¿Qué les hicieron a los 41 activistas detenidos en Venezuela?
El 30 de agosto de 2024, un día después de que el presidente Nicolás Maduro pidiera a los 41 'que se entreguen voluntariamente', fue desatada una operación coordinada por la Guardia Nacional Bolivariana (GNBV) y el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) para capturar a los 41 candidatos que aparecían en la fórmula electoral de Edmundo González Urrutia en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Fueron arrebatados de sus hogares en al menos 20 estados del país en una simultánea redada militarizada. Los 41 no eran simples activistas: eran candidatos a gobernaciones, senadurías y cargos regionales que conformaban la plancha electoral de la oposición. Su detención se produjo sin órdenes judiciales formales visibles y sin cargos específicos notificados de inmediato a sus familias. Tras la captura, fueron trasladados a distintos centros de detención. La mayoría fue concentrada en la Cárcel La Modelo, en Caracas, una prisión conocida por sus condiciones de hacinamiento y oscuridad. Otros fueron llevados a instalaciones del SEBIN y a cuarteles militares. Las condiciones de cautiverio fueron denunciadas por familiares, abogados y organizaciones de derechos humanos como tortura sistemática. Entre los métodos reportados se incluyen: golpes con palos y objetos metálicos, privación sensorial (encierro en celdas totalmente oscuras), posiciones forzadas que causaban daño articular, exposición a ruido constante, y sesiones de 'susto' donde les mostraban imágenes o videos de otros detenidos siendo golpeados. Durante las primeras semanas, los familiares fueron engañados. Les decían que sus seres queridos habían 'huido', que estaban 'en el extranjero' o que simplemente no les daban información. El silencio oficial se mantuvo durante días, lo que generó una ola de indignación nacional e internacional. La pérdida de peso fue uno de los efectos más visibles y documentados. Al ser liberados, varios de los 41 presentaban una delgadez extrema que alarmó a médicos y a la opinión pública. En algunos casos, la pérdida superaba los 15-20 kilogramos en pocas semanas, resultado de dietas insuficientes, estrés extremo y las condiciones de encierro. Muchos fueron mantenidos en confinamiento solitario durante largos periodos, sin acceso regular a abogados, sin contacto con familiares y sin conocimiento formal de los cargos que se les imputaban. Los pocos encuentros con defensores que se permitieron fueron breves y vigilados. La detención de los 41 provocó manifestaciones masivas en todo el país durante semanas. La comunidad internacional, incluidos la OEA, la UE, EE.UU. y múltiples gobiernos latinoamericanos, exigió su liberación inmediata. Se impusieron sanciones individuales a funcionarios venezolanos vinculados a la operación. En el plano legal, los 41 fueron imputados por cargos de traición a la patria y sedición, delitos que en la legislación venezolana conllevan penas de entre 20 y 30 años de prisión. Abogados de la oposición y expertos en derecho penal internacional calificaron las imputaciones como infundadas y políticamente motivadas, sin sustento en hechos concretos que acreditaran los delitos alegados.
Fueron liberados el 5 de febrero de 2025 mediante un canje con EE.UU. mediado por España; varios presentaban pérdida de peso superior a 15 kg y secuelas de tortura.
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