Cuando un criador abre el gallinero por la mañana y encuentra una o varias gallinas muertas con la cabeza y el cuello completamente arrancados, mientras el resto del cuerpo queda intacto, casi siempre apunta a un enemigo muy concreto: los mustélidos, pequeños carnívoros de la familia a la que pertenecen la marta, la comadreja, la garduña y la tejona. De todos ellos, el que mejor encaja con este comportamiento tan particular es la marta (Martes martes), un mamífero de pelaje rojizo, cuerpo alargado y patas cortas que caza por sorpresa, clava a la presa con las cuatro patas y le asesta una mordedura precisa en la base del cráneo o en el cuello para romperle la médula espinal. Tras esa matanza casi instantánea, el animal se queda únicamente con la cabeza, que es la zona más rica en carne y nutrientes, y abandona el resto del cuerpo sin tocarlo.
Ese mismo patrón lo repiten la comadreja (Mustela nivalis) y la garduña (Martes foina), que son aún más pequeñas y veloces, capaces de entrar por cualquier rendija del corral y acabar con varias aves en un mismo ataque. El resultado visual es idéntico: gallinas decapitadas, a menudo apiladas o con varias heridas, pero con el cuerpo mayormente intacto. Este detalle es la principal pista forense para distinguir a un mustélido de otros depredadores, porque el zorro, por ejemplo, suele llevarse la gallina entera o cazarla en el exterior y comérsela más lejos, mientras que las aves rapaces como el águila, el azor o el gavilán atacan de arriba, suelen arrancar la cabeza desde lo alto y dejan marcas de garras y picoteadas en el lomo.
Aunque los mustélidos son los responsables más frecuentes de las gallinas decapitadas, conviene conocer a los demás sospechosos para identificar con exactitud al culpable. El zorro rojo (Vulpes vulpes) es el depredador más temido en granja: actúa de noche, es astuto y puede cazar varias aves en una misma jornada, aunque prefiere llevárselas enteras a su madriguera o enterrarlas como reserva. Los mapaches y los coyotes también atacan con fuerza, trepan a los corrales y dejan hembras con crías o aves adultas muertas, pero casi siempre consumen el cuerpo completo. Las aves rapaces de gran porte matan desde el aire y su marca suele ser una herida en el cuello o la cabeza arrancada con las garras.
Un dato clave para quien cría aves en zonas rurales de España y Europa: la marta y la garduña son especies protegidas, por lo que no se pueden matar ni perseguir con armas. Si aparecen gallinas sin cabeza, la vía legal es colocar trampas de captura viva, revisar el corral con cámaras nocturnas y reforzar la malla. Para prevenir cualquier ataque, el experto recomienda un corral cerrado con malla metálica fina, suelo enterrado para evitar excavaciones, cierre hermético por la noche, iluminación perimetral y retiro de restos de comida que atraigan a los depredadores. Con estas medidas se reduce drásticamente el riesgo tanto de mustélidos como de zorros o rapaces.
En resumen, el animal que mata a las gallinas y se come exclusivamente la cabeza es, con diferencia, la marta, seguida de la comadreja y la garduña, todos ellos mustélidos que rompen el cuello de la presa y se quedan con la parte más rica. Al ser especies protegidas, la solución no es matarlas sino capturarlas vivas y reforzar el gallinero con malla metálica, cierre nocturno y trampas legales. Si en tu zona aparecen aves decapitadas, ya que se trata de un tema muy concreto ligado a la fauna local, te recomiendo que busques una respuesta más actualizada consultando al organismo de caza y fauna de tu comunidad autónoma para confirmar la especie y las medidas legales aplicables.