Punto de Ochos: Cómo Tejer Trenzas en Crochet y Dos Agujas
El punto de ochos, también llamado punto de trenzas o punto ocho, es uno de los motivos decorativos más valorados en el mundo del tejido. Su figura entrelazada, que recuerda al número ocho, aporta un volumen y un relieve que transforman por completo una prenda plana en algo con vida, con cuerpo, con textura. No es un punto que pase desapercibido, y por eso se ha convertido en el favorito de quienes quieren que su labor destaque sin recurrir a colores estridentes ni a patrones complicados de intarsia.
Tradicionalmente se ha asociado a la técnica de dos agujas, donde las trenzas cruzan con ayuda de una aguja auxiliar, pero lo que mucha gente desconoce es que este motivo es perfectamente reproducible en crochet o ganchillo, siguiendo una lógica de cruces de puntos en relieve. El resultado visual es muy similar al de los ochos clásicos de punto de media, con una trenza continua que avanza verticalmente por la labor.
Antes de lanzarse a tejer ochos a crochet conviene dominar una serie de puntos base que son imprescindibles. Los puntos altos forman la base del tejido, los puntos dobles o triples dan volumen extra, los puntos cruzados generan el movimiento del dibujo y, sobre todo, los puntos en relieve, tanto en relieve delantero como en relieve trasero. El relieve es la técnica que permite que unos puntos queden por delante de otros, y es la verdadera base sobre la que se construye la trenza. También es muy recomendable conocer los puntos cruzados por delante y por detrás, ya que el cruce es el movimiento que genera el dibujo del ocho.
En crochet, el montaje habitual para el motivo de ocho en relieve se realiza montando cadenetas en múltiplo de 8 más 2. Esta base garantiza que el motivo se repita de forma regular a lo largo de toda la labor y que los cruces caigan siempre en la misma posición, evitando que la trenza se deforme o se desplace. Es un detalle pequeño, pero fundamental: si la multiplicación no es correcta, el cruce se corre y la trenza pierde simetría.
La primera vuelta del motivo en relieve se comienza con tres cadenetas, que hacen las veces del primer punto alto. A continuación se teje un punto alto en el quinto punto contando desde el ganchillo y se continúa con un punto alto en cada punto hasta el final de la vuelta, tras lo cual se gira la labor. Esta vuelta sirve para asentar la base lisa sobre la que después se van a producir los cruces. Es una vuelta tranquila, casi un respiro antes de la acción.
La segunda vuelta es la primera en la que aparece el cruce. Se tejen tres cadenetas y un punto alto en el punto siguiente, y a partir de ahí se repite la secuencia: se salta un punto, se teje un punto alto en cada uno de los dos puntos siguientes, se teje un punto alto en el punto que se había saltado, se saltan dos puntos, se teje un punto alto en el punto siguiente y se tejen puntos altos en cada uno de los dos puntos saltados trabajando por detrás del punto anterior. La secuencia se repite de asterisco a asterisco hasta el final de la vuelta y se gira.
La tercera vuelta introduce ya los puntos en relieve propiamente dichos. Se tejen tres cadenetas y un punto alto en el punto siguiente, se saltan dos puntos y se teje un punto alto en relieve por detrás en el punto siguiente. Después se tejen puntos altos en cada uno de los puntos saltados, colocándolos por delante del punto alto anterior, se salta un punto, se teje un punto alto en cada uno de los dos puntos siguientes, un punto alto en relieve por detrás en el punto saltado y un punto alto en cada uno de los dos puntos siguientes. Se repite hasta el final y se gira.
La cuarta vuelta trabaja con el relieve por delante. Se tejen tres cadenetas y un punto alto en el punto siguiente, se salta el punto siguiente, se teje un punto alto en cada uno de los dos puntos siguientes y un punto alto en relieve por delante en el punto saltado. A continuación se saltan dos puntos, se teje un punto alto en relieve por delante en el punto siguiente y se tejen puntos altos en cada uno de los puntos saltados, por delante del punto en relieve. Se termina con un punto alto en cada uno de los dos puntos siguientes y se repite la secuencia hasta el final.
A partir de ahí, la mecánica es sencilla: se repiten la tercera y la cuarta vuelta de forma alternada hasta alcanzar la longitud de tejido deseada y se remata la labor con una vuelta de puntos bajos. El resultado es una trenza continua que avanza verticalmente por la labor con un aspecto muy similar al de los ochos clásicos de punto de media. Con práctica, el ritmo se vuelve casi automático.
Para tejer trenzas u ochos a crochet es fundamental decidir de antemano dónde se va a situar el motivo y de qué forma se quiere tejer, repartiendo bien los puntos antes de empezar. Hay que tener en cuenta que este tejido no es reversible, de modo que las trenzas solo se ven bien por la cara delantera del proyecto, lo que condiciona su uso en prendas y complementos.
Un principio básico es que los puntos que forman parte de la trenza deben ser más altos que los de la base del proyecto. Si la base se teje en punto alto, la trenza se trabajará en punto alto doble, punto triple u otro punto más alto, en función del punto de base y del número de puntos que forme la trenza. Esta mayor altura es la que permite que el cruce se vea nítido y con relieve, sin que se aplaste contra la trama.
Los puntos de la trenza se tejen siempre con relieve delantero en la cara delantera del proyecto. Esto significa que en las vueltas del derecho se trabajan en relieve delantero y en las vueltas del revés en relieve trasero, respetando en todo momento el orden de los puntos, que al estar cruzados resulta algo más complicado de localizar con la aguja. Aquí es donde muchos principiantes se frustran al principio, pero con dos o tres muestras el ojo se acostumbra y la mano reconoce la posición de cada punto.
“El punto de ochos en crochet NO es reversible; solo se ve por la cara delantera. En dos agujas existe versión reversible cada 10 vueltas.”
Dato clave