El 'Sol Artificial' Chino: la Fusión Nuclear que Imita al Sol
Cuando en los medios se menciona 'el sol que hicieron los chinos', se hace referencia al programa chino de fusión nuclear controlada, cuyo máximo exponente es el reactor tokamak EAST (Experimental Advanced Superconducting Tokamak), ubicado en la ciudad de Hefei, provincia de Anhui. No se trata de un sol literal, sino de un dispositivo que reproduce a escala de laboratorio las condiciones del núcleo del Sol: plasma de hidrógeno a temperaturas superiores a 120 millones de grados Celsius, donde los átomos deuterio y tritio se fusionan liberando enormes cantidades de energía. El EAST fue construido a finales de la década de 2000 y entró en operación en 2006. Su diseño en forma de dona (toroide) permite confinar el plasma mediante intensos campos magnéticos, evitando que el gas a millones de grados toque las paredes del reactor. La Agencia de Energía Atómica de China (CAEA) es la entidad responsable del programa. Uno de los hitos más citados ocurrió en 2021, cuando el EAST logró mantener plasma a 120 millones de grados durante 101 segundos. En 2023 se superó la marca con 101,2 segundos a 120 millones de grados y, en otra configuración, 403 segundos a 16 millones de grados. Estos números, aunque impresionantes, son solo un paso: el objetivo real es la fusión neta, es decir, obtener más energía de la que se invierte para encender y sostener la reacción. China no descansa en el EAST. En Chengdu opera el tokamak HL-2M, y existe el proyecto CRAFT (China Advanced Research Facility on Fusion), una instalación más grande en construcción en Hefei, diseñada para pruebas de larga duración de componentes. A nivel internacional, China participa activamente en ITER (el proyecto de fusión colaborativa con sede en Francia), aportando módulos superconductores y sistemas de diagnóstico. El interés estratégico es enorme. La fusión nuclear ofrece una fuente de energía prácticamente ilimitada, sin emisiones de CO₂, sin residuos radiactivos de larga duración y con un combustible (agua del mar, de la que se extrae el deuterio) prácticamente inagotable. Un gramo de deuterio fusionado libera la misma energía que quemar 8 toneladas de petróleo. No obstante, los desafíos son considerables: mantener la estabilidad del plasma durante horas o días (no segundos), desarrollar materiales capaces de soportar el bombardeo de neutrones de alta energía, y lograr un factor Q (relación energía obtenida / energía invertida) superior a 1 de forma sostenida. Por eso, aunque los titulares hablen de 'sol artificial', la energía comercial por fusión sigue estimándose en el horizonte de las décadas de 2040-2050 en los escenarios más optimistas. En resumen, 'el sol chino' es una metáfora mediática para un conjunto de reactores de investigación que acercan, paso a paso, la promesa de la fusión. No es una central eléctrica operativa, sino la infraestructura científica que permite probar los fundamentos físicos y de ingeniería necesarios para llegar a ella.
La energía por fusión comercial sigue estimándose para el horizonte 2040-2050; hoy el EAST es un laboratorio, no una central eléctrica.
Dato clave