Cómo Hacer el Punto Zig Zag a Dos Agujas: Todas las Variantes Explicadas
El punto zig zag es uno de los dibujos más agradecidos y versátiles dentro del tejido a dos agujas, ya que permite crear superficies onduladas, geométricas y en relieve que recuerdan a las líneas de una manguera de jardín o a las crestas de una ola. Su encanto reside en que, a partir de técnicas muy básicas —punto del derecho, punto del revés, hebras y disminuciones— se obtiene un resultado visualmente sofisticado, con picos y valles que se desplazan en diagonal por la labor. No hace falta ser experto, basta con dominar lo esencial.
Existen múltiples variantes dentro del universo del zig zag a dos agujas, y cada una tiene su propio carácter. El zig zag clásico de diez puntos es el más equilibrado en tamaño; el zig zag pequeño y grande en dos colores aprovecha el contraste cromático para hacer visibles las ondas; el zig zag calado resulta ideal para prendas frescas de verano; el zig zag en relieve aporta textura al tacto; y el punto elástico en zig zag reversible es perfecto para puños, cuellos y complementos unisex. Elegir la versión adecuada depende del proyecto que tengas entre manos.
Para el punto zig zag clásico a dos agujas, el número de puntos que se monta debe ser múltiplo de 10 más 2 puntos de orilla. Un buen montaje de prueba consiste en montar 10 puntos más 2 de orilla y trabajar siguiendo el esquema. En este patrón se han dibujado todas las vueltas, tanto las de ida como las de retorno, lo que facilita enormemente la lectura del diagrama: las vueltas impares se leen de derecha a izquierda y las vueltas pares de izquierda a derecha, de forma sucesiva.
El motivo del zig zag clásico tiene una anchura de 10 puntos y se repite continuamente entre los puntos de orilla. En vertical, se repiten de manera ininterrumpida las vueltas de la primera a la décima para ir ganando largo. Esta repetición constante es lo que genera esa ilusión de olas que avanzan por la superficie del tejido, un efecto hipnótico cuando se trabaja con lanas de tonos alternados.
Una segunda versión, igualmente popular, es el zig zag cuyo motivo mide 18 puntos de ancho. En este caso el número de puntos ha de ser múltiplo de 18 más 2 más 2 puntos de orilla, por lo que un montaje de muestra sería de 22 puntos (2 + 18 + 2 de orilla). En este esquema solo se dibujan las vueltas de ida, y en las vueltas de retorno se tejen todos los puntos tal como se presentan, haciendo los puntos nudo del revés. Se comienza con 1 punto y se repite el motivo de 18 puntos entre los puntos de orilla de forma continua, logrando una onda ancha y muy marcada que queda espectacular en mantas y colchas.
El punto zig zag pequeño a dos agujas es una variante especialmente recomendable para tejer con dos o más colores, porque el contraste de la lana es lo que hace visibles las ondulaciones del dibujo. Para esta muestra se montan puntos en número de múltiplo de 16 + 15 + 2 puntos de borde. El punto se completa cada 2 vueltas, pero el motivo completo se cierra cada 12 vueltas debido al cambio de color: se tejen la vuelta 1 y la vuelta 2 un total de 6 veces con el primer color y, a continuación, se repiten esas dos vueltas otras 6 veces con el segundo color.
Si se desea un tejido con más colores, se tejen 6 vueltas con cada uno de ellos y se repite la misma secuencia hasta terminar la labor. Las indicaciones escritas del zig zag pequeño son muy concretas. En la vuelta 1 se teje: 1 punto de borde, 2 puntos juntos del derecho, 5 puntos del derecho, 1 hebra, y a partir de ahí se repite la secuencia de 1 punto del derecho, 1 hebra, 6 puntos del derecho, 1 disminución doble, 6 puntos del derecho y 1 hebra, cerrando con 1 punto del derecho, 1 hebra, 5 puntos del derecho, 2 puntos juntos del derecho y 1 punto de borde.
La vuelta 2 es mucho más simple: 1 punto de borde, un punto del revés repetido hasta el final y 1 punto de borde. Con esta combinación de hebras, disminuciones dobles y puntos juntos es como se van formando los picos que definen el zigzag. El punto zig zag grande a dos agujas comparte la misma lógica que el pequeño: se teje en 2 vueltas y se recomienda trabajarlo en varios colores para que las ondas se aprecien con claridad.
Ambos, el grande y el pequeño, se sirven del mismo principio de alternar colores en bloques de vueltas, de modo que cada franja de color dibuja una cresta de la onda. Con estos puntos se puede tejer prácticamente cualquier labor: ropa para bebé, mantas, boinas, faldas, bufandas y muchas otras piezas, ya que el dibujo es regular, repetitivo y fácil de memorizar una vez que coges el ritmo de las dos vueltas.
Existe también una versión del zig zag que se teje en relieve, y que se completa en 10 vueltas, aunque en realidad solo se tejen 3 vueltas distintas porque son muy repetitivas. Este punto puede trabajarse solo o combinado con puntos calados o con otros puntos en relieve, y está pensado para personas que ya se han iniciado en las dos agujas con algo de experiencia. La textura en relieve que produce hace que el zigzag se perciba al tacto, no solo a la vista, lo que lo convierte en un punto muy agradecido para mantas y complementos de invierno.
“El punto elástico en zig zag es reversible y se teje en solo 2 vueltas, ideal para puños, gorros y cuellos infinitos.”
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