Cuando llega el frío, muchos animales cambian su ritmo vital para pasar el invierno de la manera más segura posible. La respuesta más directa a la pregunta es que los animales que hibernan en invierno son los que entran en un estado llamado hibernación o letargo estacional, un periodo largo en el que reducen drásticamente su actividad, su respiración, su frecuencia cardíaca y su temperatura corporal para gastar muy poca energía. No todos los animales que duermen más en invierno hibernan de verdad, porque hay una diferencia importante entre dormir profundamente y entrar en un estado fisiológico especial que permite sobrevivir sin comer durante semanas o incluso meses.
Entre los animales más conocidos que hibernan están el oso pardo, aunque su caso es especial porque no reduce tanto la temperatura corporal como otros; el erizo, que puede pasar mucho tiempo escondido y alimentarse solo de lo que guardó antes del frío; el murciélago, que a veces reduce su actividad en cuevas frías; la marmota, uno de los ejemplos más claros porque baja mucho sus constantes vitales; y algunas especies de ardillas, marmotas, tojitos, musarañas, salamandras o ranas, que pueden vivir en un estado de letargo bastante profundo. También hay insectos, como ciertas abejoras o polillas, que no hibernan como animales grandes, pero sí entran en estadios de inactividad para resistir el invierno.
La hibernación no es solo dormir más. Es una estrategia de supervivencia. Antes de entrar en hibernación, muchos animales comen mucho para acumular grasa. Esa grasa será su alimento durante los meses fríos. Su cuerpo cambia de marcha: el metabolismo baja, el corazón late más despacio, la respiración se vuelve muy lenta y el animal puede permanecer casi inmóvil. Gracias a eso, puede pasar sin comida en un lugar protegido, como una cueva, una madriguera, una oquedad o un hoyo bajo tierra. Cuando la temperatura sube o la luz aumenta, el animal despierta poco a poco y vuelve a su vida normal.
Es importante entender que no todos los animales fríos hibernan de la misma manera. Algunos entran en hibernación profunda, como la marmota, y pueden reducir su temperatura corporal hasta acercarse a la del ambiente. Otros hacen una hibernación ligera, como el oso, que se refugia en una cueva, come poco o nada durante semanas y puede despertar fácilmente si alguien lo molesta. Esta diferencia es clave para responder bien a la duda de qué animal inverna en invierno, porque la palabra hibernar no significa simplemente abrigarse o esconderse, sino reducir el funcionamiento del cuerpo para gastar menos energía.
Además, existen animales que no hibernan como tal, pero sí preparan el invierno de formas asombrosas. Las ardillas guardan comida; los búhos buscan refugio y se protegen del frío; las abejoras forman una bola para mantenerse calientes; y muchas aves emigran hacia zonas más cálces en lugar de resistir el invierno. Por eso, si la pregunta se refiere a un solo animal, la respuesta más sencilla puede ser la marmota, porque es uno de los animales más típicos de hibernación profunda. Pero si se busca una respuesta amplia, la mejor es decir que hibernan varios animales, sobre todo mamíferos pequeños y medianos, y algunos anfibios y reptiles, que pasan el invierno en un estado de letargo para sobrevivir.
El cuerpo de un animal que hiberna funciona como si pusiera la vida en modo ahorro. El cerebro sigue activo lo justo para mantener funciones básicas, pero casi no hay movimiento visible. La respiración puede pasar de varios segundos entre respiraciones a uno cada muchos minutos. El corazón, que en un animal activo late rápido, puede bajar a pocas pulsaciones por minuto. Con estos cambios, el animal no necesita comer con frecuencia y puede aguantar hasta que llegue la primavera. Por eso la hibernación es una de las estrategias más impresionantes de la naturaleza para enfrentar el invierno.
En resumen, el animal que hiberna en invierno es aquel que entra en un estado de letargo para gastar menos energía, como la marmota, el erizo, el oso pardo, el murciélago o algunas ardillas. La hibernación no es un simple sueño largo, sino una adaptación biológica muy eficaz para sobrevivir al frío y a la escasez de comida. Por eso, si se busca un ejemplo claro, la respuesta más representativa es la marmota, aunque muchos animales usan esta estrategia en distintos grados.