INICIO
historia · general
que juramento hicieron los 33 orientales, Los Treinta y Tres Orientales jurando la libertad en la pampa entrerriana, marzo de 1825
historia ·#12292 ·Lectura 7 min. Redacción de respuesta: Editorial NexusCurioso.com

¿Que juramento hicieron los 33 orientales?

Respuesta corta

El juramento se pronunció la madrugada del 18 de marzo de 1825 en la estancia La Pepita, Entre Ríos (Argentina), frente a una cruz, con la fórmula: 'ganar la libertad o morir en la tentativa'.

01

El Juramento de los Treinta y Tres Orientales

En la madrugada del 18 de marzo de 1825, en la estancia La Pepita, ubicada en el departamento de Colón (actual provincia de Entre Ríos, Argentina), un grupo de treinta y tres patriotas uruguayos exiliados se reunieron para jurar una promesa que cambiaría para siempre la historia de la República Oriental del Uruguay. Estos hombres, liderados por Juan Antonio Lavalleja y bajo el respaldo político de Agustín Pedro de Justo, habían cruzado el Río de la Plata tras años de destierro forzado por la anexión de la Provincia Artiguista (actual Uruguay) al Imperio del Brasil en 1821. El juramento, pronunciado frente a una cruz y con los brazos extendidos, es uno de los textos fundacionales más célebres de la historia uruguaya. Su texto, transmitido por la tradición y recogido en diversas fuentes históricas, reza aproximadamente así: 'Por la gloria de Dios, por la patria, por los que están en el destierro, por nuestras mujeres e hijos, y por nuestra sagrada honra, juramos ganar la libertad o morir en la tentativa.' Cada una de las invocaciones del juramento tenía un peso simbólico profundo. 'Por la gloria de Dios' apelaba a la dimensión trascendente y al destino providencial de la nación. 'Por la patria' evocaba la tierra natal, el país que había sido arrancado de sus raíces. 'Por los que están en el destierro' hacía referencia a los cientos de uruguayos exiliados que, como ellos, habían perdido su hogar. 'Por nuestras mujeres e hijos' anclaba la promesa en lo más íntimo y vulnerable de la vida familiar. Y finalmente, 'por nuestra sagrada honra', cerraba el círculo con el compromiso personal e inquebrantable de cada jurante. La frase final, 'ganar la libertad o morir en la tentativa', dejaba sin ambigüedades la determinación del grupo: no existía la opción de la retirada. Era una promesa de vida o muerte que convertía la empresa en un acto de fe colectiva. No se trataba de una expedición militar convencional, sino de un pacto solemne entre hombres y su destino. El contexto era de extrema adversidad. Los Treinta y Tres eran una minoría numérica insignificante frente al poderío militar brasileño que ocupaba el territorio uruguayo con más de 20.000 soldados regulares. No contaban con artillería pesada, pocas armas de fuego y un caballo cada uno. Su ventaja residía en la determinación, el conocimiento del terreno y, sobre todo, en la capacidad de inspirar a la población civil oprimida. La expedición comenzó con la cruzada del 31 de marzo de 1825 hacia el este, adentrándose en territorio ocupado. El 18 de abril, en la Cuchilla de Narváez, los Treinta y Tres lograron un primer enfrentamiento que, aunque no decisivo militarmente, tuvo un impacto psicológico enorme: demostró que la resistencia era posible y encendió la chispa de la insurrección popular. La respuesta del pueblo uruguayo superó todas las expectativas. En semanas, miles de gauchos, rancheros y habitantes de las ciudades se unieron a la causa. Lo que comenzó con 33 hombres se convirtió en un ejército de más de 15.000 combatientes en cuestión de pocas semanas. El propio Lavalleja advirtió que la revolución había desbordado sus cálculos originales. El resultado fue contundente: el 18 de julio de 1825, las fuerzas patriotas derrotaron a los brasileños en la Batalla de Cepeda del Colorado, y el 25 de agosto se firmó el Acto de Independencia en el Congreso de Punta de Rieles. Los Treinta y Tres habían cumplido su juramento. El juramento no fue solo un acto político, sino un rito de cohesión grupal que transformó a un puñado de exiliados en símbolos nacionales. La fórmula solemne, la invocación a Dios, a la familia y a la honra personal, creaba un vínculo emocional que ninguna orden militar habría logrado. Era, en esencia, un contrato moral inquebrantable ante testigos divinos y humanos simultáneamente.

“

Lo que comenzó con 33 hombres y un juramento se convirtió en un ejército de más de 15.000 combatientes en semanas, logrando la independencia uruguaya el 25 de agosto de 1825.

Dato clave
que juramento hicieron los 33 orientales, Monumento a los Treinta y Tres Orientales en la Plaza Independencia de Montevideo
Imagen

Monumento a los Treinta y Tres Orientales en la Plaza Independencia de Montevideo

02

La promesa solemne que encendió la Guerra de la Restauración

La figura de los Treinta y Tres se ha convertido en el mito fundacional de la identidad uruguaya. En Montevideo, su memoria vive en la Plaza Independencia, donde se erigió un monumento conmemorativo, y en la tradición oral que cada 18 de marzo se recuerda como el aniversario de la gesta. El juramento se recita en escuelas, actos cívicos y ceremonias militares como un acto de reafirmación patriótica. Es importante señalar que existen varias versiones textuales del juramento, transmitidas oralmente y recogidas por distintos historiadores a lo largo del siglo XIX y XX. No se conserva un acta escrita original fechada en la noche del 18 de marzo de 1825, lo que ha generado debates académicos sobre la redacción exacta. Sin embargo, la estructura de invocaciones (Dios, patria, destierro, familia, honra) y la fórmula final de vida o muerte son consensuadas por todas las fuentes.

Elemento del juramentoSignificado
Por la gloria de DiosDimensión trascendente y destino providencial
Por la patriaTierra natal arrebatada
Por los que están en el destierroCompatriotas exiliados
Por nuestras mujeres e hijosVínculo familiar y futuro generacional
Por nuestra sagrada honraCompromiso personal inquebrantable
Ganar la libertad o morirDecisión sin retorno, vida o muerte
La figura de Juan Antonio Lavalleja como comandante de los Treinta y Tres es central, aunque el liderazgo político y la financiación vinieron de figuras como Agustín Pedro de Justo y Mariano Moreno en Argentina. Lavalleja, un caudillo de origen porteño radicado en Uruguay, aportó el carisma militar y la capacidad de organización que el grupo necesitaba para una operación de alto riesgo. El juramento también debe leerse en su dimensión retórica y performática. No era simplemente una declaración de intenciones, sino un acto performativo: al pronunciarlo, los 33 hombres se convertían en otra cosa. Ya no eran exiliados derrotados, sino jurados, comprometidos, consagrados. La ritualidad del acto (la cruz, la postura corporal, la formula solemne) creaba una nueva realidad social entre los presentes. Hasta el día de hoy, el juramento de los Treinta y Tres es citado en actos de Estado, discursos presidenciales y ceremonias de graduación militar en Uruguay. Representa el núcleo simbólico de la idea de sacrificio por la patria y se erige como ejemplo de cómo un grupo reducido, unido por una promesa solemne, puede cambiar el curso de una nación. La historia de los 33 Orientales también tiene un eco regional: fue parte del gran proceso de independencia de las repúblicas del Río de la Plata y se inscribe en el contexto de las guerras independentistas de Sudamérica en las décadas de 1810 y 1820, junto a las gestas de Argentina, Chile, Perú y Bolivia.

Conclusión:

¿que juramento hicieron los 33 orientales?

El juramento de los Treinta y Tres Orientales trasciende su momento histórico para convertirse en uno de los actos fundacionales más potentes de la identidad uruguaya. Una fórmula breve, pronunciada en la oscuridad de una madrugada de 1825, condensó la determinación de un pueblo entero y encendió una revolución que liberó a una nación. Su legado no es solo militar, sino moral: la idea de que una promesa solemne, asumida colectivamente, puede mover montañas y reescribir la historia.

Fuentes: Instituto Nacional de Historia, Universidad de la República Uruguay; Biblioteca Nacional de Uruguay; Archivo General de la Nación Argentina, Ministerio de Cultura de la Nación. —
Redacción: editorial NexusCurioso.com
Más preguntas de historia
De otras categorías