Cómo se fabrica la Nutella: del campo a tu tostada
La fabricación de la Nutella es un proceso industrial que combina tradición artesanal con tecnología de vanguardia. Todo comienza en los campos de avellanos de Piémonte (Italia), donde se cultivan principalmente las variedades Vellana y Paraguillo. La recolección suele realizarse entre septiembre y octubre, momento en que las cápsulas se abren y los frutos caen al suelo. Una vez recogidas, las avellanas pasan por un riguroso proceso de selección para eliminar impurezas, piedras y frutos dañados. El primer paso crucial de la transformación es el tueste de las avellanas. Este se realiza en hornos rotativos a temperaturas que oscilan entre los 150 °C y 180 °C durante aproximadamente 20-30 minutos. Este tueste es fundamental porque desarrolla los compuestos aromáticos responsables del característico sabor a avellana tostada. Tras el tueste, se elimina la piel (pelletizado) para obtener las almendras limpias. A continuación llega la fase de molienda. Las avellanas tostadas se trituran en molinos de acero inoxidable a temperaturas controladas (entre 70 °C y 85 °C) para obtener una pasta fina y homogénea. Este proceso es lento y requiere que la fricción no eleve demasiado la temperatura, ya que un sobrecalentamiento destruiría los aceites naturales y las propiedades organolépticas del fruto. En paralelo, se preparan los demás ingredientes: el azúcar (aproximadamente 24 % de la fórmula) se funde y se cristaliza parcialmente; el cacao en polvo (7 %) se tamiza para evitar grumos; la harina de trigo (4,3 %) y la leche entera en polvo (8,7 %) se sievan; y el aceite de palma (12,5 %) se funde a temperatura constante. La vainillina (0,05 %) aporta el toque final aromático. La mezcla de todos los ingredientes se realiza en mezcladores planetarios industriales de gran capacidad. Primero se combina la pasta de avellanas con el azúcar y el cacao, y después se incorporan gradualmente el aceite de palma, la leche en polvo y la harina. El orden y la velocidad de incorporación son críticos para lograr una emulsión estable sin que se forme grasa libre. Una vez obtenida la mezcla homogénea, esta pasa por un sistema de refinado y homogeneización mediante molinos de rodillos y cavitadores de alta presión. Este paso garantiza que no queden partículas gruesas y que la textura sea completamente sedosa, libre de grumos, tal como la conocemos en el tarro. La masa resultante se somete a un control de calidad exhaustivo: análisis de pH, viscosidad, actividad de agua (a_w), composición nutricional, detección de alérgenos y pruebas microbiológicas. Solo si cumple todos los parámetros establecidos por Ferrero, la crema pasa a la fase de envasado. El envasado se realiza en líneas automatizadas de altísima velocidad. Los tarros de vidrio (de 250 g a 1 kg) o los envases de plástico para formaturas se llenan en atmósfera modificada (nitrógeno) para evitar la oxidación de los aceites. La tapa se sellan con una lámina de aluminio y se cierran herméticamente. Cada lote lleva un código de trazabilidad que permite rastrear el origen de cada ingrediente. Finalmente, los tarros se empacan en cajas de cartón ondulado con film stretch y se almacenan en bodegas a temperatura controlada (entre 15 °C y 22 °C) hasta su distribución. La Nutella tiene una vida útil aproximada de 18 meses sin abrir y 2 semanas tras la apertura, siempre que se conserve en lugar fresco y seco. El proceso completo, desde la recolección hasta el tarro en el lineal, puede tardar entre 3 y 6 meses.
Se producen más de 270 000 toneladas de Nutella al año en más de 25 fábricas repartidas por todo el mundo.
Dato clave