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como hacer punto orillo a dos agujas, Manos tejiendo punto de orillo a dos agujas con lana terracota y marcador amarillo
manualidades ·#3736 ·Lectura 11 min. · Redactor: Laura Hernandez

¿Como hacer punto orillo a dos agujas?

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El punto de orillo son SIEMPRE dos puntos: uno al inicio y otro al final de cada vuelta. La primera fila se teje normal.

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Punto de orillo a dos agujas: la técnica que transforma tus bordes

El punto de orillo es una de las técnicas más básicas y, al mismo tiempo, más importantes del tejido a dos agujas. Consiste en trabajar de forma especial el primer y el último punto de cada fila o vuelta, esos puntos que quedan al final y al principio de cada pasada y que forman los bordes laterales de tu labor. Aunque se habla de él en singular, en realidad siempre son dos puntos: uno al inicio y otro al final, con la única excepción de la primera fila, donde todos se tejen de manera normal.

La importancia de estos puntos es enorme. Si los orillos quedan mal hechos, el borde del tejido resultará irregular, con argollas poco favorecedoras y una terminación descuidada. Y algo que a muchas tejedoras les da verdadero respeto es la costura: si los orillos no están bien ejecutados, unir dos piezas de una prenda se convierte en un dolor de cabeza. Por eso el punto de orillo es considerado el mejor aliado tanto para quien empieza como para quien ya lleva años tejiendo.

Los beneficios de acostumbrarse a usarlo son varios y muy concretos. Los bordes resultan siempre más homogéneos, se evitan argollas poco estéticas, las prendas no se lían ni se enrollan sobre sí mismas con tanta facilidad, y se consigue una guía fiel para coser las piezas. Saber distinguir el punto orillo de un lado y del otro de la pieza ayuda a que la unión quede perfecta, sin desajustes.

La forma más habitual y sencilla de ejecutarlo es pasar el primer punto sin hacer, como si fuera del derecho, y tejer el último punto del derecho. Esto se aplica sin importar si estás tejiendo una vuelta del derecho o del revés. Es la versión que aparece en la mayoría de diseños y tutoriales, y una vez que se coge práctica sale casi de manera automática, sin pensar.

Pero existen más variantes. Una segunda versión es el punto orillo con punto derecho retorcido, donde la diferencia está en cómo se cogen el primer y el último punto: se introduce la aguja de manera diferente a la habitual, pasando el primero sin hacer y tejiendo el último retorcido. Una tercera versión es el punto orillo con punto revés retorcido, que afecta al primer y último punto de cada vuelta, se teje del revés introduciendo la aguja de forma distinta, repitiéndolo siempre, se esté tejiendo en punto derecho o en punto revés.

Los bordes que se obtienen con cualquiera de estos tipos son muy similares. A la hora de habituarse, lo más importante es elegir la manera con la que cada tejedora se sienta más cómoda y mantenerla siempre. Lo esencial es la constancia: tejer el orillo en todas las vueltas y no olvidarlo, porque una sola vuelta sin orillo puede deslucir todo el borde de la labor.

Para tejer orillos prolijos que no se enrollen, una técnica muy extendida es considerar los dos primeros puntos y los dos últimos de la labor como parte del punto de orillo, añadiéndolos a la muestra principal. Por ejemplo, sobre una muestra tejida en punto santa Clara (punto musgo o punto bobo, que se teje siempre del derecho), el punto de orillo se teje en punto jersey, prestando atención tanto al iniciar como al llegar al final de la hilera.

En esa técnica de dos puntos por lado, la primera hilera se comienza tejiendo los dos primeros puntos en punto jersey, se sigue tejiendo en punto derecho toda la fila y, al llegar al final, se dejan los dos últimos puntos sin tejer, picando el punto como si fuera punto revés. Es muy importante señalizar el lado derecho del tejido con una hebra de lana de otro color o un marcador, sobre todo cuando el punto principal es reversible, para confeccionar correctamente el derecho y el revés de los orillos.

Al girar el tejido para la segunda hilera, se tejen los dos puntos del orillo en punto revés, porque en el lado revés del jersey corresponde tejer así. Se pasa la hebra hacia atrás y se sigue tejiendo en punto derecho (punto santa Clara). Al llegar al borde se vuelve a hacer el punto jersey: se pasa la hebra hacia adelante como si se fuera a tejer en punto revés y se pasan los dos puntos finales sin tejer, picando como del revés. En la tercera hilera, que corresponde al lado derecho, se repite lo hecho en la primera.

Cuando se teje una prenda en punto jersey, los orillos son más fáciles de reconocer y no hace falta marcar el derecho del revés. Se empieza tejiendo los dos puntos del orillo en punto derecho, se sigue toda la hilera en punto derecho y, al final, se pasan dos puntos sin tejer, picando de atrás hacia adelante cada punto. Al girar para la hilera del revés se tejen los dos primeros puntos en revés y el resto igual, dejando en el borde los dos últimos puntos sin tejer.

Los orillos tejidos en jersey sobre una muestra de jersey quedan bien marcados, el tejido no se enrolla y la terminación es prolija, ideal para bordes de bufandas y prendas, tanto como vista directa como para dejar las piezas listas para coser más adelante. Es una combinación muy versátil que funciona en casi cualquier proyecto.

Un detalle crucial que muchas explicaciones pasan por alto es la manera en que se pasa el hilo hacia atrás al cambiar de vuelta. El hilo siempre debe pasarse hacia atrás por entre las dos agujas, y no por un lado del tejido. Si se pasa por un lado, en el punto jersey uno de los bordes queda con líneas horizontales y el otro queda bien, y en punto musgo o santa Clara, donde todos los puntos son del derecho, los dos bordes quedarán mal.

“Al cambiar de vuelta, el hilo debe pasar SIEMPRE hacia atrás por entre las dos agujas, nunca por un lado del tejido.”

Dato clave
como hacer punto orillo a dos agujas, Muestra tejida en punto musgo con bordes de punto orillo en azul marino sobre mesa de madera
Imagen

Muestra tejida en punto musgo con bordes de punto orillo en azul marino sobre mesa de madera

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Métodos, variantes y trucos para unos bordes profesionales

La forma de pasar el hilo es tan importante como los propios puntos, así que conviene interiorizar este gesto desde el principio para no arrastrar problemas a lo largo de toda la pieza. Un orillo bien hecho con el hilo mal pasado se nota en el acabado final y no hay forma fácil de disimularlo después.

El punto de orillo también tiene sus excepciones y particularidades según el punto que se teja. Cuando se cambia de ovillo o se teje en varios colores, en la primera vuelta del color nuevo el primer punto sí se teje, no se pasa sin hacer. En el punto de arroz el punto de orillo solo se hace en el primer punto de cada vuelta, y el último se teje como corresponda, del revés o del derecho según toque. Cada punto tiene su funcionamiento propio, por lo que conviene consultar las indicaciones de cada técnica antes de empezar.

Para calcular los puntos de un proyecto hay que contar los orillos dentro de la suma total. Si un punto es múltiplo de 3 más 1, por ejemplo, se montan dos puntos adicionales que serán los orillos, el primero y el último de cada vuelta, de manera independiente o en conjunto con los del patrón. Si el patrón no lo aclara, la muestra de tensión ayuda a averiguar si el orillo está incluido en la cuenta; si se teje por cuenta propia, lo ideal es hacer los cálculos del punto base y después añadir los dos orillos a la suma total.

Al coser dos piezas, el punto de orillo sirve de guía directa. Se hacen coincidir las dos piezas colocando los puntos orillo con los puntos orillo y los puntos normales con los puntos normales, y se pasa la aguja lanera entre ellos con el típico movimiento de bucle de costura. Es una técnica de unión limpia que deja una costura casi invisible si los bordes están bien hechos.

Para mejorar la tensión del primer y último punto, que a muchos les queda muy flojo o muy grande, hay varios consejos prácticos:

  • En la primera vuelta no estirar demasiado el primer punto y tejer el último retorcido
  • En todas las vueltas no estirar el primer punto y dar un ligero tirón a la hebra que viene del ovillo
  • No estirar demasiado el último punto en cada vuelta
  • Si la tensión sigue sin controlarse, tejer el último punto retorcido en todas las vueltas


Con práctica, el punto de orillo sale solo y se convierte en un gran aliado para que los bordes de bufandas, prendas y costuras queden profesionales. No es una técnica complicada, es una cuestión de hábito. Las primeras vueltas parecen incómodas, pero en pocos días el gesto se vuelve automático y los resultados se notan al instante.

Para quien empieza con dos agujas, lo mejor es practicar con una muestra pequeña de punto jersey o punto santa Clara, haciendo los orillos durante varias filas hasta que la mano memorice el movimiento. Una muestra de 20 puntos por 30 filas es suficiente para ver la diferencia entre un tejido con orillo y uno sin él.

Si tejes en punto reversible, como punto arroz, punto de calado o punto de doble cara, el marcador de lado derecho se vuelve imprescindible. Sin él, es muy fácil tejer el orillo al revés en algunas vueltas y descolocar todo el borde. Un simple clip de papel o una hebra de lana de color contrastante resuelven el problema sin complicar nada.

La constancia es la clave final. Tejer el punto de orillo en todas las vueltas, sin excepciones salvo las propias del punto base, hace que el borde crezca recto, uniforme y limpio. Un solo olvido a mitad del proyecto se nota, sobre todo cuando la pieza está en punto liso donde el contraste es muy evidente.

El punto de orillo a dos agujas no requiere materiales especiales ni herramientas adicionales. Solo necesitas tus agujas, tu lana y la decisión de hacerlo en cada fila. Es una de esas pequeñas técnicas que elevan la calidad de un proyecto sin añadir complejidad, y una vez dominada, se nota la diferencia en cada pieza que tejas.

Conclusión:

¿como hacer punto orillo a dos agujas?

Al final, el punto de orillo a dos agujas es de esas cosas que una vez las interiorizas, no concibes tejer sin ellas. No hace falta ser experta, solo hace falta querer que los bordes queden bonitos y que coser dos piezas no sea un sufrimiento. Empieza con una bufanda sencilla en punto musgo, aplica el orillo en cada vuelta sin pensar demasiado al principio, y en pocos días tus bordes van a parecer de otra tejedora. Eso es todo lo que hace falta.

Fuentes: 1º Patronesgratisdetejido.com, 2º Pearlknitter.com, 3º Tejiendotodotejidos.blogspot.com, 4º Soywoolly.com
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Redacción: Laura Hernandez · Actualizado en: 09/10/2026
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