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gastronomia · receta básica
cómo se fabrica el queso roquefort, Quesero cortando la cuajada de leche de oveja en una quesería tradicional francesa de Roquefort
gastronomia ·#12593 ·Lectura 7 min. Redacción de respuesta: Editorial NexusCurioso.com

¿Cómo se fabrica el queso roquefort?

Respuesta corta

El Penicillium roqueforti no se añade al queso: se inhala de forma natural a través de las galerías de ventilación de las cuevas de Roquefort-sur-Soulzon.

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Cómo se fabrica el queso Roquefort: proceso artesanal completo

El queso Roquefort es uno de los quesos más emblemáticos de Francia y posee la denominación AOC (Appellation d'Origine Contrôlée) desde 1975, lo que significa que solo puede fabricarse en un radio muy concreto alrededor de la ciudad de Roquefort-sur-Soulzon, en el departamento del Aveyron. Su nombre completo es 'Roquefort, Queso de Oveja' y su proceso está estrictamente regulado por el INAO (Institut National de l'Appellation d'Origine).

Todo comienza con la leche cruda de oveja de raza Lacaune, una oveja de pastoreo originaria del sur de Francia. La leche debe ser recogida en un plazo máximo de tres horas tras la ordeñada y transportada a la quesería en recipientes de acero inoxidable que no deben haber contenido nunca leche de otra especie. En verano, las ovejas pastan en praderas de altura donde crecen más de 400 especies de flores, lo que dota a la leche de un perfil aromático insustituible.

En la quesería, la leche se calienta suavemente a unos 35-36 °C y se le añade cuajo de cordero (no de vaca, como en otros quesos), que desdoba la caseína formando la cuajada. Tras unos 40-45 minutos, la cuajada se corta con cuchillos largos en láminas de aproximadamente 1 centímetro, formando el llamado 'grain'.

Una vez obtenidos los granos de cuajada, se vierten en moldes cilíndricos de metal de unos 25 cm de diámetro y 10-12 cm de altura. En esta etapa se introduce la sal en escamas, que además de condimentar, ayuda a deshidratar parcialmente la masa y a inhibir el crecimiento de microorganismos no deseados.

El corazón del proceso radica en la inoculación con Penicillium roqueforti, un hongo filamentoso que crece de forma natural en las cuevas de los Pirineos. A diferencia de otros quesos azules donde el moho se añade manualmente, en el Roquefort el moho se inhala por el queso durante su maduración: la propia arquitectura de las cuevas, con sus galerías de ventilación, permite que las esporas del hongo penetren en el interior de la pieza. Este mecanismo natural es una de las razones por las que la AOC exige que el queso madure exclusivamente en las cuevas subterráneas de la región.

Después de la prensión suave y la deslactosering, los quesos se trasladan a las cuevas de maduración, que se encuentran a una profundidad de entre 20 y 50 metros bajo la montaña. La temperatura en estas cuevas se mantiene de forma natural entre 14 y 17 °C con una humedad relativa del 90-95%. El aire frío que entra por las galerías superiores asciende (efecto chimenea) y arrastra consigo las esporas de Penicillium roqueforti, colonizando el interior de cada rueda de queso.

El tiempo de maduración mínimo legal es de tres meses, aunque los mejores Roquefort se conservan entre 5 y 6 meses o incluso más. Durante este periodo, los queseros (agenteurs) giran las ruedas varias veces por semana, las cepillan para eliminar el moho superficial no deseado y las pinchan con agujas largas (un proceso llamado 'pointage') para permitir la oxigenación interna y el desarrollo del característico veteado azul verdoso del Penicillium.

El resultado final es un queso de pasta dura al corte pero cremoso y fundente en boca, con una textura que se deshace al morderlo. Su sabor es intenso, salino, con toques picantes y un final amargo muy sutil. La grasa ronda el 45-55% sobre materia seca, lo que le otorga esa untuosidad inconfundible. El Roquefort es el único queso de oveja del mundo con denominación de origen que utiliza Penicillium roqueforti de forma natural.

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Solo puede fabricarse con leche cruda de oveja Lacaune, cuajo de cordero y sal marina, en un radio geográfico delimitado por la AOC francesa desde 1975.

Dato clave
cómo se fabrica el queso roquefort, Corte de queso Roquefort mostrando el veteado azul de Penicillium roqueforti sobre tabla de roble con melocotón y nueces
Imagen

Corte de queso Roquefort mostrando el veteado azul de Penicillium roqueforti sobre tabla de roble con melocotón y nueces

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De la leche de oveja Lacaune a las cuevas de Roquefort-sur-Soulzon

Un aspecto fundamental del Roquefort es su exclusividad geológica y microbiana. La cueva de Saint-Étienne, la más antigua de las tres principales (Saint-Étienne, Monestiès y Fanjoles), data del siglo XIV y aún se utiliza. La roca caliza de la región, rica en carbonato de calcio, regula la temperatura y la humedad de forma estacional sin necesidad de sistemas artificiales de climatización, un factor que ningún otro lugar del mundo puede replicar con fidelidad.

La dieta de las ovejas Lacaune es otro pilar. En verano, el pastoreo en las 'estives' (praderas de montaña a más de 1000 metros) les aporta forrajes de especies como el hinojo silvestre, la manzanilla o el romero. En invierno, se complementa con heno y forraje de leguminosas. Esta variación estacional en la alimentación influye directamente en el perfil lipídico y aromático de la leche, generando un queso ligeramente diferente entre la campaña de primavera-verano y la de otoño-invierno.

El procesado del Penicillium roqueforti en el interior de la pasta produce ácidos grasos volátiles (undecenoico, decenoico), compuestos de azufre y cetonas que son los responsables del aroma característico. La presencia de zinc, cobre y manganeso en la roca de las cuevas estimula el metabolismo del hongo, intensificando estas reacciones químicas. Es por eso que un Roquefort madurado fuera de esas condiciones tiene un sabor notablemente más plano.

En cuanto a la legislación AOC, el texto legal establece que: la leche debe ser exclusivamente de oveja Lacaune; el cuajo debe ser de cordero; la sal debe ser marina; la maduración debe ser en cuevas naturales de la comarca de Roquefort; y ninguna operación del proceso puede realizarse con equipos que hayan procesado leche de otra especie. El incumplimiento de cualquiera de estos puntos anula la denominación.

El consumo ideal del Roquefort se recomienda a temperatura ambiente (15-18 °C), sacándolo de la nevera al menos 30 minutos antes de servirlo. Tradicionalmente se acompaña con melocotón fresco, nueces, pan de masa madre o una baguette crujiente. En bodega, marida excelentemente con vinos blancos generosos como un Jura Savagnin, un Tokay o un Sauternes joven. Francia produce aproximadamente 2500 toneladas de Roquefort al año, y el 95% se destina a exportación, siendo España, Alemania y Japón los principales mercados.

Desde el punto de vista nutricional, el Roquefort aporta una densidad elevada de calcio (aproximadamente 700-800 mg por 100 g), fósforo, zinc y vitamina B12. Contiene también probióticos residuales del Penicillium y bacterias lácticas que favorecen la digestión. Su contenido en sodio es elevado por el proceso de salado, por lo que se recomienda moderación en el consumo (30-40 g por ración).

Conclusión:

¿cómo se fabrica el queso roquefort?

El Roquefort no es simplemente un queso: es el resultado de un equilibrio perfecto entre genética animal, geología, microbiología y tradición artesanal que ningún otro lugar del planeta puede replicar. Su proceso, prácticamente inalterado desde la Edad Media, sigue dependiendo de condiciones tan específicas que la propia AOC lo protege con una rigurosidad pocas veces vista. Próximo a la mesa, su poder aromático y su textura fundente lo convierten en uno de los grandes clásicos de la gastronomía mundial.

Fuentes: INAO (Institut National de l'Appellation d'Origine), Comité Interprofessionnel du Roquefort, Reglamento UE 1151/2009 sobre Indicaciones Geográficas —
Redacción: editorial NexusCurioso.com
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