blanca: nubes de mosquitas; trampas amarillas y jabón potásico al 1%.
  • Mosca de la siembra: larvas que comen semillas; evita sembrando con suelo templado y sin estiércol fresco.
  • Babosas, caracoles y orugas sobre plántulas germinadas.
Entre enfermedades: roya (pústulas pardo rojizas), antracnosis (manchas oscuras hundidas), grasa bacteriana (manchas aceitosas con halo amarillo) y oídio. Previenen con semilla sana, no trabajando entre plantas mojadas, riego por goteo, rotación de cultivos y aplicaciones preventivas de cola de caballo.

La cosecha se hace cuando las vainas están tiernas, lisas y se parten con un chasquido, antes de que se marquen los granos. Pasa por el cultivo cada 2-3 días, sujetando la rama con una mano y tirando de la vaina con la otra. Para grano seco, deja secar las vainas en la planta, arranca, termina de secar bajo techo, desgrana y congela 3-4 días para eliminar gorgojos.

Las judías combinan bien con zanahorias, coles, pepinos, perejil, patata, tomate, calabaza, lechugas y rabanitos. La famosa asociación precolombina milpa (maíz, judías y calabazas) funciona muy bien: el maíz es tutor vivo, las judías aportan nitrógeno y las calabazas acolchan. No las siembres junto a ajos, cebollas, puerros ni hinojos. Como leguminosa, deja el suelo más rico en nitrógeno; detrás va bien una col, acelga o lechuga. Deja un intervalo de 2-4 años antes de repetir judías en el mismo bancal.

Conclusión:

¿como plantar judias verdes?

Plantar judías verdes es una de esas experiencias que enganchan al huerto desde la primera cosecha: siembra un puñado, espera dos meses y ahí van las vainas, una tras otra, cada dos o tres días. La clave está en no tener prisa con la temperatura del suelo, elegir bien entre mata baja o enrame según tu espacio, y regar con constancia sobre todo cuando aparecen las flores. Con un poco de atención al riego por goteo y el acolchado, vas a cosechar mucho más tiempo del que imaginas al principio.

Fuentes: 1º Huertoiberico.com, 2º Graciasnaturaleza.com, 3º Sembrar100.com, 4º Verduravital.es
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Redacción: Marta Garcia · Actualizado en: 23/10/2026
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