Cómo hacer punto garbanzo a crochet: la guía completa para lograr un relieve perfecto
El punto garbanzo es una de las técnicas de crochet más gratificantes que existen, porque con una sola repetición de lazadas se consigue un relieve voluminoso que transforma cualquier pieza plana en un tejido con vida propia. No es un punto de fantasía imposible: si dominas la lazada alta, ya tienes el 90 por ciento del trabajo hecho. El resto es práctica y tensión.
Aunque a primera vista parece complejo, lo que hace el garbanzo es simple: se tejen varias lazadas altas dentro del mismo punto base y se cierran todas juntas, creando una bolita que sobresale del tejido. Esa bolita, pegada a otras bolitas vecinas o separada por puntos bajos, genera una textura en relieve que recuerda a un garbanzo, de ahí su nombre. También se conoce como punto puff, punto avellana, punto bodoque, punto piña y, en inglés, bobble stitch.
El acabado es muy sorprendente. El garbanzo crea bolitas pegadas unas con otras o con separación, según cómo se distribuyan en la vuelta. Su apariencia es más definida y menos esponjosa que el punto puff clásico, asemejándose a un pequeño bulto redondo. Añade volumen al tejido sin perder estructura, y eso lo hace ideal para patrones llamativos.
Los proyectos donde este punto rinde mejor son muy variados: mantas, bufandas, gorros, cojines, cuellos, chales, suéteres, prendas infantiles, juguetes, amigurumis, bolsos y fundas decorativas. Su esponjosidad lo convierte en un candidato excelente para prendas de invierno, y al ser un punto rápido, verás el progreso avanzar vuelta tras vuelta con satisfacción.
Para empezar necesitas pocos materiales, y conviene elegirlos bien: hilo o lana con cuerpo (las lanas suaves y voluminosas lucen el relieve mucho mejor que un hilo fino y plano), un ganchillo acorde al grosor del hilo, ni muy apretado ni muy flojo, tijeras, una aguja lanera para rematar hilos y, opcionalmente, marcadores si alternas garbanzos con otros puntos. El punto queda genial en lanas de entre 3,5 mm y 8 mm.
El método básico arranca tejiendo una primera fila: una tira de cadenetas en número par y una segunda vuelta de puntos altos o medios puntos según el patrón. En la fila de los garbanzos se introduce la aguja en el punto base, se echa hebra y se saca una lazada alta, quedando tres bucles en la aguja. Este paso se repite tantas veces como puntos quiera el garbanzo: para un garbanzo de 4 medios altos, repites 4 veces y alcanzas 9 bucles.
Una variante con puntos altos funciona así: levantas tres puntos cadena, empiezas el punto alto o vareta en la cuarta cadena, haces otro punto alto en ese mismo punto, y un tercero más en el mismo sitio. Cierras el grupo de varetas cargando hebra, unes con punto deslizado y haces una cadena. Los garbanzos se tejen muy juntos o separados por un punto bajo entre ellos.
El cierre es la clave del éxito. Se echa hebra una última vez y se pasa por todas las lazadas de una sola vez, formando la bolita. Después se vuelve a echar hebra y se saca a través del bucle restante en la aguja. Conviene hacer una cadeneta de cierre que traba el puff, manteniéndolo firme y parejo, evitando que se afloje con el uso. En la versión con puntos altos, tras cerrarlos juntos, un punto bajo en el siguiente punto base hace que los puntos se encojan y dé la forma abultada.
El número de puntos medio altos que forman el garbanzo es libre: 3, 4 o 5 son lo habitual, y esa elección define el tamaño de la bolita. Más puntos, bolita más grande; menos puntos, relieve más sutil. Puedes jugar con esa variable para crear texturas graduales dentro de una misma pieza.
Para que el relieve "respire", se teje uno o más puntos bajos entre garbanzo y garbanzo. Si solo quieres resaltar algunas zonas del tejido, eliges los puntos exactos de la vuelta donde colocar cada garbanzo; si prefieres todo el patrón en garbanzos, repites el punto en toda la vuelta. El punto se repite a lo largo del proyecto hasta alcanzar el tamaño deseado.
La práctica en una muestra es la mejor inversión antes de lanzarte a una manta, un gorro o un cuello. Tejer una pieza pequeña de 10x10 cm donde los garbanzos salgan parejos te da la seguridad necesaria para pasar a un proyecto grande sin sorpresas.
El punto garbanzo no se limita al crochet: también se teje a dos agujas, en recto y en redondo. En recto se monta un número de puntos múltiplo de 4 más 2; en la cuarta vuelta se teje *1 aumento (revés, derecho, revés) y 3 puntos juntos al derecho*, repitiendo de asterisco a asterisco. Ofrece una textura y un relieve únicos que complementan cualquier prenda tejida a mano.
“Las lazadas deben estirarse todas a la misma altura (punto alto) y cerrarse con tensión media para que la bolita quede redonda y voluminosa”
Dato clave