Qué animal duerme con un ojo abierto y otro cerrado
El animal que representa de forma más paradigmática este comportamiento es el delfín. Su descanso se explica por un fenómeno fascinante llamado sueño unihemisférico, en el que una mitad del cerebro entra en reposo mientras la otra permanece activa. Pasado un tiempo, ambas mitades intercambian sus funciones para que el encéfalo completo logre descansar de forma equilibrada.
A diferencia de las personas, los delfines no pueden caer en una inconsciencia total durante largos períodos. Necesitan seguir respirando de forma consciente y estar alerta ante lo que ocurre a su alrededor, y esa es la razón última de su peculiar manera de dormir. Durante este proceso es posible observar a un delfín con un ojo abierto y otro cerrado; el ojo que queda visible está asociado al hemisferio cerebral que continúa en funcionamiento. En los delfines mulares, por ejemplo, el ojo izquierdo se cierra cuando la mitad derecha del cerebro duerme, y viceversa.
Los delfines dormidos suelen verse flotando en la superficie del mar, con un ojo abierto y una aleta sobresaliendo del agua. Al rato cambian de postura, desconectan la otra mitad del cerebro y cierran el otro ojo, repartiendo el descanso de forma equilibrada entre ambos hemisferios. Esta estrategia les permite mantener bajo control su respiración, vigilar peligros, orientarse en el agua y permanecer cerca del grupo.
Un detalle anatómico clave: a diferencia del resto de peces, los delfines poseen párpados, lo que les permite cerrar un ojo y mantener el otro abierto. Esa capacidad de apagar un hemisferio cerebral para descansar y dejar el otro activo es la base biológica del sueño con un ojo abierto.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Primer avistamiento documentado | 1964 |
| Tipo de sueño | Unihemisférico, ondas lentas |
| Razón evolutiva | Respiración voluntaria + vigilancia |
| Intercambio hemisférico | Cada cierto tiempo, ambos lados se turnan |
El fenómeno no es exclusivo de los delfines. Las ballenas también duermen con un ojo abierto, tanto para controlar su entorno como ante la posible presencia de depredadores. En animales con uno de los cerebros más grandes del planeta, un hemisferio reduce su actividad mientras el otro se mantiene alerta y ayuda a la respiración, por lo que suelen estar en constante movimiento. Las belugas, reconocibles por esa estructura frontal parecida a un melón, pueden observarse flotando pacíficamente con uno de sus ojos abiertos, tomando el aire necesario incluso durante el descanso.
“Los cocodrilos de agua salada dejan en alerta el hemisferio del lado del ojo abierto, sobre todo cuando hay seres humanos presentes (Journal of Experimental Biology)”
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