El punto cangrejo, también conocido como granny stitch o punto concha en algunas regiones, es una de las técnicas más versátiles y apreciadas en el mundo del crochet. A diferencia del punto bajo tradicional que se trabaja siempre hacia adelante, este puntaje se realiza de forma lateral, moviéndose de izquierda a derecha sobre la misma fila. Esta dirección opuesta al tejido estándar crea una textura distintiva, con pequeñas puntas o picos hacia arriba que le dan un aspecto similar a las patas de un cangrejo, de ahí su nombre popular.
Para comenzar, es fundamental dominar el punto bajo (o media vareta) y saber realizar la cadena montada. La clave del éxito en el punto cangrejo radica en la tensión uniforme del hilo; si tueltas demasiado flojo, las puntas se verán desordenadas, y si es muy apretado, será difícil avanzar. Se recomienda trabajar con un ganchillo de un tamaño mayor que el recomendado para el grosor del hilo elegido, lo que ayuda a mantener la estructura abierta y flexible.
El proceso de creación comienza en el extremo derecho de tu labor (si eres diestro). Primero, se realiza una cadena montada igual al número de puntos de la fila anterior más una cadena extra para cambiar de altura. A partir de aquí, se trabaja el punto bajo directamente sobre la cadena montada o sobre los puntos de la fila inferior, pero siempre mirando hacia la derecha. Cada puntada se hace en la segunda cadena desde el ganchillo o en el espacio entre puntas de la fila anterior, dependiendo del diseño específico (punto cangrejo simple o con 3 cadenas).
Una vez terminada la primera fila hacia la derecha, se dobla el trabajo y se realiza una cadena montada igual al ancho deseado. Luego, se gira el trabajo, pero a diferencia del punto regular, ahora se trabaja de nuevo hacia la izquierda para volver al inicio. Este vaivén constante crea las filas características. Para cerrar, se suele hacer una cadeneta suelta y coser el hilo sobrante por dentro para que no se note. Esta técnica es ideal para bordes de mantas, dobladillos de jerseys o como pieza central en cojines y tapetes.
Dominar el punto cangrejo abre un abanico infinito de posibilidades creativas para cualquier amante del tejido. Su textura decorativa y su facilidad de aprendizaje lo convierten en una herramienta indispensable, ya seas principiante o experta. Practica con hilos lisos y de colores contrastantes al principio para visualizar mejor las puntadas y no dudes en experimentar con diferentes grosores de hilo para descubrir la consistencia que más se adapte a tu estilo.