Punto de orillo a dos agujas: la técnica que define un tejido bien terminado
El punto de orillo es el primer detalle que separa un tejido casero de uno con acabado profesional. Si te has preguntado alguna vez por qué los bordes de una bufanda se enrollan, o por qué al coser dos piezas de un jersey los puntos nunca encajan, la respuesta casi siempre está en esa primera y última puntada de cada vuelta. En el tejido a dos agujas (tricot, punto palitos, punto dos agujas, como prefieras llamarlo), el orillo no es un adorno: es la estructura que mantiene la pieza plana, regular y cosible.
La regla básica es sorprendentemente simple: el primer punto de cada vuelta se pasa sin tejer (se desliza de una aguja a la otra como si fuera del derecho, sin enrollar la hebra alrededor) y el último punto se teje del derecho, da igual si esa pasada la estás haciendo en punto derecho, en revés, en calado o en cualquier otro dibujo. Con esos dos gestos, repetidos fila tras fila, aparece una cadeneta continua a cada lado de la labor que se ve limpia, compacta y profesional.
Ahora bien, hay un matiz que muchas tejedoras principiantes pasan por alto: en la primera pasada todos los puntos se tejen normalmente. El orillo no se activa hasta la segunda vuelta. Si montas 40 puntos, en la fila 1 los 40 se tejen como el punto principal pida; a partir de la fila 2, el punto 1 se desliza y el punto 40 se teje del derecho.
Existen variantes que producen resultados muy parecidos, y la mejor manera de elegir es probarlas un par de vueltas y quedarse con la que te resulte más cómoda. Entre las más habituales están:
- Orillo clásico: primer punto sin hacer (como si fuera del derecho), último punto del derecho.
- Orillo con punto derecho retorcido: el primer punto se desliza y el último se teje del derecho introduciendo la aguja por detrás del punto, dándole un giro que aprieta más el borde.
- Orillo con punto revés retorcido: el primer punto se desliza y el último se teje del revés con la aguja por detrás, repitiéndolo siempre, se esté en pasada de derecho o de revés.
- Orillo inverso (el que enseñan muchas profesoras): el primer punto se teje del revés, el resto de la vuelta como corresponda, y el último se pasa sin hacer del derecho. También genera cadeneta homogénea y funciona igual de bien para bordes a la vista o para piezas que van a coserse.
Una versión más robusta, especialmente útil cuando el tejido tiende a enrollarse, es el orillo de dos puntos por lado. En la hilera del derecho: se tejen los dos primeros puntos del derecho, se continúa con el punto principal y, al final, los dos últimos se pasan sin tejer picando cada uno como si fuera del revés (de atrás hacia adelante). En la hilera del revés: se tejen los dos primeros del revés, se sigue con el punto principal, y al llegar al borde se pasa la hebra hacia adelante como si se fuera a tejer del revés y se pasan los dos últimos puntos sin tejer, picando del revés. Al girar de nuevo se repite lo de la primera hilera.
Esa versión de dos puntos es un salvavidas para bufandas, chales y mantas, porque el borde queda con una terminación prolija que no se riza. También funciona como guía de costura: si haces coincidir los puntos orillo con los puntos orillo al unir dos piezas, la aguja lanera entra en un bucle perfectamente definido y la costura queda invisible.
Cuando el punto principal es reversible (punto santa Clara, musgo o bobo, donde todos los puntos son del derecho), es muy importante señalizar el lado derecho de la labor con una hebra de lana de otro color o con un marcador. Sin esa marca, al confeccionar los orillos de dos puntos puedes confundir el derecho y el revés del borde, y el acabado queda torcido.
Hay excepciones que conviene recordar: al cambiar de ovillo o al empezar la primera vuelta con un color nuevo, el primer punto sí se teje normalmente, no se desliza. En el punto arroz el orillo solo afecta al primer punto de cada vuelta y el último se teje como corresponda al dibujo. En el punto hebra y en puntos con calados, cada uno tiene su propia indicación, así que conviene consultar la ficha del punto antes de empezar.
Y un detalle que provoca más fallos de los que parece: la manera de pasar el hilo al girar la labor. El hilo siempre debe pasarse hacia atrás por entre las dos agujas, nunca por un lateral del tejido. Si se pasa por un lado, en punto jersey un borde queda con líneas horizontales extrañas y el otro bien; en punto musgo, donde todos los puntos son del derecho, los dos bordes quedan mal. El motivo es que el último punto tejido del derecho, al voltear la labor, queda con el hilo por delante y hay que llevarlo hacia atrás de forma correcta antes de tejer la siguiente pasada.
Al calcular puntos para un proyecto, los dos orillos deben incluirse en la suma total. Si un punto es múltiplo de 3 + 1, conviene añadir dos puntos más a los que se monten. Ante la duda sobre si un patrón ya incluye los orillos en su cuenta, la muestra de tensión es tu espacio de ensayo y error: monta la muestra, aplica el orillo y comprueba si el ancho coincide. Y ojo, no todos los puntos admiten orillo: el punto tubular, usado en dedillos de guantes, no lleva esta técnica.
“Al girar la labor, pasa siempre el hilo por entre las dos agujas hacia atrás, nunca por un lateral del tejido. Es el fallo más común que arruina los bordes.”
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