¿Qué hicieron los judíos en Alemania? Un recorrido histórico milenario
La presencia de los judíos en el territorio que hoy conocemos como Alemania se remonta a al menos el siglo III d.C., con comunidades documentadas en Colonia (Colonia Judaeorum), Trier y Maguncia. Durante la Edad Media, los judíos germanos ocuparon un lugar ambiguo: eran tolerados por los príncipes feudales porque cumplían funciones económicas esenciales, pero eran perseguidos por la Iglesia y por el pueblo llano, que los asociaba con el préstamo de dinero a interés, actividad prohibida a los cristianos por la doctrina usura.
En la Edad Media, los judíos de los territorios alemanes (el Sacro Imperio Romano Germánico) vivían en guetos o Judengasse y estaban sujetos a impuestos especiales, restricciones de residencia y violencia cíclica. Las Crucesadas (1096, 1212-1214) trajeron masacres devastadoras en Maguncia, Worms, Spira y otras ciudades del Rin, donde miles de judíos fueron asesinados en lo que se conoce como las Rintalermassenmorde.
Con la Ilustración y el siglo XVIII, comenzó un proceso de Haskalah (iluminación judía) que impulsó la integración cultural. Figuras como Moses Mendelssohn (1729-1786), nacido en Magdeburgo, se convirtieron en puentes entre la tradición judía y la filosofía ilustrada alemana, traduciendo la Torá al alemán y defendiendo la tolerancia religiosa.
El siglo XIX marcó la Emancipación judía en Prusia (1812) y en el resto de los estados alemanes. Los judíos accedieron a profesiones antes cerradas: medicina, abogacía, banca, periodismo y academia. Familias como los Rothschild, los Mayerbank o los Straus construyeron imperios financieros y comerciales que dinamizaron la economía alemana.
En el campo de la ciencia y la cultura, las contribuciones son enormes. Albert Einstein, Max Planck (de ascendencia judía), Martin Heidegger formó escuela con pensadores judíos, Gottfried Leibniz interactuó con matemáticos hebreos, y en música, Felix Mendelssohn, Johannes Brahms (de familia judía asimiada) y Arnold Schoenberg redefinieron el repertorio alemán. En las artes plásticas, Ludwig Meidner, Max Beckmann y el expresionismo de la Brücke tienen raíces judías.
La República de Weimar (1919-1933) fue un período de efervescencia cultural donde los judíos estaban sobrerrepresentados en cine, teatro, arquitectura (Bauhaus) y ciencias sociales. Sin embargo, esta visibilidad alimentó el antisemitismo que los nazis instrumentalizaron tras 1933.
Las Leyes de Núremberg (1935) despojaron a los judíos de su ciudadanía, la Noche de los Cristales Rotos (9 de noviembre de 1938) destruyó sinagogas y negocios, y el genocidio sistemático del Holocausto terminó con la vida de seis millones de judíos, dos tercios de ellos en Europa, incluyendo a la mayoría de los 500.000 judíos que vivían en Alemania en 1933.
Tras 1945, la comunidad judía alemana se redujo a unos 12.000 supervivientes. No fue hasta la reunificación de 1990 y la llegada de unos 200.000 Shutznigrunde (judíos de la URSS) que la comunidad volvió a tener presencia significativa, alcanzando hoy cerca de 100.000-110.000 personas en Alemania.
La comunidad judía alemana, reducida a 12.000 personas tras 1945, cuenta hoy con unos 100.000-110.000 miembros gracias a la llegada de judíos de la URSS tras 1990.
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