Cómo sembrar judías en el huerto: todo lo que necesitas saber
Las judías, conocidas también como alubias verdes, habichuelas tiernas, ejotes, chauchas o porotos, son uno de los cultivos más agradecidos y accesibles del huerto. Pertenecen a la familia de las fabáceas, crecen rápido, producen durante semanas enteras y se adaptan tanto a parcelas amplias como a rincones pequeños en balcones o bancales reducidos. La judía común es la más extendida, aunque junto a ella conviven la judía escarlata y la judía pinta, cada una con vainas y semillas de formas, tamaños y colores propios. Su valor nutricional, la facilidad con que germinan y su enorme versatilidad en la cocina las convierten en un cultivo que nunca falla si se siembra en el momento justo.
Antes de poner la primera semilla en la tierra conviene entender que existen dos grandes grupos según el porte de la planta. Las judías enanas o de mata baja alcanzan entre 30 y 60 cm, no necesitan tutor, producen antes y concentran toda la cosecha en apenas tres o cuatro semanas. Son perfectas para bancales pequeños, siembras tardías y para quien quiere escalonar la recolección sin complicarse. Las judías de enrame o trepadoras pueden subir hasta 2 o 3 metros, exigen una estructura de apoyo desde el principio, producen durante más tiempo, aprovechan el espacio en vertical y suelen dar vainas de mayor tamaño. Variedades habituales de mata baja son 'Rocquencourt' o 'Romano Bush', mientras que en enrame destacan 'Helda', 'Garrafal Oro', 'Maravilla de Venecia' y 'Buenos Aires'. Para grano seco se buscan la granja asturiana, la del Ganxet o la alubia de Tolosa, todas trepadoras y de ciclo largo.
El ciclo de cultivo es corto y muy predecible. La judía verde se recoge a los 50-60 días en variedades enanas y a los 60-75 días en las trepadoras. El grano seco necesita entre 90 y 120 días. Teniendo esto claro, la siembra debe programarse en función de la temperatura del suelo, porque las judías son plantas claramente estivales, muy sensibles al frío y al exceso de humedad. La semilla germina con un mínimo de 10-14 °C en el terreno, y lo hace en 7-10 días cuando el suelo está entre 18 y 25 °C. Se siembra directamente cuando la tierra a 5 cm de profundidad supera los 12-15 °C y ya no hay riesgo de helada. Si no tienes termómetro, espera a que las mínimas nocturnas pasen de 10 °C durante varios días seguidos. En suelo frío y húmedo la semilla se pudre antes de nacer, así que no conviene tener prisa: sembrar demasiado pronto da peores resultados que esperar unos días más.
Las fechas orientativas varían mucho según la zona climática:
- Litoral mediterráneo: desde mediados de marzo hasta principios de agosto, de forma escalonada
- Sureste semiárido: febrero-abril y agosto-septiembre
- Interior cálido del sur: marzo-abril y primeros de agosto
- Meseta: mediados de mayo a principios de julio
- Meseta fría: finales de mayo a mediados de junio
- Valle del Ebro y cornisa atlántica: mayo a julio
- Canarias: casi todo el año, con mejores resultados en septiembre-noviembre y febrero-abril
La siembra es siempre directa en el terreno, ya que las judías no toleran bien el trasplante: tienen la raíz muy sensible y moverlas es delicado. Emplea semillas certificadas para siembra, porque las alubias secas del supermercado germinan en raras ocasiones, no garantizan producción de flores ni vainas, y son variedades de grano cuya conducta en el clima local se desconoce.
“Pasa cada 2-3 días a recoger vainas: si dejas que maduren en la planta, esta deja de florecer y la producción se estanca.”
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