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como hacer punto escondido, Manos tejiendo disminución invisible de crochet con ganchillo en amigurumi
manualidades ·#3644 ·Lectura 11 min. · Redactor: Laura Hernandez

¿Como hacer punto escondido?

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La disminución invisible de crochet se trabaja tomando SOLO la hebra delantera de ambos puntos, nunca las dos hebras completas. Este detalle es la clave de que el punto quede imperceptible.

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Punto escondido: la técnica que separa un acabado casero de uno profesional

El punto escondido, también llamado puntada invisible, cierre invisible o disminución invisible, es una técnica de acabado que se emplea en crochet, tejido a dos agujas y costura a mano. Su objetivo principal es que la unión, el cierre o la reducción de puntos no se aprecie a simple vista en la labor. Dominar esta técnica es uno de los detalles que más diferencia un trabajo casero de un acabado profesional.


Su uso es especialmente habitual en amigurumis, piezas redondas, posavasos, granny squares, prendas tejidas en circular y dobladillos de ropa, donde una terminación tradicional deja un desnivel, un hueco o una línea de puntadas claramente visible. Si alguna vez has tejido un muñeco y has visto asomarse el relleno por los huecos, sabes exactamente por qué esta técnica se ha vuelto tan popular entre tejedoras.


En crochet, la versión más conocida del punto escondido es la disminución invisible de punto bajo. A diferencia de la disminución clásica, que consiste en tejer dos puntos bajos juntos y que produce un punto visualmente más ancho con un pequeño hueco en la labor, la disminución invisible se trabaja tomando únicamente la hebra delantera de los puntos. Esto hace que la unión quede mucho más discreta, prieta y prácticamente imperceptible, sin alterar la textura del resto de la vuelta.


El procedimiento paso a paso es muy concreto. Primero, se inserta el ganchillo por la hebra delantera del punto en el que se va a comenzar la disminución. A continuación se inserta el ganchillo por la hebra delantera del punto siguiente, de modo que quedan en el gancho las dos hebras delanteras de ambos puntos. Después se hace una lazada y se pasa la hebra a través de esos dos bucles levantados, quedando dos bucles en el gancho. Por último se vuelve a echar hebra y se pasa la lana a través de los dos bucles que hay en el gancho, de forma idéntica a un punto bajo normal.


Existe una variante que algunas tejedoras prefieren: se introduce el ganchillo por la hebra delantera de los puntos implicados, se echa hebra y se saca la lana a través de todos los bucles que hay en el gancho de una sola vez, sin hacer el paso intermedio. El resultado es muy parecido y deja el tejido igualmente tupido, aunque el punto queda algo menos disimulado que con el método completo en dos pasos.


La principal ventaja de la disminución invisible es que sella muy bien el tejido y evita los agujeritos por los que suele asomarse el relleno de los amigurumis. Los huecos en el relleno no solo afean el producto final, sino que pueden hacer que la pieza pierda fibra y que el acabado sea menos seguro, algo especialmente importante cuando se tejen juguetes o artículos para bebé.


Antes de recurrir a la disminución invisible conviene comprobar que se está usando el número de ganchillo adecuado para el grosor del hilado. Una aguja demasiado grande abre la trama y favorece la aparición de huecos, incluso con la técnica correcta. También hay que tener en cuenta que el método tradicional de disminuir tejiendo dos puntos bajos juntos, y sobre todo el método de simplemente saltarse un punto, generan aberturas cada vez mayores en la labor.


La única pega que se señala a la disminución invisible es que resulta algo más complicada que las dos disminuciones más comunes al principio. Sin embargo, una vez asimilada la mecánica de tomar solo la hebra delantera, la mayoría de las tejedoras deja de usar la disminución clásica por la mejora estética que aporta. Cada tipo de disminución tiene su lugar: en algunos tejidos interesa más una y en otros conviene reservar la invisible para las zonas más visibles.


El otro gran uso del punto escondido en crochet es el cierre invisible de la última vuelta, que sustituye al punto deslizado o enano con el que se terminan habitualmente las piezas. Al cerrar con un punto deslizado se nota con claridad el punto de arranque porque queda un desnivel evidente en ese lugar, rompiendo la continuidad del círculo.


Para ejecutar el cierre invisible de ganchillo se busca dejar un único aro en el gancho. Se introduce el gancho en la puntada indicada, se echa hebra sobre el gancho y se pasa ese último aro, el de la hebra que se acaba de tomar, a través de todos los puntos que hay en el gancho. Al terminar debe quedar solamente un aro, sin el bulto ni el relieve que deja el punto deslizado convencional.


Este cierre es especialmente útil en piezas redondas que se tejen en espiral, como amigurumis, pompones, bolas, posavasos, tapas de tapetes y cualquier labor circular en punto bajo, porque es en esas piezas donde el desnivel del cierre se hace más evidente. También se aplica en granny squares y en piezas que después van a unirse con otras, ya que un borde liso facilita enormemente la costura final.


TécnicaUso principalVentaja clave
Disminución invisible crochetAmigurumis, piezas con rellenoEvita huecos de relleno
Cierre invisible crochetPiezas circulares, granny squaresSin desnivel en el cierre
Puntada invisible a dos agujasTraspasos, patrones de caladosPaso casi imperceptible
Costura invisible a manoDobladillos, bastillasSin línea visible por fuera

“En costura invisible a mano, la longitud óptima de puntada es de 0,5 a 1,5 cm y el hilo debe ser del mismo color exacto que la tela.”

Dato clave
como hacer punto escondido, Costura invisible de dobladillo a mano con aguja e hilo sobre tela azul
Imagen

Costura invisible de dobladillo a mano con aguja e hilo sobre tela azul

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Disminución invisible, cierre sin desnivel y puntada oculta paso a paso

En tejido a dos agujas la puntada invisible tiene una mecánica propia. Lo primero es comprobar si la puntada debe hacerse al derecho o al revés; si el patrón no indica nada, se asume que es al revés. Para hacerla al derecho se inserta la aguja derecha en la siguiente puntada de izquierda a derecha, como si se fuera a tejer, sin poner el hilo sobre la aguja, y se pasa simplemente la puntada de la aguja izquierda a la derecha. Este método es más visible.


Para hacerla al revés se inserta la aguja de derecha a izquierda, como en una puntada al revés, y se traslada la puntada de una aguja a la otra. Este método es casi invisible y es el que se usa por defecto en la mayoría de patrones. La diferencia entre ambas direcciones es sutil pero importante, sobre todo cuando la puntada cae en una zona muy visible del tejido.


Otra variable en la puntada invisible a dos agujas es la posición del hilo que no se está tejiendo. Por defecto el hilo se mantiene detrás, en la posición habitual de trabajo. Si se necesita la puntada invisible con el hilo por delante, se mueve el hilo para que quede entre las dos agujas y frente a la labor, se hace la puntada y después se devuelve el hilo a su posición trasera. Si el patrón no indica lo contrario, se asume que la puntada se hace con el hilo detrás.


En costura a mano, la puntada invisible se emplea sobre todo para coser bastillas y dobladillos sin que quede una línea de puntadas visible por dentro ni por fuera de la prenda. Se sujeta la bastilla con alfileres para coser en una línea recta y se hace un nudo al final del hilo. Después se desliza la aguja dentro del doblez y se tira a través del pliegue superior.


A partir de ahí, con la punta de la aguja se toman solo tres o cuatro hilos de la tela, justo por encima del doblez, sin sacar la aguja por la tela y volverla a entrar como en una costura tradicional. Así se evitan bultos y sobresalientes. Se vuelve a meter la aguja dentro del doblez, cerca del punto por donde salió, manteniéndola paralela al pliegue, se saca, se recogen unos pocos hilos de tela justo encima de esa salida y se repite el ciclo hasta terminar.


Al final se hace un nudo de forma que quede escondido dentro del doblez. Para que la costura invisible a mano quede realmente discreta, la longitud de puntada más eficaz es de medio centímetro a centímetro y medio, y conviene usar hilo del mismo color que la tela. Estos dos detalles, tamaño de puntada y color, marcan la diferencia entre una bastilla que se nota y una que desaparece por completo.


En crochet y en tejido, la clave común a todas las variantes es la misma: tomar solo las hebras necesarias, tensar igual que en un punto normal y evitar que el hilo de cierre o de unión sobresalga del plano de la labor. Con estas premisas el punto escondido desaparece a la vista y el proyecto adquiere un acabado limpio y profesional.


Un consejo práctico muy extendido entre tejedoras es practicar la disminución invisible en un trozo de muestra antes de aplicarla en una pieza grande. Tejer dos o tres vueltas en punto bajo, aplicar la disminución en cada vuelta y observar el resultado a contraluz permite ajustar la tensión del hilo. Si el punto queda flojo, se abre; si queda muy tenso, deforma la textura. El punto medio es aquel que, al estirar ligeramente la labor, no revela dónde está la disminución.


Para el cierre invisible de crochet, una trampa frecuente es contar mal los puntos de la última vuelta. Si se introduce el gancho en un punto que ya está cerrado, el aro final se multiplica y el desnivel aparece de todas formas. La recomendación es colocar un marcador en el primer punto de cada vuelta y cerrar siempre en el último punto marcado, no en el siguiente. Esto garantiza que el aro único que queda coincide con el cierre correcto.


En costura, conviene planchar la bastilla antes de coserla para que el doblez quede perfectamente marcado. Un doblez irregular hace que la aguja entre y salga en posiciones inestables, generando bultos visibles. Con el pliegue bien planchado, la aguja recorre un camino predecible dentro del doblez y los tres o cuatro hilos que se recogen quedan siempre a la misma altura, logrando una línea invisible y regular.

Conclusión:

¿como hacer punto escondido?

El punto escondido no es una técnica difícil, pero exige atención a detalles pequeños: la hebra delantera en crochet, la dirección de la aguja en dos agujas, los tres hilos de tela en costura. Una vez que el gesto se asienta en la memoria muscular, ya no se vuelve a usar la disminución clásica ni el punto deslizado. Y el siguiente amigurumi, el siguiente dobladillo, el siguiente granny square, tienen ese acabado limpio que hace que la pieza pase de 'hecha en casa' a 'hecha bien'.

Redacción: Laura Hernandez · Actualizado en: 09/10/2026
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