La chicharra: el animal que hace ruido cuando hace calor
Seguramente has escuchado ese zumbido ensordecedor que inunda las tardes de agosto, ese sonido metálico y continuo que parece salir de la nada. Ese animal que hace ruido cuando hace calor es la chicharra, también conocida como cigarra, un insecto de la superfamilia Cicadoidea y la familia Cicadidae que se ha convertido en la banda sonora oficial del verano en incontables regiones del mundo.
Quienes habitan en zonas donde el calor aprieta han podido comprobar por sí mismos cómo estos insectos cantan al subir las temperaturas. La pregunta sobre qué relación existe entre su canto y la alta temperatura tiene una respuesta más ligada al ciclo biológico del animal que al calor como tal, aunque la temperatura sí influye en el momento y la intensidad de su actividad sonora.
Físicamente, las chicharras se distinguen por cuerpos robustos, cabezas anchas, alas de membrana clara o cristalina y grandes ojos saltones. Miden apenas unos seis centímetros, y su coloración les permite camuflarse perfectamente entre la vegetación, lo que las hace muy difíciles de localizar a simple vista a pesar del enorme estruendo que producen. Actualmente existen más de 3.000 tipos de cigarras descritos, con una enorme variedad de tamaños, colores y patrones de sonido entre especies.
El ciclo de vida de la cigarra tiene tres etapas claramente diferenciadas:
- Huevos: la hembra puede poner hasta 400 huevos repartidos en docenas de sitios, generalmente en ramitas y ramas de árboles o depositados en las hojas.
- Ninfas: tras seis a diez semanas, las ninfas jóvenes salen de los huevos, caen al suelo y se entierran, donde se alimentan de líquidos y savia de las raíces de las plantas.
- Adultos: emergen del suelo, mudan su exoesqueleto y suben a los árboles para buscar pareja, aparearse y poner huevos.
Para la mayoría de las casi 3.400 especies, la madurez llega a los dos o cinco años de vida. En México el ciclo de muchas especies es de aproximadamente dos años, lo que significa que es muy poco probable escuchar al mismo insecto dos veranos seguidos. En Estados Unidos existen las famosas cigarras periódicas con un ciclo de vida de hasta 17 años bajo tierra, un fenómeno natural único.
Las chicharras que escuchamos cantar cuando hace calor son únicamente las adultas que se encuentran en la superficie. Viven en las ramas de los árboles y desde ahí emiten su canto durante todo el verano. Este insecto es considerado el que tiene el ciclo de vida más largo entre todos los insectos, y la mayor parte de ese tiempo la pasa enterrado bajo tierra.
El calor influye en el canto, pero solo hasta cierto punto. El canto no se produce simplemente porque haga mucho calor, sino porque la estación estival es su época natural de reproducción. Los machos emiten este sonido prácticamente durante todo el día para conquistar a las hembras. Da igual que la temperatura sea de 25 grados o de 40: cantarán durante seis u ocho semanas seguidas porque es su época reproductiva.
Los machos aprovechan las horas de mayor insolación y calor para cantar con más fuerza, y existe una razón adaptativa. Según explica el biólogo Agustín Cordobés, es normal escucharlas más cuanto más suben las temperaturas porque durante esas horas hay menos actividad de depredadores y pueden llamar menos la atención de sus posibles cazadores. Es una estrategia adaptativa que les permite comunicarse con menor riesgo.
Aunque el sonido parece un canto, en realidad no lo es en sentido estricto. Las chicharras emiten sonidos mediante un proceso conocido como estridulación, igual que los grillos. Un dato esencial: no cantan todas las chicharras, solo lo hacen los machos, ya que son ellos quienes deben atraer a las hembras para lograr la reproducción.
Para producir ese sonido tan característico, estos animales no usan la boca ni ningún órgano fonador, ya que carecen de garganta. Lo hacen con unos sacos de aire situados en el abdomen, que se inflan y desinflan a través de unas membranas vibratorias llamadas timbales o membrana timpánica, situada entre el tórax y el abdomen, que actúan como cajas de resonancia naturales. Al hacer vibrar esa membrana, el insecto genera el potente zumbido que lo caracteriza.
“Solo los machos cantan: lo hacen para atraer hembras, y estas pueden escucharlos a un kilómetro de distancia.”
Dato clave