Cómo hacer punto tunecino a crochet: guía completa paso a paso
El punto tunecino, también conocido como crochet tunecino, ganchillo tunecino, punto afgano, punto de nudo o ganchillo de pastor, es una técnica fascinante que combina lo mejor del tejido de punto y el ganchillo tradicional. No es exactamente crochet, no es exactamente punto, está en ese punto intermedio donde las manos se sienten libres y el ritmo se vuelve adictivo.
La diferencia esencial con el crochet clásico es que el gancho mantiene varias puntadas montadas a la vez, del mismo modo que ocurre con las agujas de punto. Para alojar todas esas puntadas se emplea un ganchillo largo especial, o bien un gancho pequeño unido a un cable flexible, lo que da espacio suficiente a los puntos que se van acumulando durante la pasada de ida.
Lo que define a esta técnica es que cada fila se compone de dos partes claramente diferenciadas:
- Un «pase hacia adelante» o pasada de ida, donde se van recogiendo y montando los puntos sobre el gancho.
- Un «pase en reversa» o pasada de vuelta, donde esos puntos se van cerrando y descolgando del gancho.
Los patrones escritos suelen describir ambas pasadas como una sola fila, aunque existen distintas convenciones de escritura, así que conviene revisar siempre la leyenda antes de empezar. No es un detalle menor: muchas personas se pierden al inicio porque la forma de leer el patrón es ligeramente distinta a la del crochet normal.
El crochet tunecino es especialmente recomendable para principiantes. Resulta muy fácil de aprender, es más rápido de trabajar que el ganchillo normal y llega a ser el doble de rápido que el tejido a dos agujas. La técnica abarca una gama de aproximadamente 60 puntos tunecinos individuales que pueden combinarse de forma casi infinita para crear texturas muy variadas.
Las filas de punto tunecino tradicional presentan un aspecto de tejido de punto en el lado derecho y un lado revés de apariencia ondulada. El resultado es un tejido bastante denso, lo que lo hace ideal para prendas de abrigo, mantas y piezas con cuerpo.
Para comenzar se necesitan únicamente dos elementos:
- Un ganchillo tunecino adecuado al grosor del hilo y a la tensión de la puntada de cada persona.
- El hilo o lana elegida, de buena calidad, que no se deshilache con facilidad.
El primer paso es trabajar una cadena de base, igual que en el crochet normal. En ganchillo tunecino es imprescindible tejer además una fila de base completa compuesta por un pase de avance y un pase de retroceso; esta fila de base casi siempre permanece igual con independencia del tipo de punto tunecino que se vaya a emplear después.
Para una muestra de práctica se puede montar una cadeneta de 15 puntos, manteniendo una tensión floja pero sin llegar a distorsionar el borde de la tela. Una tensión demasiado apretada al principio hará que el trabajo se enrolle, así que mejor ser generosa con el hilo.
Comienza el pase hacia adelante insertando el gancho en la segunda cadena contando desde el gancho, se hace una lazada y se tira del lazo a través de la cadena hacia el gancho. De este modo quedan dos bucles en el gancho. Se repite exactamente la misma operación en la cadena siguiente, colocando un punto en el gancho por cada cadena, hasta haber trabajado la última cadena.
En ningún caso se trabaja en el nudo corredizo del extremo. Al terminar el pase de avance debe haber un bucle en el gancho por cada cadena inicial, es decir, con una cadena de 15 puntos deben quedar 15 bucles montados. Esos 15 bucles son la esencia de lo que hace especial a esta técnica.
“Cada fila se compone de dos pasadas (ida y vuelta) sin necesidad de girar la labor entre ellas.”
Dato clave