Punto Palestrina paso a paso: la guía definitiva para bordar en relieve
El punto de Palestrina es una de las puntadas más espectaculares del bordado tradicional hecho a mano. Consiste en una sucesión de gruesos nuditos alineados que forman una línea continua, con un relieve marcado y una textura compacta que se aprecia perfectamente incluso desde cierta distancia. Se trata de una puntada de superficie, lo que significa que se trabaja sobre la tela ya colocada sin necesidad de atravesarla en cada movimiento, y eso es precisamente lo que le otorga esa elevada tridimensionalidad tan característica.
Este estilo de bordado tiene su origen en la región italiana de Palestrina, de la que toma el nombre. Aparece documentado entre el Renacimiento y el Barroco, una época de enorme esplendor artístico en Italia. Las artesanas locales crearon diseños intrincados con nudos y lazos sutiles, y con el tiempo la técnica trascendió fronteras hasta convertirse en una de las más delicadas y valoradas de la artesanía textil. Sus motivos más recurrentes son florales, y es frecuente encontrarlo en labores de ajuar: mantelerías, colchas, cortinas, sábanas y toallas, combinado con gran acierto con el encaje de bolillos.
La puntada recibe también otros nombres según la región y la escuela de bordado. Te los resumo en esta tabla:
| Nombre | Origen / Uso |
|---|---|
| Punto coral atado | Escuela española |
| Punto doble nudo | Descripción técnica |
| Punto inglés antiguo | Tradición anglosajona |
| Punto Esmirna | Escuela oriental |
| Punto Twilling / Purl | Escuela nórdica |
| Nudo de Palestrina | Término general |
Todos designan la misma idea: una línea anudada en relieve formada a partir de un punto recto sobre el que se añaden dos pequeñas puntadas que cierran el nudo. Trabajar el nudo en dos movimientos es lo que produce ese efecto significativamente elevado que lo distingue de otros puntos más planos.
Para comenzar necesitas materiales sencillos y accesibles:
- Tela de bordado bien tensada, preferiblemente lino, algodón o percal de trama firme.
- Aguja de bordado del grosor adecuado para el hilo elegido (una aguja de punta redonda facilita pasar por debajo del punto sin pinchar la tela).
- Hilo de bordar: algodón perlé, mouliné, hilo de ganchillo fino, lana o seda según el efecto deseado. Los hilos de grosor medio a grueso son los más adecuados para que los nudos queden bien marcados.
- Bastidor o aro de bordado para mantener la tela firme durante toda la labor.
- Tijeras de bordar, papel de carbón o lápiz de tela para marcar la guía, y buena luz natural.
Conviene emplear un hilo firme y redondo, evitando hilos muy trenzados que se deshilachen al pasar por debajo del bucle. Para un efecto más llamativo puedes usar hilo metalizado, que aporta brillo y volumen extra a los nuditos. La aguja debe ser de punta roma o ligeramente afilada, nunca de costura estándar, porque en el Palestrina la aguja se cuela por debajo del hilo sin perforar la tela.
El primer paso práctico es marcar la línea sobre la tela. Puedes hacerlo con papel de carbón, lápiz de tela o un transferible de bordado, igual que se haría para una cadeneta. Esta guía previa es muy importante porque el punto de Palestrina se trabaja siguiendo un recorrido definido, y una línea bien marcada garantiza nudos uniformes y una trayectoria limpia, tanto en líneas rectas como en curvas suaves.
Con la aguja enhebrada y la tela montada en el bastidor, se realiza un nudo inicial en el extremo del hilo. Se introduce la aguja desde el reverso de la tela hacia el derecho, en el punto de inicio situado a la izquierda. A partir de ahí se trabaja habitualmente de izquierda a derecha, aunque también existe la variante clásica que se ejecuta de arriba a abajo, según el diseño que se vaya a bordar.
El nudo en sí se construye en tres pequeños movimientos encadenados:
- Movimiento 1: Clava la aguja un poco más adelante sobre la línea marcada y realiza un pequeño punto recto o diagonal de arriba hacia abajo, inclinado ligeramente hacia la derecha. Tira del hilo hasta que quede asentado sobre la tela. Esta puntada es la base y el anclaje del futuro nudo, por lo que debe quedar tensa y bien colocada sobre la línea.
- Movimiento 2: Tira del hilo por encima del punto recién hecho y pasa la aguja por debajo de ese mismo punto, de arriba a abajo, sin perforar la tela ni la propia puntada. Tira del hilo para tensarlo. Queda una lazada o bucle sosteniendo la base del nudo. Este es el movimiento clave que diferencia el Palestrina de un simple punto recto.
- Movimiento 3: Pasa la aguja por debajo de la puntada recta, manteniendo siempre la aguja por encima del hilo de trabajo, y hazla salir dentro del bucle. Al tirar del hilo a través del bucle, los dos puntos se aprietan uno contra otro y aparece el nudito en relieve característico.
Para continuar, avanza un poco más en la tela y repite el ciclo completo: pequeño punto diagonal, aguja por debajo sin pinchar la tela, aguja por debajo de la puntada recta saliendo dentro del bucle. Los pasos se repiten de forma encadenada hasta completar toda la línea del proyecto, procurando que todos los nudos tengan la misma medida y queden espaciados a gusto del bordador. La inclinación de los puntos está condicionada por la forma del diseño, lo que permite adaptar la puntada a líneas rectas, curvas, onduladas y bordes.
“Usa hilo de grosor medio a grueso (perlé nº6, mouliné doble o lana fina) para que los nuditos queden bien marcados en relieve.”
Dato clave