¿Qué animal inverna más? Del lirón careto a los caracoles, el ranking completo de hibernación
La pregunta sobre qué animal inverna más tiempo tiene una respuesta que depende del criterio que apliquemos. Si hablamos de hibernación verdadera en mamíferos, el récord absoluto lo ostenta el lirón careto o lirón comestible (Glis glis), capaz de pasar más de once meses al año en letargo. Si ampliamos el concepto a cualquier forma de dormancia, los caracoles pueden mantenerse hasta tres años "dormidos", y entre roedores salvajes la ardilla de tierra ártica (Spermophilus parryii) es la poseedora del récord Guinness con hasta nueve meses.
La hibernación es el proceso por el cual algunos animales reducen drásticamente su gasto energético durante una etapa del año, entrando en un estado de hipotermia prolongada. En ese letargo el metabolismo basal cae en picado, la temperatura corporal desciende muy por debajo de los valores normales y el animal deja de digerir, beber o realizar cualquier necesidad fisiológica. La energía necesaria para sobrevivir se vuelve mínima.
El lirón careto, presente en gran parte de Europa y Asia occidental, es considerado por muchos mastozoólogos el mamífero con la hibernación más larga del planeta. Su sueño unusually prolongado no se explica solo por el frío: estos animales dependen de las semillas de los árboles, cuya cantidad varía dramáticamente de un año a otro. Cuando la oferta de alimento es escasa, retrasan la reproducción y permanecen bajo tierra en lugar de gastar energía en una temporada improductiva.
En su letargo, el lirón entra en torpor en madrigueras subterráneas o cuevas, reduciendo su tasa metabólica a apenas un 5% de su nivel normal, lo que le permite sobrevivir exclusivamente de sus reservas de grasa. Su hibernación también funciona como estrategia de evitación de depredadores nocturnos, en particular búhos, lo que subraya la versatilidad de este mecanismo.
| Animal | Duración hibernación | Temperatura corporal |
|---|---|---|
| Lirón careto (Glis glis) | Más de 11 meses | Torpor profundo, ~5% metabolismo |
| Ardilla de tierra ártica | Hasta 9 meses | Bajo punto de congelación |
| Marmota alpina | Hasta 9 meses | 4 °C |
| Oso (torpor, no hibernación real) | Hasta 8 meses | ~31 °C |
La ardilla de tierra ártica lleva la hibernación al extremo: puede bajar su temperatura corporal interna por debajo del punto de congelación, un fenómeno conocido como superenfriamiento, alcanzando unos 26-27 grados Fahrenheit. Es el único mamífero conocido con una tolerancia al frío tan extrema. Para sobrevivir, entran en ciclos de hibernación profunda seguidos de breves recalentamientos cada dos o tres semanas, generando calor y restaurando la temperatura a unos 98 °F.
Para sobrevivir a esa frigidez, estas ardillas previenen el daño tisular y aseguran su supervivencia a temperaturas de hasta -55 °C. Pese al ayuno prolongado, reciclan el nitrógeno en aminoácidos para mantener la salud muscular y de los órganos. Su capacidad ha despertado un gran interés científico, con estudios que podrían derivar en nuevos tratamientos para infartos, ictus y lesiones cerebrales.
Las marmotas alpinas son otro de los grandes hibernadores. Antes de instalarse, pasan los meses cálidos comiendo y acumulando grasa, llegando a duplicar su peso corporal; en el caso de las alpinas, su peso aumenta alrededor de un 85% antes de la llegada del invierno. Se refugian en madrigueras aisladas por debajo de la línea de congelación, apiñadas en grupos familiares para darse calor.
Durante su letargo, la temperatura corporal de las marmotas alpinas cae a tan solo 4 °C y su ritmo cardíaco se reduce a unos cinco latidos por minuto. Muchas son muy sociales e hibernan en grupos, sincronizando sus breves periodos de despertar, con las crías protegidas en el centro. Durante esos meses de letargo, incluso la expresión génica se ralentiza drásticamente, lo que podría enlentecer su ritmo de envejecimiento biológico.
Los osos son el arquetipo popular de la hibernación, pero muchos especialistas sostienen que no experimentan una auténtica hibernación, sino un "sueño invernal" o torpor: su temperatura corporal desciende solo unos pocos grados, manteniéndose en torno a los 31 °C, muy lejos de la congelación de los hibernadores verdaderos. Su ritmo cardíaco baja a 8-10 latidos por minuto y respiran una vez por minuto.
En el norte de Estados Unidos y Canadá los osos pueden permanecer hasta ocho meses sin salir de la cueva, sin comer, beber ni defecar. Metabolizan la grasa en energía y reciclan productos de desecho como la urea en proteínas para preservar la masa muscular. Pueden perder hasta el 33% de su grasa corporal, y las hembras gestantes llegan a parir y cuidar a las crías durante el propio letargo.
“Los caracoles pueden mantenerse en letargo hasta 3 años seguidos, sellando su concha con moco.”
Dato clave