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como se fabrica el carburo de calcio, Horno de arco eléctrico en producción de carburo de calcio con electrodos Soderberg
ciencia ·#12989 ·Lectura 11 min. · Redactor: Gonzalo E.Garcia

¿Como se fabrica el carburo de calcio?

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La reacción CaO + 3C → CaC₂ + CO exige +465 kJ/mol y solo avanza por encima de los 1600 °C, operando industrialmente entre 1800 y 2500 °C.

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Cómo se fabrica el carburo de calcio: proceso completo de síntesis electrotérmica

El carburo de calcio (CaC₂) es un compuesto iónico binario que se fabrica mediante una reacción electrotérmica a temperaturas extremas. Su fórmula química, con número CAS 75-20-7 y una masa molar de 64,1 g/mol, lo convierte en el carburo de mayor relevancia industrial del mundo. En estado puro es un sólido incoloro e inodoro, pero lo que realmente se produce en las plantas de fabricación es un material de grado técnico con tonos grisáceos y negro parduzco, salpicados por reflejos violetas o marrón rojizo, a causa de las impurezas que arrastra: carbono libre, óxidos metálicos, sulfuros y fosfuros.

La reacción central del proceso es una ecuación que, sobre el papel, parece sencilla: CaO + 3 C → CaC₂ + CO. Se trata de una reacción fuertemente endotérmica, con una entalpía estándar de unos +465 kJ/mol, lo que significa que necesita una aportación enorme de calor para avanzar. Por eso la velocidad de reacción solo se vuelve significativa por encima de los 1600 °C, y las plantas industriales operan en una franja que va de los 1800 a 2100 °C, aunque muchas trabajan entre 2000 y 2500 °C. Y aquí aparece un problema delicado: por encima de los 2000 °C surgen reacciones secundarias que nadie quiere dentro del horno, como la descomposición CaC₂ → Ca + 2 C o la reacción CaC₂ + 2 CaO → 3 Ca + 2 CO. Controlar la temperatura con precisión se vuelve entonces una cuestión de ingeniería crítica.

El mecanismo de reacción no es instantáneo, transcurre en dos etapas encadenadas. Primero se reduce la cal viva, liberando calcio metálico: CaO + C → Ca + CO. Después, ese calcio recién liberado reacciona con el carbono y forma el carburo: Ca + 2 C → CaC₂. La zona primaria donde ocurre todo esto es una fase fundida de CaC₂-CaO dentro del horno, y el paso limitante de la velocidad parece estar en el transporte del óxido de calcio disuelto hasta la superficie del grano de coque. Una vez formado, el carburo se disuelve en el baño fundido y se extrae por el fondo del horno.

Las materias primas, lo que se llama carga del horno, se dividen en dos componentes fundamentales. De un lado, la fuente carbonosa; del otro, el componente calcáreo. El coque derivado del carbón bituminoso o del lignito es la fuente de carbono predominante en todo el mundo, con un tamaño de grano habitual entre 3 y 25 mm. También se emplean antracita y coque de petróleo, total o parcialmente, en hornos cerrados. El carbón vegetal queda reservado a pequeños hornos abiertos. Para que la producción sea óptima, la humedad del coque no debe superar el 2 % y las cenizas deben quedar por debajo del 15 %. Materiales con volátiles, como la antracita sin calcinar o el coque de petróleo, exigen una calcinación previa para bajar esos volátiles bajo el 2 %.

La cal viva se obtiene en la propia planta, calcinando piedra caliza en un horno de cal. En los grandes hornos cerrados se pide un tamaño de grano entre 6 y 50 mm, con inyección de fracciones finas, magnesio por debajo del 2 % y CO₂ inferior al 2 %. Se busca una cal blanda pero duradera. El hidróxido de calcio reciclado de la generación de acetileno puede servir como materia prima barata tras granulación o briqueteado, aunque la acumulación de impurezas limita su reciclaje. Los plásticos de desecho se exploran como fuente secundaria de carbono, con un tope máximo del 12 % de cloro.

La pureza de la carga es decisiva porque las impurezas pasan al producto final. La cal no debe contener más de un 0,5 % de óxido de magnesio, aluminio o hierro, ni más de 0,004 % de fósforo. El coque debe ser bajo en cenizas y azufre. El carburo técnico resultante contiene habitualmente unos 80 % de CaC₂ en peso, siendo el resto principalmente CaO, con trazas de SiO₂, Al₂O₃, sulfuro de calcio, ferrosilicio, nitruro de magnesio, carburo de silicio y fosfuro de calcio. Ese último, el fosfuro, es el responsable del olor a fosfina (PH₃) que desprende el producto al contacto con la humedad, y el tono pardo se debe a pequeñas cantidades de óxido de hierro.

El consumo típico para producir un megagramo de carburo es revelador de la intensidad del proceso:

Materia primaCantidad por tonelada de CaC₂
Cal viva991 kg
Coque683 kg
Pasta de electrodo17 – 20 kg

Más de una tonelada y media de materia prima para una sola tonelada de producto. El equipo principal es el horno de arco eléctrico de eje corto, donde la mezcla de cal y coque se somete a la acción directa del arco, y que constituye el corazón de cualquier planta de carburo.

“Se necesitan 991 kg de cal, 683 kg de coque y 17-20 kg de pasta de electrodo para producir una sola tonelada de carburo de calcio.”

Dato clave
como se fabrica el carburo de calcio, Vaciado de carburo fundido en cucharas de hierro durante la producción industrial
Imagen

Vaciado de carburo fundido en cucharas de hierro durante la producción industrial

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Del arco eléctrico al producto final: cada etapa del proceso industrial

El proceso completo arranca con la preparación de las materias primas. La humedad se elimina del coque en un secador dedicado, mientras la piedra caliza se convierte en cal viva en el horno de cal. Las finuras procedentes del secado del coque y de las operaciones de cal se separan y pueden reciclarse. A partir de ahí, los dos materiales de carga se transportan al horno de arco eléctrico y se disponen sobre una base de coque grueso en capas. Los electrodos se descienden lentamente hasta que los arcos señalan el contacto; cuando el coque alcanza color rojo, el fondo del horno se alimenta progresivamente con la carga mientras se eleva la potencia para acompañar el aumento de temperatura.

Existen tres tipos básicos de hornos según la gestión de los gases generados:

  • Horno abierto: el monóxido de carbono arde a dióxido de carbono al contactar con el aire sobre la carga. Es el diseño más antiguo y contaminante.
  • Horno cerrado: el gas se recoge del horno y se emplea como combustible para otros procesos, o se quema en antorcha. Los diseños modernos recuperan prácticamente el 100 % del gas y tienen el menor impacto ambiental.
  • Horno semicubierto: se alimenta una mezcla alrededor de las aberturas de los electrodos en la cubierta, formando sellos. Los primeros diseños expulsaban CO directamente, causando contaminación notable.

Según el suministro eléctrico y la disposición de los electrodos, los hornos se clasifican en monofásicos y trifásicos. Los monofásicos, desarrollados en 1928, trabajan con alta corriente y bajo voltaje, alcanzando factores de potencia de hasta 0,95, pero son menos eficientes y han caído en desuso. Los trifásicos dominan hoy y se subdividen en configuraciones en serie (ventajosas en alimentación y distribución, con limitaciones en recuperación de gas y consumo) y simétricas (de alto rendimiento, factores de potencia equilibrados y zonas fundidas superpuestas a mayor potencia).

Los electrodos más usados en hornos cerrados modernos son los Soderberg, preferidos por su rentabilidad y funcionamiento continuo. La pasta de electrodo, compuesta por aglutinante de brea de alquitrán de hulla y carbón antracítico, se alimenta dentro de una camisa de acero donde se hornea con el propio calor del horno antes de introducirse en él, consumiéndose durante la producción. Los electrodos huecos permiten además inyectar materiales de grano fino directamente al horno, ampliando el abanico de materias primas utilizables. El control de un horno trifásico se hace ajustando la profundidad de inmersión del electrodo para regular potencia y resistencia, y la presión de la campana debe equilibrarse con la presión atmosférica para evitar tanto la entrada de oxígeno como la fuga de monóxido de carbono.

La operación exige una alimentación de carga constante, esencial para el funcionamiento óptimo. Las variaciones menores de composición se corrigen añadiendo cal, lo que obliga a una inmersión más profunda del electrodo por la menor conductividad de la cal. Una altura excesiva del electrodo entraña el riesgo de que se forme carburo en las capas superiores de carga, lo que puede provocar peligrosos chorros de fusión. Mantener la permeabilidad al gas dentro del material sólido resulta esencial para una producción estable. Las instalaciones de gran escala suelen disponer de salas de control centralizadas para el seguimiento exhaustivo de todos los parámetros.

El vaciado del producto se hace abriendo mecánicamente el orificio del horno o empleando un arco eléctrico para crearlo. El carburo fundido fluye a temperaturas de entre 1700 y 2100 °C según su pureza, hacia cucharas de hierro fundido especialmente diseñadas y enfriadas. Por su alto punto de fusión y su rápida pérdida de calor, el carburo técnico con un 80 % de CaC₂ solidifica con rapidez, lo que exige mantener el orificio de vaciado con varillas de acero de forma continua. Cortinas de cadena, redes de alambre y escudos protegen a los operadores de los gases calientes y del polvo.

El carburo solidificado pasa después a trituración primaria en quebradoras de quijada, seguida de trituración secundaria y tamizado por tamaños. Para evitar el riesgo de explosión por el acetileno que se genera cuando el carburo reacciona con la humedad ambiental, estas operaciones se realizan en un ambiente barrido por aire antes de que el producto se enfríe por completo, o bien en atmósfera inerte. Tras ello se envasa para su distribución.

El proceso genera emisiones de partículas, óxidos de azufre, monóxido y dióxido de carbono e hidrocarburos, que se controlan con filtros de manga, lavadores de gases en chimeneas, ventilación de sala, tomas de humos de vaciado, trituradoras y transportadores. El azufre procede de la volatilización y oxidación del azufre del coque, y la única fuente potencial de hidrocarburos es el aglutinante de brea de alquitrán de hulla de la pasta de electrodo, con un contenido máximo de volátiles del 18 %.

El proceso apenas ha cambiado desde su invención. El compuesto fue sintetizado por primera vez por Friedrich Wöhler en 1836 y descrito con detalle por Marcellin Berthelot en 1862. El procedimiento moderno con arco eléctrico lo introdujeron Thomas L. Wilson en Estados Unidos y Henri Moissan en Francia en 1892. El primer horno industrial operativo lo construyó la Willson Aluminium Company en Spray, EE. UU., en 1895, y la producción industrial arrancó ese mismo año en Neuhausen, Suiza, extendiéndose en 1898 a Noruega y Alemania. La ruta alternativa carbotérmica empleada por BASF entre 1940 y 1960, basada en un eje con combustión de carbono en oxígeno puro o enriquecido en presencia de CaO, quedó abandonada al abaratarse el gas de síntesis procedente del petróleo. Hoy toda la producción comercial se hace por vía electrotérmica.

Conclusión:

¿como se fabrica el carburo de calcio?

Un horno de arco eléctrico, una tonelada y media de materia prima y casi dos mil grados de temperatura para obtener un material que lleva más de un siglo fabricándose prácticamente igual desde que Wöhler lo sintetizó en su laboratorio. El carburo de calcio es de esos productos industriales que la mayoría de gente usa sin saber cómo se hace: el soldador que corta acero, la industria del acetileno, los faros de mina de antaño. Y detrás, un proceso que exige un equilibrio delicado entre calor, química y control, donde una variación mínima en la carga o en la profundidad del electrodo puede descontrolar toda una jornada de producción.

Fuentes: 1º 1. es.wikipedia.org, 2º 2. epa.gov, 3º 3. chemcess.com, 4º 4. zhongbocarbide.com, 5º 5. todosloshechos.es

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Redacción: Gonzalo E.Garcia · Actualizado en: 24/10/2026

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