Cómo hacer punto burbuja en crochet: guía completa para crear relieve y volumen
El punto burbuja en crochet, también llamado punto bobble, punto bola o punto Elizabeth en variantes anglosajonas, es una de las técnicas de ganchillo más gratificantes para dar textura y relieve a cualquier labor. Su efecto es un bulto suave, redondeado y tridimensional que sobresale de la superficie del tejido, y se construye a partir de varios puntos altos sin terminar, todos tejidos dentro del mismo punto base, que luego se cierran juntos con una sola lazada.
Lo primero que hay que saber es que este punto es totalmente apto para principiantes. Solo necesitas dominar cuatro técnicas básicas: el nudo deslizado, la cadeneta, el punto bajo (single crochet) y el punto alto (double crochet). No requiere conocimientos avanzados, y una vez que comprendes la mecánica de acumular bucles en la aguja, su repetición resulta casi automática. Los materiales también son sencillos: un hilo o lana del grosor deseado y un gancho adecuado; para lana fina tipo sport de algodón se emplean agujas de unos 2,5 mm, aunque lo habitual es seguir el gancho que indique tu patrón para respetar la muestra de tensión.
La versión clásica del punto burbuja se teje a partir de cinco puntos altos sin terminar en el mismo punto base. El procedimiento es el siguiente: haces una lazada y pasas la aguja por el siguiente punto; haces otra lazada y pasas la hebra por el punto que acabas de atravesar, quedando tres bucles en la aguja. Después haces una lazada nueva y pasas el hilo por los dos bucles, de forma que quedan dos. Esa secuencia de dos pasos se repite cuatro veces más, siempre pasando el hilo por el mismo punto base, hasta acumular seis bucles en la aguja.
A continuación haces una lazada y pasas el hilo por los seis bucles a la vez, cerrando el grupo. En teoría, con ese gesto el punto burbuja queda terminado. Pero hay un detalle clave que a menudo asusta a quien lo teje por primera vez: la burbuja sale por el lado trasero de la pieza y solo se vuelve realmente visible después de tejer el siguiente punto bajo en el punto siguiente. El relieve aparece al continuar tejiendo, no en el instante del cierre.
El tamaño y el volumen del punto burbuja son totalmente ajustables. Repetir la secuencia de lazada e inserción más de cinco veces produce una burbuja más gruesa y voluminosa; repetirla menos veces da una burbuja más plana y discreta. Los patrones escritos suelen indicar explícitamente cuántas veces hay que repetir la operación. Es habitual encontrar versiones de tres, cuatro o cinco puntos altos incompletos.
La notación típica en patrones es: [lazada, inserta el gancho en el punto especificado, tira del bucle, lazada, tira a través de los 2 bucles en el gancho] repetido tres veces, lazada, tira a través de todos los 4 bucles en el gancho, y una cadeneta de cierre.
La longitud del punto que se teje después de la burbuja también influye en el resultado. Cuanto más largo sea el punto empleado a continuación, más plano quedará el punto burbuja; cuanto más corto sea, más sobresaldrá el relieve. Esta relación permite afinar el aspecto final de la labor sin cambiar la técnica base, solo variando el punto de cierre y el punto que le sigue.
El punto burbuja se puede trabajar en hileras (filas planas), en espiral o en vueltas unidas, lo que lo hace válido tanto para tejido plano como para amigurumi. En piezas planas se teje sobre una base de puntos bajos o puntos altos; en amigurumi se trabaja en redondo. Ahí conviene recordar que, al tejer en espiral o en vueltas unidas, el gancho se introduce en la cadeneta de la vuelta anterior para formar la burbuja, mientras que en hileras se introduce a través de la propia burbuja de la vuelta previa.
Para practicar, se recomienda empezar con un pequeño cuadrado de muestra: montar unas 10 cadenetas, girar la labor, tejer una fila de puntos bajos, girar de nuevo y comenzar la primera fila de burbujas. Así compruebas la tensión, el tamaño del relieve y el aspecto del dibujo antes de lanzarte a un proyecto grande.
La experiencia de quien enseña este punto es que, tras completar una sola vuelta, el mecanismo se interioriza tan rápido que apenas hace falta volver a mirar las instrucciones. Es un punto que se memoriza con la repetición y resulta muy satisfactorio porque el resultado es visible de inmediato.
“Se teje con 5 puntos altos sin terminar en un mismo punto, cerrados con una lazada que pasa por los 6 bucles acumulados”
Dato clave