Punto de orillo a dos agujas: la técnica que transforma tus bordes
El punto de orillo es una de las técnicas más básicas y, al mismo tiempo, más importantes del tejido a dos agujas. Consiste en trabajar de forma especial el primer y el último punto de cada fila o vuelta, esos puntos que quedan al final y al principio de cada pasada y que forman los bordes laterales de tu labor. Aunque se habla de él en singular, en realidad siempre son dos puntos: uno al inicio y otro al final, con la única excepción de la primera fila, donde todos se tejen de manera normal.
La importancia de estos puntos es enorme. Si los orillos quedan mal hechos, el borde del tejido resultará irregular, con argollas poco favorecedoras y una terminación descuidada. Y algo que a muchas tejedoras les da verdadero respeto es la costura: si los orillos no están bien ejecutados, unir dos piezas de una prenda se convierte en un dolor de cabeza. Por eso el punto de orillo es considerado el mejor aliado tanto para quien empieza como para quien ya lleva años tejiendo.
Los beneficios de acostumbrarse a usarlo son varios y muy concretos. Los bordes resultan siempre más homogéneos, se evitan argollas poco estéticas, las prendas no se lían ni se enrollan sobre sí mismas con tanta facilidad, y se consigue una guía fiel para coser las piezas. Saber distinguir el punto orillo de un lado y del otro de la pieza ayuda a que la unión quede perfecta, sin desajustes.
La forma más habitual y sencilla de ejecutarlo es pasar el primer punto sin hacer, como si fuera del derecho, y tejer el último punto del derecho. Esto se aplica sin importar si estás tejiendo una vuelta del derecho o del revés. Es la versión que aparece en la mayoría de diseños y tutoriales, y una vez que se coge práctica sale casi de manera automática, sin pensar.
Pero existen más variantes. Una segunda versión es el punto orillo con punto derecho retorcido, donde la diferencia está en cómo se cogen el primer y el último punto: se introduce la aguja de manera diferente a la habitual, pasando el primero sin hacer y tejiendo el último retorcido. Una tercera versión es el punto orillo con punto revés retorcido, que afecta al primer y último punto de cada vuelta, se teje del revés introduciendo la aguja de forma distinta, repitiéndolo siempre, se esté tejiendo en punto derecho o en punto revés.
Los bordes que se obtienen con cualquiera de estos tipos son muy similares. A la hora de habituarse, lo más importante es elegir la manera con la que cada tejedora se sienta más cómoda y mantenerla siempre. Lo esencial es la constancia: tejer el orillo en todas las vueltas y no olvidarlo, porque una sola vuelta sin orillo puede deslucir todo el borde de la labor.
Para tejer orillos prolijos que no se enrollen, una técnica muy extendida es considerar los dos primeros puntos y los dos últimos de la labor como parte del punto de orillo, añadiéndolos a la muestra principal. Por ejemplo, sobre una muestra tejida en punto santa Clara (punto musgo o punto bobo, que se teje siempre del derecho), el punto de orillo se teje en punto jersey, prestando atención tanto al iniciar como al llegar al final de la hilera.
En esa técnica de dos puntos por lado, la primera hilera se comienza tejiendo los dos primeros puntos en punto jersey, se sigue tejiendo en punto derecho toda la fila y, al llegar al final, se dejan los dos últimos puntos sin tejer, picando el punto como si fuera punto revés. Es muy importante señalizar el lado derecho del tejido con una hebra de lana de otro color o un marcador, sobre todo cuando el punto principal es reversible, para confeccionar correctamente el derecho y el revés de los orillos.
Al girar el tejido para la segunda hilera, se tejen los dos puntos del orillo en punto revés, porque en el lado revés del jersey corresponde tejer así. Se pasa la hebra hacia atrás y se sigue tejiendo en punto derecho (punto santa Clara). Al llegar al borde se vuelve a hacer el punto jersey: se pasa la hebra hacia adelante como si se fuera a tejer en punto revés y se pasan los dos puntos finales sin tejer, picando como del revés. En la tercera hilera, que corresponde al lado derecho, se repite lo hecho en la primera.
Cuando se teje una prenda en punto jersey, los orillos son más fáciles de reconocer y no hace falta marcar el derecho del revés. Se empieza tejiendo los dos puntos del orillo en punto derecho, se sigue toda la hilera en punto derecho y, al final, se pasan dos puntos sin tejer, picando de atrás hacia adelante cada punto. Al girar para la hilera del revés se tejen los dos primeros puntos en revés y el resto igual, dejando en el borde los dos últimos puntos sin tejer.
Los orillos tejidos en jersey sobre una muestra de jersey quedan bien marcados, el tejido no se enrolla y la terminación es prolija, ideal para bordes de bufandas y prendas, tanto como vista directa como para dejar las piezas listas para coser más adelante. Es una combinación muy versátil que funciona en casi cualquier proyecto.
Un detalle crucial que muchas explicaciones pasan por alto es la manera en que se pasa el hilo hacia atrás al cambiar de vuelta. El hilo siempre debe pasarse hacia atrás por entre las dos agujas, y no por un lado del tejido. Si se pasa por un lado, en el punto jersey uno de los bordes queda con líneas horizontales y el otro queda bien, y en punto musgo o santa Clara, donde todos los puntos son del derecho, los dos bordes quedarán mal.
“Al cambiar de vuelta, el hilo debe pasar SIEMPRE hacia atrás por entre las dos agujas, nunca por un lado del tejido.”
Dato clave