Cómo hacer el punto de cangrejo a ganchillo: técnica, pasos y usos
El punto de cangrejo es una de las técnicas más versátiles y satisfactorias del ganchillo. En esencia, se trata de un punto bajo (medio punto) tejido en dirección contraria a la habitual. En el ganchillo convencional avanzas de derecha a izquierda, pero aquí los puntos bajos se trabajan de izquierda a derecha, avanzando hacia atrás como lo haría un cangrejo, y de ahí viene su nombre tan evocador. Esa inversión de dirección es la clave de toda la técnica, la que le otorga su característico aspecto de trenza, de borde en relieve, de remate firme que no se deshilacha.
Para comenzar solo necesitas dos materiales básicos: un ganchillo adecuado al grosor del hilo que estés usando y la hebra o hilo del propio proyecto. No hay herramientas especiales, no hay complementos raros. El punto puede añadirse prácticamente a cualquier labor que termine con una fila o ronda de puntos bajos, lo que lo convierte en una técnica muy accesible para principiantes que ya dominan el medio punto.
El procedimiento estándar arranca al final de una hilera de base, normalmente compuesta por puntos bajos o varetas. Lo primero y más importante es no girar la labor. Se trabaja sobre la misma cara, avanzando en sentido inverso. Se coloca el gancho en el último punto de la última hilera y se gira el ganchillo en el sentido contrario a las agujas del reloj para que la punta apunte hacia abajo, quedando en la posición correcta para tejer hacia la izquierda.
A continuación se inserta el gancho en el siguiente punto, pero con un detalle que marca la diferencia: no se pasa solo por el bucle superior como en el ganchillo habitual, sino por debajo de ambos bucles del punto, entrando de adelante hacia atrás. Este pequeño gesto es fundamental para que el punto quede bien sujeto y el borde adquiera esa textura característica que lo hace reconocible.
Una vez insertado el gancho, se hace una lazada, se engancha la hebra y se tira de ella hacia arriba a través del punto. Quedan entonces dos bucles en el gancho. Es esencial mantener esos dos bucles en el lado derecho del gancho para que la puntada se forme correctamente y no se afloje durante el proceso.
Después se realiza una segunda lazada y se pasa la hebra a través de los dos bucles que hay en el gancho, igual que se terminaría un punto bajo normal. Con ese último arrastre la puntada queda cerrada. Ese es un punto de cangrejo terminado, una sola puntada, un ciclo completo.
El ciclo se repite punto a punto a lo largo de todo el borde: insertar el gancho en el siguiente punto hacia la izquierda, pasar la hebra, cerrar con una nueva lazada a través de los dos bucles. Se continúa hasta el final de la fila y se remata la hebra como en cualquier otra labor. Sencillo, repetitivo, hipnótico.
Para las personas diestras el movimiento es de izquierda a derecha; para las zurdas es exactamente al revés, de derecha a izquierda, invirtiendo todas las direcciones descritas. Mantener los puntos de cangrejo ya tejidos siempre a la izquierda del punto que se está trabajando (si se es diestro) ayuda a no enredar el hilo y a mantener una tensión uniforme.
Un consejo esencial: no tejer el punto demasiado apretado. Al cruzarse el hilo sobre sí mismo en dirección contraria, la tensión tiende a endurecerse y dificulta pasar la hebra, sobre todo al principio. Tejer los puntos un poco más sueltos de lo habitual con un punto bajo normal facilita enormemente el trabajo y hace que el borde se vea limpio, sin esos bultos feos que aparecen cuando la hebra queda estrangulada.
Es muy recomendable practicar primero con una pequeña muestra en la última fila antes de aplicarlo a una pieza completa. Conviene mantener la tensión floja durante las primeras intentonas. Con unas pocas filas de práctica la técnica se asimila con rapidez, ya que no deja de ser un punto bajo repetido en sentido inverso, y el cerebro automatiza el movimiento enseguida.
El uso más frecuente del punto de cangrejo es como borde decorativo. Crea un remate elevado, firme y con relieve que además evita que la labor se enrolle. Queda muy bien en mantas, bolsos, prendas de vestir, bufandas y cualquier acabado donde se quiera que el borde destaque. Se puede tejer en un color que contraste para que resalte, o en el mismo color para un efecto más sutil basado solo en la diferencia de textura.
Su versatilidad va más allá de los bordes decorativos. Se emplea para unir piezas con costuras de ganchillo, sustituyendo a las costuras voluminosas y dando un acabado más pulido; para crear tiras o hileras texturizadas combinadas con otros puntos; y para tejer en redondo, logrando bordes con volantes en posavasos, manteles individuales o agarraderas. También se usa en proyectos tejidos a dos agujas para reafirmar bordes ondulados o estirados, como los de mangas, bajos de vestidos y suéteres.
“Teje siempre un 15-20% más suelto que un punto bajo normal para evitar que el hilo se tense al cruzarse sobre sí mismo.”
Dato clave