Qué le hicieron los egipcios a Moisés según el relato bíblico
La historia de Moisés y los egipcios es una de las narrativas más conocidas de toda la tradición bíblica, recogida principalmente en el libro del Éxodo (capítulos 1 a 14) y también en el libro de los Números. Para entender qué le hicieron los egipcios a Moisés, hay que situarse en el contexto histórico-religioso: el pueblo hebreo vivía en esclavitud en Egipto y, según el relato, el Faraón de la época ordenó una medida extrema contra ellos.
El primer acto hostil de Egipto contra Moisés no fue directo, sino indirecto pero letal: el Faraón ordenó a las comadronas y a la población que asesinaran a todos los niños varones hebreos recién nacidos (Éxodo 1:22). Esta fue la razón por la que la madre de Moisés, Joquebed, lo escondió durante tres meses y luego lo depositó en una cesta de junco sellada con brea, que fue dejada a la orilla del río Nilo. Los egipcios, en esencia, intentaron que Moisés nunca viera la luz.
La ironía del relato es notable: fue la hija del Faraón quien encontró a la cesta entre los juncos del Nilo. En lugar de entregar al bebé a las autoridades que cumplían la orden de matanza, lo recogió y lo crió como si fuera suyo. Moisés creció, por tanto, dentro del palacio egipcio, recibiendo educación, entrenamiento militar y una posición de privilegio que, según el relato, le permitió conocer las costumbres, el idioma y la administración del imperio.
El segundo acto de hostilidad egipcia hacia Moisés se produce en su adultez. Según Éxodo 2:11-15, Moisés vio a un capataz egipcio golpeando a un esclavo hebreo e intervino, matando al egipcio para proteger al oprimido. Este hecho lo convirtió en un fugitivo dentro de Egipto. El Faraón, al enterarse, intentó dar muerte a Moisés, quien huyó hacia el desierto de Madián. Es decir, los egipcios pasaron de haberlo criado a haber intentado asesinarlo.
El tercer y más amplio acto de persecución egipcia contra Moisés se desarrolla durante el Éxodo. Cuando Moisés, ya como líder del pueblo hebreo, exige al Faraón la liberación de Israel y este se niega, la narrativa describe una serie de diez plagas enviadas por Dios sobre Egipto. A pesar de ello, el Faraón endurece su corazón en repetidas ocasiones y finalmente permite la partida del pueblo.
El acto final de agresión egipcia contra Moisés y los israelitas es la persecución militar: el Faraón cambia de opinión, toma un ejército de carros de guerra, caballos y soldados y persigue al pueblo hebreo hasta las orillas del Mar Rojo (o Mar de los Juncos, según algunas traducciones). Allí, según el relato, Dios interviene y las aguas se abren, permitiendo el paso de los israelitas mientras el ejército egipcio es anegado cuando el mar se cierra (Éxodo 14:21-31).
En resumen, la secuencia de acciones egipcias contra Moisés es:
| Momento | Acción egipcia |
|---|---|
| Nacimiento | Decreto de matar a los varones hebreos; Moisés es arrojado al Nilo (indirectamente) |
| Infancia | Adopción por la hija del Faraón; lo crían como príncipe |
| Adultez | Muerte de un capataz egipcio; el Faraón intenta asesinar a Moisés |
| Éxodo | Negativa a liberar a Israel; diez plagas; persecución militar en el Mar Rojo |
Es importante recordar que se trata de un relato teológico y no de una crónica histórica en sentido estricto. La arqueología ha identificado referencias al nombre "Moisés" (Mosis) en textos egipcios del período posterior, y el contexto de pueblos semíticos en Egipto (los hapiru) es objeto de estudio académico. No obstante, la narrativa bíblica se presenta como un ciclo de opresión → liberación → persecución → salvación divina que define la identidad del pueblo hebreo.
La dimensión simbólica es crucial: los egipcios representan el poder imperial, la esclavitud y la opresión sistémica. Moisés pasa de ser un privilegiado dentro del sistema a un agente de su destrucción. El hecho de que los egipcios lo hayan criado y luego intentado matar dos veces (por el capataz y en el Mar Rojo) refuerza la tensión narrativa central del relato.
El ejército egipcio que persiguió a Moisés y a los israelitas en el Mar Rojo estaba compuesto por seiscientos carros escogidos más todos los carros de Egipto con sus capitanes (Éxodo 14:26).
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