Las acciones de Estados Unidos después del ataque a Pearl Harbor
El 7 de diciembre de 1941, la Armada imperial japonesa lanzó un ataque sorpresa contra la base naval de Pearl Harbor, en Hawái, destruyendo o dañando graves a 19 buques, destruyendo 188 aviones y causando 2.403 muertos y 1.178 heridos. La reacción estadounidense fue inmediata y contundente en todos los ámbitos: militar, político, económico y social. Al día siguiente, el 8 de diciembre, el presidente Franklin D. Roosevelt se dirigió al Congreso con su célebre discurso «El día que viviremos en la infamia» (*a day which will live in infamy*). En esa misma sesión, el Congreso aprobó la Declaración de Guerra contra Japón por un voto prácticamente unánime: 359-0 en la Cámara de Representantes y 82-0 en el Senado. La entrada formal en la guerra no se limitó al Pacífico. El 11 de diciembre de 1941, Alemania e Italia, aliadas de Japón bajo el Pacto Tripartita, declararon la guerra a Estados Unidos. Roosevelt aprovechó la situación para solicitar al Congreso la declaración de guerra contra ambos países, que fue aprobada ese mismo día. Con ello, EE.UU. se enfrentaba simultáneamente al Eje en dos frentes: el europeo y el pacífico. En el plano militar, la estrategia inicial en el Pacífico fue la ofensiva por islas (*island hopping*), liderada por el almirante Chester W. Nimitz y, más adelante, por el general Douglas MacArthur. Batallas clave como Midway (junio 1942), Guadalcanal, Iwo Jima y Okinawa fueron eslabones de esta cadena que redujo progresivamente el espacio vital japonés. En el frente europeo, la contribución estadounidense fue decisiva desde 1942 con los desembarcos en Nortáfrica (Operación Torch), Italia y, sobre todo, el Desembarco de Normandía (D-Day, 6 de junio de 1944), la mayor operación anfibia de la historia, que abrió la brecha en la Muralla Atlántica alemana. Paralelamente, en 1942 el presidente Roosevelt autorizó formalmente el Proyecto Manhattan, dirigido por el físico J. Robert Oppenheimer, cuyo objetivo era desarrollar la primera arma nuclear. Este esfuerzo reunió a miles de científicos y requirió la construcción de complejos industriales secretos en Oak Ridge (Tennessee), Hanford (Washington) y Los Álamos (Nuevo México). La movilización industrial fue sin precedentes. Fábricas que hasta entonces producían automóviles y electrodomésticos se reconvirtieron para fabricar aviones, tanques, buques de guerra y municiones. En 1944, la producción de aviones militares de EE.UU. superaba las 90.000 unidades anuales, una cifra que duplicaba a la del Eje combinado. En el ámbito social, más de 16 millones de ciudadanos se alistaron en las fuerzas armadas. Las mujeres entraron masivamente en el mercado laboral, ocupando puestos en fábricas de armamento y en servicios auxiliares militares, simbolizadas por la figura de Rosie la Soldadera (*Rosie the Riveter*). La racionación de alimentos, combustible y materiales fue una parte cotidiana de la vida doméstica. La propaganda gubernamental, a través de carteles, películas de noticiario (*wartime newsreels*) y la radio, unificó la opinión pública en torno al esfuerzo bélico y fomentó una intensa vigilancia cívica que, desgraciadamente, también derivó en la internación forzada de más de 100.000 ciudadanos de origen japonés, alemán e italiano en el oeste del país.
Durante la guerra, la producción de aviones militares de EE.UU. superó las 90.000 unidades anuales en 1944, duplicando la capacidad del Eje combinado.
Dato clave