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como hacer punto jazmin a crochet, Manos tejiendo punto jazmín a crochet con hilo de algodón y aguja de ganchillo
manualidades ·#3688 ·Lectura 8 min. · Redactor: Laura Hernandez

¿Como hacer punto jazmin a crochet?

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El punto jazmín consume más hilo que un punto alto normal: planifica la cantidad de material con anticipación para tu proyecto.

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Cómo hacer punto jazmín a crochet: guía completa paso a paso

El punto jazmín a crochet es, sin duda, uno de los puntos más bonitos, esponjosos y decorativos que puedes aprender en ganchillo. Su textura floral y mullida lo convierte en la opción ideal para proyectos donde buscas un acabado con mucho relieve, personalidad y un aire verdaderamente especial. Se forma a partir de grupos de lazadas largas recogidas en varios puntos y cerradas juntas, creando una especie de flor o pequeño racimo que le da un aspecto muy característico al tejido.

Lo que hace tan atractivo a este punto es su acabado mullido y esponjoso, esa estructura densa y con volumen que transforma cualquier prenda en una pieza con presencia. Es uno de los puntos más vistosos para crear labores con relieve, y por eso resulta tan apreciado en tejidos de invierno, decoración del hogar y proyectos artesanales donde la elegancia textural es protagonista.

También conocido como punto estrella, punto estrella cerrado o punto puff de flor, el punto jazmín es una técnica decorativa encantadora que añade textura, sofisticación y un toque único a cualquier labor. Aunque a primera vista puede parecer complejo, con práctica y las instrucciones adecuadas se domina con bastante facilidad. La textura resultante es espesa, esponjosa y muy llamativa, valorada incluso en proyectos de amigurumis decorativos por su apariencia singular.

¿Dónde usarlo? El punto jazmín se emplea sobre todo en proyectos donde interesa un tejido cálido, con textura y un efecto visual impactante. Lo verás en bufandas y cuellos, mantas y plaids decorativos, cojines y almohadones, gorros y accesorios de invierno, camisetas con mucho relieve, chales, bandanas, bolsos y velos. Su grosor y volumen aportan calidez y un diseño que no pasa desapercibido.

Materiales recomendados para empezar:

  • Aguja de crochet acorde al grosor del hilo, generalmente de 3 a 5 mm. Algunas guías trabajan con agujas más finas como de 2,25 mm.
  • Hilo de algodón o lana suave que no se abra fácilmente, preferiblemente en colores lisos y sólidos para que el diseño floral sea visible.
  • Tijeras y un marcador de puntos para identificar con precisión dónde hacer las lazadas.

La base del patrón se trabaja con una cadeneta inicial en múltiplos de 2 más 1, por ejemplo 11, 13, 15 o más puntos, según el ancho que quieras dar a la muestra. Otras guías sugieren una cadena de base con número par de puntos para facilitar la alineación de las flores, o incluso una cadena de inicio de 2 puntos para empezar el primer grupo.

En la primera fila introduces la aguja en la segunda cadeneta desde el ganchillo, sacas hebra y dejas el bucle en la aguja sin cerrarlo. Repites la operación en ese mismo punto hasta tener varias recogidas, dejando el hilo suelto del tamaño de un pétalo. Algunas guías acumulan 3 bucles, otras 5, 7 o incluso más lazadas en el ganchillo. Cuando tienes todos los bucles, los cierras juntos pasando el hilo por debajo de todos ellos, sujetando la hebra para que no pase completamente y forme un bucle. Picas en ese bucle, traes el hilo hacia atrás y terminas el punto puff con un medio punto, pasando la hebra por debajo de los dos bucles finales.

Después de cada grupo haces una cadeneta de bloqueo o cadenita de seguridad, que es imprescindible: olvidar cerrar con una cadena al final puede soltar todo el trabajo. En la continuación de la fila recoges hebras varias veces en el mismo punto o zona del grupo anterior, luego en el siguiente punto de base, cierras todos los bucles juntos y haces la cadeneta de bloqueo.

La segunda fila es donde se forma el dibujo característico del punto jazmín. Giras la labor y introduces la aguja en tres zonas: el hueco o unión del punto jazmín anterior, la base o última lazada del punto, y el siguiente hueco o punto de base. En cada zona recoges hebra varias veces manteniendo la misma altura, formando grupos de tres puntos puff sin terminar que luego cierras todos juntos, pasando la hebra por debajo de los 3×7 bucles acumulados.

A partir de ahí el patrón sigue siempre la misma lógica: recoger hebras en 3 zonas, formar un grupo grande, cerrarlo todo junto con un medio punto y hacer una cadeneta de bloqueo. Repites la secuencia hasta que el proyecto alcance el tamaño deseado, teniendo en cuenta que este punto consume más hilo del habitual, así que conviene planificar la cantidad de material con anticipación.

“La cadeneta de bloqueo entre grupos es obligatoria: sin ella, todo el trabajo se deshace al final de la fila.”

Dato clave
como hacer punto jazmin a crochet, Muestra terminada de punto jazmín a crochet en algodón lavanda con textura floral
Imagen

Muestra terminada de punto jazmín a crochet en algodón lavanda con textura floral

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Materiales, técnica y consejos para dominar este punto decorativo

La textura aparece porque cada grupo reúne varias lazadas largas que, al cerrarse juntas, crean una pequeña flor o racimo. Esa estructura hace que el tejido tenga mucho volumen, quede muy mullido y se vea decorativo por ambos lados, lo que explica su enorme popularidad en chales, chalinas, velos, bandanas, bolsos, gorros y mantas.

Un detalle importante que recuerdan las guías es hacer un solo pétalo al final de cada hilera, equivalente a la cadena final del punto alto. Si no lo haces, el trabajo irá disminuyendo con cada fila, y eso arruina la regularidad del patrón. Es un error sutil pero muy común entre quienes empiezan.

También es habitual cometer algunos errores al principio que conviene conocer para evitarlos:

  • No levantar las lazadas a la misma altura.
  • Apretar demasiado el cierre del grupo, deformando la flor.
  • No recoger bien las tres zonas del punto en la segunda fila.
  • Olvidar la cadeneta de bloqueo entre grupos.
  • Hacer demasiadas lazadas, lo que genera puntos deformes y pesados.

Lo ideal, según varias guías, es mantener tres recogidas por flor como punto de partida. A medida que ganes soltura puedes experimentar con más bucles, pero para empezar, tres es la cifra que da un resultado limpio y equilibrado.

Para que el punto quede realmente bonito, los consejos se repiten en todas las fuentes: usa un hilo liso de color sólido, mantén todas las lazadas a la misma altura, no aprietes al cerrar los grupos, cuida una tensión uniforme, usa marcadores de puntos, evita hilos peludos o que se abran con facilidad, y practica primero con una muestra pequeña antes de lanzarte a una bufanda entera. Complementar el paso a paso con vídeo tutoriales mejora muchísimo la comprensión visual de la técnica, sobre todo la parte del cierre en grupo.

La estructura del punto jazmín se puede resumir así:
FilaAcción principalDetalle clave
BaseCadeneta en múltiplos de 2 + 1Facilita la alineación floral
1ª filaPunto puff individual (3-7 bucles)Cerrar juntos + cadenita de seguridad
2ª filaGrupo de 3 zonas (3×7 bucles)Cerrar todo junto con medio punto
RepeticiónMisma secuencia que 2ª filaUn solo pétalo al final de cada hilera

El punto jazmín es reversible, se ve decorativo por ambos lados, y eso lo hace perfecto para prendas de doble cara como bufandas, cuellos y chales. No necesitas forrar ni rematar por detrás, la textura luce igual en ambas caras.

Si te animas a un proyecto completo, una buena primera pieza es un cojín decorativo o una bufanda corta. Consume hilo, sí, pero el resultado mullido y floral justifica cada lazada. Empieza con algodón de grosor medio, aguja de 4 mm, color liso, y una muestra de 15-20 puntos de ancho para familiarizarte con la cadencia del cierre en grupo.

Recuerda que este punto no es un punto alto ni un punto bajo disfrazado: es una técnica propia de fantasía que requiere paciencia las primeras veces. Una vez que tu mano entiende el ritmo de recoger, acumular y cerrar, el resto fluye casi solo.

Conclusión:

¿como hacer punto jazmin a crochet?

Si te has lanzado a este punto por primera vez, respira, haz una muestra pequeña y no te frustres si los primeros racimos quedan torcidos. El punto jazmín es de esos que, una vez que tu mano entiende el ritmo de recoger y cerrar, te enganchan para siempre en cada bufanda, cada cojín y cada manta que tejes.

Redacción: Laura Hernandez · Actualizado en: 09/10/2026
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