Cómo hacer punto tonto: la guía definitiva para tejer a dos agujas
El punto tonto es el nombre popular que recibe en el mundo del tejido a dos agujas lo que en realidad engloba varias variantes de una misma idea: una trama construida únicamente con puntos derechos y puntos reveses combinados de forma sencilla. El punto bobo, el punto musgo y el punto santa clara son todas ellas caras de la misma técnica, y se consideran el primer punto texturizado que aprende la mayoría de las personas que empiezan a tejer. Solo requiere dominar cuatro habilidades básicas: montar puntos, tejer el punto del derecho, tejer el punto del revés y cerrar los puntos.
Su enorme popularidad se debe a un hecho muy simple: el resultado es muy vistoso con un esfuerzo técnico mínimo. Queda grueso, con relieve, con surcos horizontales bien marcados, y lo más importante, es un punto completamente reversible. Se ve igual de bonito por los dos lados de la prenda, lo que facilita enormemente el diseño de piezas que no tienen un lado bueno y un lado malo. Esta reversibilidad es una ventaja práctica enorme en bufandas, cuellos, mantas y piezas para bebé, donde el tejido se muestra por ambas caras constantemente.
Otra de sus grandes virtudes es que no se enrolla en los bordes. A diferencia del punto jersey, que al tener una cara toda al derecho y la otra toda al revés tira del tejido y forma rizos en los extremos, el punto bobo o santa clara queda plano y estable. Por eso es el punto que se recomienda para la primera bufanda, para mantas y para cualquier pieza en la que no se quiera añadir una guarda o un borde de acabado extra.
Para tejer el punto bobo con agujas rectas la regla es tan simple como hacer todas las vueltas o hileras con punto derecho, o bien todas con punto revés. No hay que alternar dentro de la fila ni contar desplazamientos: cada fila se trabaja exactamente igual que la anterior. Esta uniformidad hace que el punto se pueda tejer casi en piloto automático, permitiendo avanzar rápido y acabar una bufanda en una tarde, algo muy motivador para quien empieza.
Cuando se teje en circular, con agujas circulares o de doble punta, la mecánica cambia ligeramente. Hay que alternar una vuelta con punto derecho y la siguiente con punto revés. Si se hicieran todas las vueltas al derecho en un tejido circular se obtendría punto jersey, no punto bobo. Esta distinción entre tejido plano y tejido circular es la principal fuente de confusión de los principiantes y conviene tenerla clara desde el principio.
En la versión descrita como punto bobo o musgo inglés, la primera fila se teje alternando un punto del derecho y un punto del revés de forma continua. En las abreviaturas de los patrones se escribe como 1D, 1R, 1D, repitiendo hasta el final de la fila, donde la D indica punto del derecho y la R punto del revés. La clave está en colocar la lana en la posición correcta: detrás del trabajo para el punto derecho y por delante para el punto del revés.
Antes de empezar cada fila nueva hay que revisar el tipo de punto que quedó en el extremo de la fila anterior. Si el último punto fue del derecho, se teje un punto del revés en la nueva fila; si el último fue del revés, se teje el mismo tipo de punto. A partir de ahí se sigue alternando derecho y revés igual que antes, de modo que la trama se construye observando cómo se presentan los puntos y trabajando sobre ellos.
La regla mnemotécnica que resume este método es muy sencilla: los puntos que se ven como derechos se tejen del revés, y los puntos que se ven como reveses se tejen del derecho. Los puntos derechos tienen un patrón entrecruzado en forma de V y son los que se consideran la cara favorecedora del tejido. Los puntos reveses resaltan más, son más planos y no muestran ese entrecruzado. Intercambiarlos en cada vuelta es lo que genera la textura granulada característica.
Este ciclo de dos filas se repite de forma continua hasta terminar la pieza, revisando el tipo de punto cada vez que se empieza una fila nueva. El resultado es una superficie con pequeños granos o surcos muy regulares, de aspecto compacto y esponjoso, que se lee bien tanto con hilados lisos como con lanas de colores, y que admite rayas de color con gran facilidad para proyectos de iniciación.
Existe también una variante conocida como punto de musgo americano, que se teje sobre un número impar de puntos y se organiza en una serie de cuatro filas. La primera fila es 1D, 1R repetida y terminando en derecho; la segunda y la tercera filas son 1R, 1D repetidas y terminando en revés; y la cuarta vuelve al orden de la primera. Repitiendo este bloque de cuatro filas se obtiene un tejido similar al punto bobo pero de aspecto más alargado.
Para tejer el musgo americano es imprescindible montar un número impar de puntos, de modo que el punto final de cada fila refleje al primero. Además, hay que mantener el orden descrito en las filas segunda y tercera, que se tejen igual entre sí, y volver al orden inicial en la cuarta para cerrar la serie. Es un punto algo más exigente en la cuenta de filas, por lo que conviene llevar un control con cuentavueltas.
Entre el punto arroz y el punto musgo existe una diferencia de desplazamiento que conviene conocer. El arroz alterna un derecho y un revés en cada fila y desplaza el orden en cada vuelta, produciendo un granulado parejo y plano. El doble arroz, también llamado musgo, mantiene el mismo orden durante dos filas antes de desplazarlo, lo que da una textura más marcada y relieve más pronunciado, muy adecuado para mantas y cuellos.
“Regla de oro: puntos que se ven derechos se tejen del revés, puntos que se ven reveses se tejen del derecho.”
Dato clave