Cómo Hacer el Punto Garbanzo a Dos Agujas: Guía de Tejido Paso a Paso
El punto garbanzo es uno de los puntos fantasía más apreciados dentro del tejido a dos agujas, tanto por su aspecto como por la comodidad de su ejecución. Su nombre proviene de la textura que produce en la labor, una superficie salpicada de pequeñas bolitas o relieve que recuerdan a unos garbanzos. Es un punto que aporta volumen, cuerpo y calidez al tejido, por lo que resulta especialmente adecuado para prendas de abrigo como bufandas, gorros, cuellos, chaquetas, suéteres, mantas, colchas, chales, fulares, bolsos e incluso ropa de bebé.
Para tejerlo solo se necesitan dos agujas y lana de la calidad y grosor que se prefiera; no hace falta aguja auxiliar ni materiales especiales. Los puntos que se emplean son los dos puntos básicos del tejido a dos agujas, el punto derecho y el punto revés, a los que se añaden dos maniobras sencillas: tejer varios puntos juntos y tejer varios puntos dentro de un mismo punto. Con esto queda resuelto todo el repertorio técnico del punto garbanzo.
El punto garbanzo clásico se compone de cuatro vueltas que se repiten de forma continua. Antes de empezar hay que montar un número de puntos que sea múltiplo de 4 más 2, siendo los dos puntos adicionales los puntos de orillo o de borde, uno al principio de cada vuelta y otro al final. En la práctica esto significa montar una cantidad divisible entre cuatro, por ejemplo 4, 8, 12, 16, 20, 24, y sumar después dos puntos, quedando 6, 10, 14, 18, 22 o 26 puntos totales.
Si se desea un borde más ancho pueden añadirse puntos de orillo extra sin problema. Es una regla sencilla que conviene memorizar para no perderse al montar los puntos iniciales.
Vuelta 1 – Fondo liso: Se teje enteramente del revés, dejando aparte el punto de orillo del principio y el del final. Es una vuelta de descanso que forma el fondo liso sobre el que después asoman las bolitas, y conviene mantener una tensión regular para que el relieve quede uniforme.
Vuelta 2 – Formación del dibujo: Esta es la vuelta que crea el garbanzo. Se empieza con el punto de orillo y a continuación se repite toda la vuelta el siguiente grupo: tejer tres puntos del revés juntos, y en el punto siguiente tejer tres puntos que salen del mismo punto, en este orden un punto derecho, un punto revés y un punto derecho, sin sacar el punto de la aguja hasta haber completado los tres, de modo que un punto se convierte en tres. Al terminar la vuelta se cierra con el punto de orillo. Esta vuelta parece complicada en la lectura, pero en cuanto se ejecuta un par de veces sale sola.
Vuelta 3 – Asentamiento: Vuelve a ser toda del revés, igual que la primera, con sus dos puntos de orillo. Sirve para asentar el relieve recién formado y para que las bolitas queden bien definidas.
Vuelta 4 – Inversión del orden: Es prácticamente idéntica a la segunda, solo que cambia el orden de los elementos: primero se tejen los tres puntos que salen del mismo punto (derecho, revés y derecho en el mismo punto) y después se tejen tres puntos del revés juntos. Se repite el grupo de asterisco a asterisco por toda la vuelta y se remata con el punto de orillo. Este desplazamiento es lo que hace que los garbanzos queden escalonados y no alineados en columnas perfectas.
Para continuar la labor basta con repetir las vueltas de la primera a la cuarta tantas veces como se necesite hasta alcanzar la largura deseada. Cada bloque de cuatro vueltas produce una hilera completa de dibujos, por lo que es fácil contar los motivos terminados y llevar el control del patrón.
Para conseguir un buen resultado se recomienda tejer siempre una muestra antes de empezar la prenda, con la lana y las agujas definitivas, y observar la muestra a la luz lateral para comprobar que el relieve queda regular. Es aconsejable no apretar en exceso las vueltas en las que se tejen tres puntos juntos, ya que una tensión demasiado firme aplasta las bolitas y endurece la labor. Al cerrar los puntos conviene hacerlo de forma elástica, con un cierre blando, para que el borde no se coma el volumen del dibujo, y al bloquear la pieza evitar plancharla, limitándose a extenderla y dejarla secar para preservar el relieve.
“Solo necesitas dos agujas, lana y los puntos derecho/revés: no hace falta aguja auxiliar ni materiales especiales.”
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