Punto Ruso de Bolillos: El Encaje de Cinta que Serpentea y se Reencuentra
El punto ruso, también llamado encaje ruso, es una técnica de encaje de bolillos que pertenece a la familia de los encajes de cinta (tape lace). Lo que lo hace único y reconocible es que la cinta se elabora con los propios bolillos al mismo tiempo que el resto de la pieza, curvándose sobre sí misma y uniéndose mediante un ganillo o ganchillo. Es un encaje que se realiza con pocos bolillos y mucho ganchillado, lo que lo hace especialmente accesible para quienes ya dominan los movimientos básicos del bolilleo y quieren iniciarse en un encaje de gran efecto decorativo.
Los diseños del encaje ruso son de forma abstracta: las cintas o senderos estrechos siguen un recorrido laberíntico a través de profundos festones, se vuelven a unir y vuelven a adentrarse en el siguiente trazado. Esa cualidad de "camino que serpentea y se reencontra" es la que da al punto ruso su aspecto inconfundible, con cintas que se curvan, se bifurcan y se cosen entre sí formando composiciones muy ricas visualmente.
Dentro del encaje ruso existen numerosas variantes regionales: Vologda, Yelets, Mtsensk, Kalyazin, Torzhok, Ryazan, Skopin, Mikhailov, Yaroslavl, Kostroma, Vyatka, Kukarskoe, Belevsky, Odoevsky y Nizhny Novgorod, entre otras. Cada una tiene sus propios motivos y estilos, y existen obras de referencia y materiales didácticos con los puntos típicos de cada escuela. El "punto ruso" que se enseña hoy en talleres es, en realidad, una síntesis de todas estas tradiciones.
Para empezar necesitas los materiales habituales del bolilleo: una almohadilla de encaje (superficie suave y acolchada donde se clavan los alfileres), alfileres de encaje con cabeza redonda para fijar los hilos, hilos de algodón o seda de distintos grosores y colores, y un patrón o picado que indique los movimientos y combinaciones de hilos. En el caso concreto del ruso se recomienda una almohadilla ligera, porque hay que levantarla y moverla muchísimas veces a lo largo de la labor.
Respecto a los bolillos, para el encaje de cinta resultan mucho más cómodos los bolillos de sección cuadrada (tipo "T-square") que los redondos europeos. Se desaconsejan los bolillos engarzados o "spangled" porque la labor del ruso lleva un uso intensivo de costuras y enganchillados. La elección del grosor de hilo es clave: para la cinta se emplean unos 6 o 7 pares de bolillos trabajando en punto de tela (cloth stitch), y los hilos de reborde o "gimps" deben ser más gruesos que el resto del patrón para que queden bien visibles en el diseño terminado.
El gimp es el elemento distintivo del punto ruso. Es una pareja de hilos de color vivo y grosor superior que se coloca por ENCIMA de los hilos trabajadores (no entre ellos), de ahí que siempre se necesite una pareja de gimps. Estos gimps dibujan el contorno de la cinta y son los que hacen resaltar el dibujo. Si el gimp es demasiado fino, "se pierde" dentro de la labor y el esfuerzo queda desaprovechado, por lo que la recomendación es pecar de hilo grueso. En talleres se ha usado por ejemplo Perlé 5 para los gimps combinado con hilos más finos (linen 35/2, encaje de aguja nº 80) para el fondo.
El montaje comienza colgando los bolillos en los puntos de inicio del picado, siguiendo el patrón, y colocando los gimps en el exterior de la cinta. El patrón indica cómo cruzar y entrelazar los hilos; conviene mantener siempre una tensión uniforme. Un patrón sencillo de práctica para los puntos de la cinta se dibuja con 5 puntos en la zona superior y una línea en zigzag que cruza de lado a lado, lo que permite entrenar en recto los distintos puntos que se usarán en la cinta.
El movimiento base del encaje ruso es el clásico cruce y giro (cross-twist). La cinta se construye en punto de tela con los gimps en el exterior, y para rodear las curvas cerradas se emplea de forma constante el punto de giro (la secuencia cruce, giro, giro, cruce, alfiler atrás de 4), que permite que la cinta doble sin abrirse. Los gimps, al ser más gruesos, ayudan a que la cinta asiente bien en las curvas interiores apretadas.
A medida que se trabaja la cinta, se van bifurcando uno o dos pares de bolillos para ejecutar los rellenos: trenzas, torzadas, hojas y otras figuras, y después se devuelven esos pares a la cinta para continuarla. Cuando la cinta debe encontrarse con otra cinta o con un punto anterior, se unen mediante una costura (sewing) hecha con el ganillo. Este juego de salir, rellenar, regresar y coser es la mecánica continua del punto ruso.
Hay reglas prácticas importantes para que las uniones queden limpias: al dejar la cinta, aunque sea solo para una unión torzada, hay que volver a coser en la barra anterior al alfiler desde el que se salió. Esto evita las "V" deshilachadas y las uniones anchas en forma de diente de perro. Al reincorporar dos pares que han salido de la cinta, se hace la unión con un par y se coloca el otro par entre ambos dando un solo nudo sencillo, lo que mantiene todo muy recogido.
Al unir hacia la derecha, conviene dar un giro extra a la pareja de bolillos, y sujetar la pareja con la mano izquierda mejora la tensión y facilita recoger el hilo con el ganillo. Para los rellenos que discurren trenzando o torzando sobre una cinta ya existente, la regla es coser en cada agujero de alfiler por el que se pasa. Los rellenos se planifican antes: es muy útil dibujar en una hoja aparte el recorrido que harán los pares en cada zona de relleno, para no perderse al llegar a cada figura.
El encaje ruso es agradecido precisamente porque no impone reglas rígidas: se puede adaptar la manera de trabajar a lo que visualmente quede mejor, siguiendo siempre un patrón geométrico y regular. Es una técnica que premia la paciencia y el ojo estético.
“Se necesitan entre 6 y 7 pares de bolillos en punto de tela para la cinta, más una pareja de gimps. Bolillos de sección cuadrada (T-square), no redondos.”
Dato clave