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como se fabrica la ivermectina, Sala de fermentación industrial con bandejas de micelio de Streptomyces avermitilis
salud ·#12780 ·Lectura 6 min. Redacción de respuesta: Editorial NexusCurioso.com

¿Como se fabrica la ivermectina?

Respuesta corta

La ivermectina NO es un metabolito natural directo: se obtiene por semisíntesis a partir de la avermectina B1a producida por Streptomyces avermitilis mediante epoxidación C23-C24 y oxidación de los metilos C22 y C25.

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Cómo se fabrica la ivermectina: del microorganismo a la molécula final

La ivermectina es un antiparasitario de amplio espectro cuya fabricación se apoya en una de las técnicas más antiguas de la biotecnología farmacéutica: la fermentación microbiana. La ruta industrial comienza con la cepa bacteriana Streptomyces avermitilis (anteriormente clasificada como S. cantonensis), un actinomiceto filamentoso que se aísla del suelo de zonas templadas y tropicales. Este microorganismo, cultivado desde los años 1980 tras el trabajo pionero de William Campbell en la Universidad de Wisconsin, produce durante su crecimiento un cóctel de metabolitos secundarios conocidos como avermectinas, principalmente B1 y B1a, junto con trazas de B2a y B2b. La elección de esta bacteria no es casual: su metabolismo secundario genera moléculas macrocéticas con actividad antiparasitaria sin que el fabricante tenga que sintetizar toda la estructura desde cero. El primer gran paso es la fermentación en estado sólido (SSF) o, en instalaciones más modernas, la fermentación sumergida (SmF) en biorreactores de gran volumen. En el método clásico, se inocula un sustrato rico en carbohidratos (maíz molido, harina de soja, glicerol, sales minerales) sobre el que crece el micelio de S. avermitilis durante 5 a 9 días a 28-30 °C con control de humedad (70-80 %) y ventilación forzada. La biomasa resultante, de color marrón oscuro, contiene entre un 0,5 y un 1,5 % en peso de avermectinas totales. En biorreactores sumergidos el rendimiento puede ser comparable, pero exige medios de cultivo más controlados y un agitado constante. Tras la fermentación llega la extracción. El sustrato húmedo se somete a una extracción líquido-líquido o sólido-líquido con disolventes orgánicos como diclorometano, acetona o una mezcla etanol-agua. El objetivo es arrancar las avermectinas hidrofóbicas de la matriz sólida y pasarlas a fase orgánica. Se realizan varias etapas de extracción para maximizar el rendimiento, que típicamente supera el 80 % de recuperación. El extracto crudo se concentra por evaporación bajo vacío a temperaturas bajas (<40 °C) para evitar la degradación térmica de los grupos funcionales labiles. La purificación del extracto crudo es crítica porque las avermectinas son moléculas estructuralmente muy parecidas (difieren en uno o dos grupos metilo o en un doble enlace). Se emplea cromatografía de columna con sílica gel o resinas de intercambio iónico, y en plantas industriales de gran escala se complementa con cristalización fraccionada. El producto purificado en esta etapa es una mezcla enriquecida en avermectina B1a, que será la materia prima para el siguiente paso: la semisíntesis. Aquí radica la clave de la fabricación de ivermectina tal y como la conocemos: la molécula final no es un metabolito natural directo de la bacteria, sino un derivado semisintético. La avermectina B1a se transforma químicamente mediante una doble modificación en su anillo macrocíclico. Primero, se realiza una epoxidación del doble enlace C23-C24 utilizando peróxido de hidrógeno o ácido perácido en condiciones suaves, lo que introduce un oxígeno puente entre esos dos carbonos. A continuación, se lleva a cabo una oxidación selectiva de los grupos metilo en C22 y C25 (demetilación/oxidación) hasta obtener los correspondientes hidroxilos (C22-OH y C25-OH), usando sistemas como óxido de manganeso IV (MnO₂) activado o peróxidos en presencia de catalizadores de metales de transición. La combinación de estas dos modificaciones convierte la avermectina B1a en ivermectina, un compuesto que conserva la actividad antiparasitaria pero con una cinética de absorción y un perfil farmacocinético algo distintos. El rendimiento global de la semisíntesis se sitúa entre el 70 y el 85 %, dependiendo de la química exacta empleada y del control de pureza estereoquímica (la molécula posee hasta 23 centros quirales, lo que exige un control riguroso para evitar diastereómeros indeseados). El producto semisintético se somete a un control de calidad farmacéutico: determinación de pureza por HPLC (normalmente >98 %), verificación de la estereoquímica por RMN y cromatografía de fase inversa, ensayo microbiológico de actividad y análisis de impurezas residuales (disolventes, metales pesados, endotoxinas). Solo cuando la partida cumple la monografía farmacopéica (USP, EP o ChP) se autoriza su formulación como principio activo farmacéutico. La formulación final varía según la indicación: suspensión oral para veterinaria (2,5 % p/v), tabletas o cápsulas para uso humano (6 mg), solución inyectable para ganado, o pomadas y gotas para dermatología. En todos los casos se añaden excipientes (lactosa, almidón, celulosa microcristalina, sorbato de potasio) y se realiza un control de disolución, estabilidad acelerada y estudios de biodisponibilidad.

EtapaDuración típicaRendimiento
Fermentación sólida5-9 días0,5-1,5 % avermectinas
Extracción + purificación2-4 días>80 % recuperación
Semisíntesis (B1a → IVM)1-2 días70-85 %
QC + formulación3-5 días—
En conjunto, el ciclo productivo completo desde la inóculo de la cepa hasta la presentación final abarca entre 2 y 4 semanas, y la infraestructura necesaria (biorreactores, salas blancas GMP, laboratorios analíticos) explica por qué la producción a gran escala se concentra en pocas plantas del mundo, principalmente en China, India y Japón.

“

Nadie ha logrado la síntesis total química de ivermectina a escala industrial; la ruta fermentativa + semisíntesis sigue siendo la única económicamente viable (23 centros quirales impiden una ruta sintética competitiva).

Dato clave
como se fabrica la ivermectina, Químico farmacéutico realizando extracción líquido-líquido de avermectinas en laboratorio
Imagen

Químico farmacéutico realizando extracción líquido-líquido de avermectinas en laboratorio

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Fermentación, extracción y semisíntesis: los tres pilares de la producción industrial de ivermectina

Un aspecto fundamental que distingue la fabricación de ivermectina de la síntesis total es que nadie ha logrado sintetizar la molécula de forma completamente química a escala industrial. La complejidad estereoquímica (23 centros quirales, un anillo macrocíclico de 16 miembros y múltiples sustituyentes) hace que una ruta sintética total sería extremadamente larga, con rendimientos globales inferiores al 1 % y un coste prohibitivo. Por ello, la ruta biotecnológica (fermentación + semisíntesis) sigue siendo la única viable económicamente, tal y como lo describen las patentes originales de Merck Sharp & Dohme (1983-1987). En la fermentación, los parámetros críticos que controla el ingeniero de procesos son: pH del sustrato (6,5-7,0), temperatura (28-30 °C), humedad relativa (70-80 % en SSF), tiempo de aireación y composición del medio. Una desviación en cualquiera de estos factores puede desplazar el metabolismo secundario hacia otros metabolitos (fenicolina, avermectina B2a/B2b) y reducir el rendimiento de B1a, la precursora clave. Por eso las plantas industriales mantienen cepas master de S. avermitilis en bancos criogénicos a -80 °C para garantizar lote a lote una producción consistente. Durante la semisíntesis, el orden de las reacciones importa enormemente. Si se oxida primero el metilo y después se epoxida, se generan subproductos que son muy difíciles de separar. La secuencia epoxidación → oxidación de metilos (o viceversa, según la patente específica) se optimiza con catalizadores homogéneos o heterogéneos para minimizar la generación de diastereómeros en C23 y C24. Los subproductos (epóxido no reaccionado, diol C22/C25, isómeros C23-epi) se separan por cromatografía preparativa y, en última instancia, por cristalización fraccionada del clorhidrato o del éster de ivermectina. La regulación del producto final exige cumplir la monografía de la Farmacopea Europea o la USP: pureza mínima del 98,0 % por HPLC UV a 236 nm, contenido en ivermectina entre el 97 % y el 103 % del valor etiquetado, límite de impurezas individuales <0,5 % y totales <2,0 %, y ausencia de disolventes residuales por encima de los límites de la ICH Q3C. Estos controles son los que aseguran que la molécula que llega al paciente o al animal sea exactamente la ivermectina (22,23-dihidroxi-24,25-epoxi-B1a-avermectina) y no una mezcla contaminada con avermectinas nativas. Desde el punto de vista ambiental y de sostenibilidad, la fermentación en estado sólido genera residuos orgánicos (sustrato agotado, micelio) que se compostan o se usan como enmienda agrícola. Los disolventes de extracción se recuperan por destilación y reciclan en circuito cerrado. La tendencia actual en las plantas chinas e indias es sustituir el diclorometano por ésteres de lactona o CO₂ supercrítico, reduciendo la huella tóxica del proceso sin penalizar el rendimiento. En resumen, la fabricación de ivermectina es un ejemplo paradigmático de biotecnología roja: se explota la capacidad de una bacteria para construir la mayor parte de una molécula compleja, y la química orgánica solo interviene en los últimos pasos para afinar la estructura y obtener el fármaco con las propiedades farmacocinéticas deseadas. Este modelo (fermentación + semisíntesis) se replica hoy en la producción industrial de penicilinas, estatinas, taxol y decenas de otros principios activos.

Conclusión:

¿como se fabrica la ivermectina?

La fabricación de ivermectina es, en esencia, un diálogo entre la biología y la química: la bacteria construye el andamio molecular durante la fermentación y el químico afina la estructura en la semisíntesis. Sin esta combinación, una molécula con 23 centros quirales sería inaccesible a escala industrial. Comprender este proceso ayuda a contextualizar por qué la ivermectina sigue siendo uno de los antiparasitarios más accesibles y ampliamente utilizados del mundo, tanto en medicina veterinaria como humana.

Fuentes: Campbell W. (Nobel Prize Lecture 2004), Patentes Merck & Co. US4368237 / US4399158, Farmacopea Europea Monografía Ivermectina, ICH Q3C Residual Solvents Guidelines. —
Redacción: editorial NexusCurioso.com
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