El puercoespín: el animal que supuestamente lanza sus espinas
Durante siglos, desde Aristóteles hasta Shakespeare, la humanidad repitió una imagen pintoresca: un puercoespín disparando sus espinas como flechas contra quien se atreviera a molestarlo. Esa escena, grabada en el imaginario popular, es falsa. La biología lo confirma sin margen de duda: el puercoespín no puede lanzar sus púas como proyectiles. Lo que sí hace es desprenderlas, sacudir el cuerpo con violencia, erizarlas y embestir hacia atrás contra el agresor. Y eso, ya es bastante.
El término puercoespín agrupa de forma genérica a varios mamíferos roedores del suborden histricomorfo. No es un nombre taxonómico estricto: reúne géneros de dos familias que apenas están emparentadas entre sí, la familia Erethizontidae y la Hystricidae. Y aunque su nombre sugiera parentesco con los cerdos, esos pertenecen al orden Artiodactyla, así que la relación es puramente lingüística. Tampoco se parecen a los erizos ni a los equidnas, que no son roedores.
Las dos familias se reparten el mundo en dos bloques geográficos bastante claros:
| Familia | Región | Géneros / Especies destacadas |
|---|---|---|
| Hystricidae (Viejo Mundo) | Sur de Europa, África, India, archipiélago malayo hasta Borneo | Atherurus, Hystrix, Thecurus, Trichys. Hystrix cristata es el único puercoespín europeo: llega a Sicilia y sur de Italia |
| Erethizontidae (Nuevo Mundo) | América: Alaska, Canadá, EE.UU., México, Centroamérica, Sudamérica | Erethizon dorsatum, Sphiggurus mexicanus, Coendou prehensilis, Coendou rufescens |
El puercoespín crestado (Hystrix cristata) mide unos 60 centímetros de largo, unos 25 de altura y puede rozar los 15 kilogramos. El puercoespín norteamericano (Erethizon dorsatum) pesa entre 5 y 14 kilogramos, con un cuerpo de unos 80 centímetros más una cola de 30. En el extremo opuesto, el puercoespín de Rothschild, endémico de Panamá, pesa menos de un kilogramo. La variación es enorme.
Las púas que los identifican son pelos modificados, envueltos en un conducto grueso y transparente de queratina, insertados en la musculatura de la piel. En el Viejo Mundo aparecen agrupadas en racimos; en el Nuevo Mundo, las púas individuales se intercalan con cerdas y pelo normal. Esa estructura de queratina es la que las convierte en un arma dura y eficaz.
El mecanismo defensivo real es mucho más sofisticado que el simple disparo. Las púas se sueltan por contacto directo o salen despedidas cuando el animal sacude el cuerpo con temblores bruscos, entrechocando las púas y produciendo un sonido metálico, parecido al de un sonajero, que sirve de advertencia. Lifeder describe cómo golpea las patas contra el suelo, silba y chasquea los dientes. En ocasiones, púas rotas se proyectan y se clavan en el intruso, generando heridas que se infectan con facilidad.
A diferencia del erizo, el puercoespín no se enrolla en bola. Da la espalda al atacante, dirigiendo la zona más armada del cuerpo, y retrocede hacia el agresor. La púa termina en un gancho microscópico que se engancha a la piel, por eso los depredadores salen del encuentro con espinas incrustadas en hocicos, patas y flancos.
“Un puercoespín adulto posee más de 30.000 púas, entre 100 y 140 por pulgada cuadrada de piel.”
Dato clave