Cómo hacer punto tunecino paso a paso: guía completa para principiantes
El punto tunecino es una técnica de tejido que se sitúa a medio camino entre el crochet tradicional y el tejido de dos agujas. Conocido también como crochet afgano, ganchillo tunecino, punto afgano, punto de tonto o ganchillo de pastor, este último nombre surge de la creencia de que los pastores lo usaban para crear telas cálidas con la lana hilada de sus ovejas. Sus primeras publicaciones documentadas datan de 1800, así que estamos ante una técnica con más de dos siglos de historia a sus espaldas.
La característica esencial que lo separa del crochet normal es que cada vuelta se compone de dos pasadas: una pasada de ida, donde se recogen los puntos y se dejan todos sobre el gancho al mismo tiempo, y una pasada de vuelta, donde se van cerrando de a dos hasta que queda un único bucle. A diferencia del ganchillo habitual, en esta técnica nunca se gira la labor, se trabaja siempre mirando el lado derecho, avanzando de izquierda a derecha en ambas pasadas. Los patrones suelen escribir las dos pasadas como una sola fila, aunque existen distintas formas de anotarlo, así que conviene comprobar siempre la convención antes de empezar.
Para tejer punto tunecino necesitas un ganchillo tunecino o afgano, que es largo, recto y termina en un tope en el extremo, ya que debe sostener todos los puntos de la vuelta sin que se escapen. Un ganchillo normal solo sujeta un punto a la vez, así que no sirve para piezas grandes. También existen ganchillos pequeños montados sobre un cable, ideales para piezas anchas. Se recomienda elegir un ganchillo un poco más grueso del que usarías para ese mismo hilo en crochet normal, por ejemplo 5 mm en lugar de 4 mm para hilo de peso DK, porque el punto tunecino tiende a apretar y a enrollarse.
Además del ganchillo se necesita hilo o lana, preferiblemente de grosor medio y liso, en un color claro para poder ver bien los puntos mientras se aprende. Los hilos peludos o muy oscuros esconden las puntadas y confunden al principiante. Conviene tener también una aguja lanera para rematar al final y un marcador de puntos, que es opcional pero ayuda mucho en las primeras filas. Para aprender y para muestras pequeñas se puede usar un gancho normal sin problema; para piezas grandes es imprescindible el gancho especial.
El punto principal y el primero que conviene dominar es el punto tunecino simple o básico, abreviado como tss en inglés (Tunisian Simple Stitch) o p.b.t. en español, también conocido como punto afgano. Se empieza con una cadeneta del largo que se desee, exactamente igual que en crochet normal, con el número de puntos que necesite el proyecto. Para este punto en concreto no importa que el número sea par o impar, aunque otros puntos tunecinos exigen cadenas pares, impares o múltiplos de un número determinado. Para una muestra de práctica se puede montar una cadena de 15 puntos, manteniendo una tensión floja pero sin distorsionar el borde de la tela.
La primera pasada de la fila de base se trabaja así:
- Se salta la primera cadena y se introduce el ganchillo en la segunda cadena a partir del gancho.
- Se toma hebra (lazada) y se saca el bucle hacia el gancho, quedando dos bucles sobre él.
- Se repite la misma operación en cada cadena siguiente, colocando un punto en el gancho por cada cadena, sin cerrar nada.
- Hasta trabajar la última cadena, no se teje en el nudo corredizo.
La pasada de vuelta, llamada estándar o básica, se hace sin girar la labor. Se realiza una lazada y se cierra solo en el primer bucle del gancho, operación que en algunos patrones se denomina «ch1» porque equivale exactamente a hacer un punto de cadena. A continuación se hace lazada y se pasa el hilo a través de los siguientes dos bucles a la vez, repitiendo esta operación de a dos bucles hasta que queda un único bucle en el gancho. Ese bucle restante es el que formará el primer punto de la vuelta siguiente.
A partir de la segunda vuelta, en la pasada de ida no se clava el ganchillo en cadenas, sino en las barras o postes verticales que se formaron en la vuelta anterior. Se identifica la hebra vertical de lana, se salta la hebra del borde exterior, y se inserta el ganchillo de derecha a izquierda por delante de la siguiente barra vertical, de manera transversal, sin introducirlo hasta atrás. Se toma hebra y se saca, manteniendo el bucle en el ganchillo, y se repite en cada barra a lo largo de la fila.
El último punto de cada pasada de ida se teje con una variante llamada punto tunecino básico final (PTBF), que es idéntica al punto básico salvo que, en lugar de introducir el gancho por una sola hebra, se toman las dos hebras que hay en ese punto del borde exterior, es decir, la parte delantera y trasera del lazo. Esto crea un borde firme que refleja la apariencia del borde del otro lado del tejido. Casi todos los puntos de crochet tunecino tienen su versión final, igual al punto base pero tomando las dos hebras; se puede tejer un punto básico normal en el último punto, pero el acabado no queda igual de bonito.
La pasada de vuelta de la segunda vuelta y siguientes es idéntica a la de la primera: lazada y cierre del primer bucle, y después lazada y cierre de a dos bucles hasta dejar uno solo. Repitiendo estas dos pasadas se alcanza el alto deseado, y va apareciendo la cuadrícula tupida, parejita y casi de tela de telar que es tan característica del tunecino, con un derecho de aspecto tejido a dos agujas y un revés de aspecto ondulado.
“Se recomienda usar un ganchillo 1 mm más grueso que el habitual para ese hilo, porque el punto tunecino tiende a apretar y enrollarse.”
Dato clave